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Continuidad asistencial: prioridad para el SNS


La Ley General de Sanidad de 1986 establece que el objetivo del Sistema Nacional de Salud es prestar una atención integral, comprensiva tanto de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad como de la curación y rehabilitación. Para su consecución, se configuraron distintos niveles de asistencia que con la debida coordinación y utilización eficiente de los recursos debe atender a una población cuyas necesidades de salud aumentan continuamente. La esperanza de vida en España ha subido seis años desde el año 1986, y los ciudadanos son y serán cada vez más mayores. Los octogenarios son el colectivo que más ha crecido en nuestro país en los últimos años y suman ya más de 2,5 millones de personas.



Esther Eugenio

La atención a la población, dentro del modelo sanitario vigente (prevención y promoción, asistencia en la enfermedad y rehabilitación) requiere que la organización del sistema asegure la continuidad de cuidados entre los distintos ámbitos asistenciales mediante acciones que refuercen el vínculo, la relación y el compromiso entre los distintos profesionales. Y para conseguirlo, es preciso realizar un cambio de modelo. Informes de políticas sanitarias de diferentes países instan a un esfuerzo concertado para evitar la fragmentación y mejorar la continuidad asistencial (CA), aunque los esfuerzos para formular soluciones se ven obstaculizados debido a las dificultades en la definición y medición del concepto de continuidad. Si bien parece existir un consenso claro en la necesaria presencia de dos atributos: inclusión de la experiencia del paciente y atención continua en el tiempo (continuidad longitudinal).

“Realmente, el concepto de continuidad asistencial no tiene una definición claramente establecida y, en muchas ocasiones, los términos coordinación, continuidad e integración asistencial se suelen utilizar indistintamente, aunque aluden a conceptos diferentes”, explica la subdirectora general de Continuidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Nuria Fernández. En su opinión, “cuando hablamos de coordinación asistencial nos estamos refiriendo a un modelo de organización de los servicios sanitarios que permita acciones coordinadas de los distintos profesionales, orientadas a evitar las duplicidades y a facilitar la fluidez en la atención. Cuando la coordinación alcanza su grado máximo, llegando incluso a la coordinación con otros ámbitos de atención, la atención se considera integrada. La falta de coordinación asistencial tiene, como una de sus principales consecuencias, la perdida de la continuidad asistencial. Pero para hablar de continuidad asistencial no sólo debemos tener presente la necesaria coordinación, sino que es necesaria también la presencia de dos atributos más: la experiencia del paciente y la atención continua en el tiempo. Podemos pues definir la continuidad asistencial como el resultado de la coordinación de la asistencia desde la perspectiva del paciente, que es finalmente quien recibe la atención y quien debe evaluarla”.

Por tanto, “mejorar esta coordinación es, actualmente, una prioridad en muchos de los países de nuestro entorno, como paso intermedio para la continuidad asistencial y justificado en los cambios epidemiológicos y demográficos, con una elevada proporción de personas mayores y un aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas que conducen a una mayor dependencia y fragilidad”, señala Fernández.

Este esfuerzo en la definición de estrategias para la mejora de la continuidad asistencial es especialmente relevante en los entornos definidos como sociosanitarios, que obliga a la coordinación de los servicios sanitarios y sociales, tanto en hospitales de agudos, hospitales de media estancia o centros de procesos crónicos como con los centros de salud y los servicios sociales (locales y regionales). Al respecto, la subdirectora general de Continuidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid declara que “la resolución coordinada de los procesos asistenciales entre estos ámbitos llevará a mejorar la asistencia prestada desde la doble visión de efectividad y eficiencia, promoviendo la calidad de la asistencia, la seguridad en la atención, una mayor satisfacción e implicación tanto de los pacientes y sus familias como de los profesionales, y una mayor sostenibilidad del sistema sustentada en una gestión más eficaz de los recursos”.

La continuidad de la atención promueve una relación más eficaz y de confianza entre pacientes y médicos, ayuda a una mejor comprensión de los problemas de salud y a una mayor adherencia a los tratamientos

Modelo en la Comunidad de Madrid
Las estrategias de trabajo en continuidad y coordinación no son algo nuevo. Entre Atención Primaria y sus hospitales de referencia se ha trabajado de forma conjunta en diferentes proyectos, protocolos o acuerdos de derivación de pacientes a diferentes especialidades. Sin embargo, era necesario establecer un Marco para el Desarrollo de la Continuidad Asistencial, ya que, como asegura Fernández, “contamos con una población muy envejecida, con una esperanza de vida por encima de la media nacional y europea, y en la que tanto la carga de enfermedad como la complejidad de manejo clínico se incrementa de manera muy significativa en las edades más altas”. 

Por otro lado, la subdirectora general de Continuidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid manifiesta que “los pacientes esperan y demandan cada vez más de nosotros: homogeneizar los servicios y procesos, unificar criterios de actuación entre los profesionales, tener referentes identificados, personalizar la atención, ser escuchados y participar en las decisiones, recibir formación, información y apoyo…”. Por este motivo y para favorecer el desarrollo del trabajo y el cumplimiento de los objetivos, la Comunidad de Madrid inicia el camino hacia el cambio de modelo asistencial en el año 2010 con la creación de la figura del director de Continuidad Asistencial (DCA) como una figura finalista en todos los hospitales con área de referencia.

El modelo elegido por la Comunidad de Madrid, liderado por el DCA, busca la integración mediante la implantación de procesos compartidos entre los diferentes ámbitos asistenciales, y se centra de forma efectiva en el paciente, “adaptando la atención a las necesidades de éste en cada momento, a sus expectativas, experiencia y etapa vital, como eje en torno al cual los profesionales coordinan sus actividades e intervenciones disponiendo de las herramientas y los recursos que permiten una atención con mayor calidad asistencial en términos de efectividad, adecuación, seguridad del paciente, eficiencia y satisfacción de usuarios y profesionales”, indica Fernández.

Posteriormente, en el año 2015 se crea, dentro de la Dirección General de Coordinación de la Asistencia Sanitaria, la Subdirección General de Continuidad Asistencial (SGCA), lo que supone la culminación y el impulso definitivo al modelo. La SGCA integra, además de los DCA, el Área de Cronicidad, encargada de impulsar y coordinar la implantación de la Estrategia  de Atención a Pacientes con Enfermedades Crónicas (ECCM), que se sustenta, fundamentalmente, en la continuidad asistencial. “Una estrategia que supone un modelo de atención centrado en el paciente, ajustado a su riesgo de desarrollar enfermedad, a su complejidad y, por lo tanto, a sus necesidades reales”, expone la subdirectora general.

Para ello, la estrategia identifica tres niveles de intervención según el grado de complejidad del paciente, con la finalidad de adecuar la intensidad de cuidados y la priorización de los recursos a las necesidades reales de cada persona. Además, define los perfiles profesionales que van a liderar la atención a los pacientes con enfermedades crónicas, los servicios que se van a ofrecer y las herramientas que van a sustentar esta oferta, adaptándolos a las necesidades que tenga cada paciente en cada momento de la evolución de su enfermedad. Según afirma Fernández, el objetivo es que “las personas sanas no enfermen, evitar que las que están enfermas empeoren y mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas y sus cuidadores”.
 


Miércoles, 18 de Octubre 2017

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