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El corazón, una fuente de información para la detección precoz del párkinson


Temblor, lentitud y rigidez son tres de los síntomas motores más evidentes en la expresión del párkinson, una enfermedad en la que la mayor parte de las personas afectadas tiene más de 65 años, pero no es exclusiva de las personas mayores. Según estimaciones de la Federación Española de Párkinson una de cada cinco personas afectadas, es menor de 50 años. La propia federación valora que el párkinson perjudica a más de 160.000 personas en España, 30.000 de las cuales están sin diagnosticar.



Alrededor de las investigaciones de vanguardia realizadas sobre esta patología versa la conferencia pronunciada por Juan Carlos Gómez Esteban, coordinador del Área de enfermedades neurodegenerativas del Instituto Biocruces en Vizcaya, en el marco de la iniciativa Encuentros con la Salud. Más allá de los síntomas motores, el experto subraya que “existen problemas en la piel y en la retina y afectaciones en el corazón, cuestión, esta última, en la que el grupo de Biocruces ha profundizado.
 
Así, Gómez Esteban precisa que “alrededor del 80 % de las personas que padecen párkinson expresan su incapacidad para elevar la frecuencia cardiaca hasta las 150 pulsaciones tras la práctica de ejercicio físico. Se quedan en torno a las 80,90 pulsaciones. Es lo que se conoce como insuficiencia cronotrópica.”
 
A partir de esa constatación, el grupo que coordina Gómez Esteban profundizó en la investigación “con el propósito de identificar si estas alteraciones cardiacas son precoces o aparecen cuando la enfermedad avanza”. Para ello lo estudiaron en formas genéticas de la enfermedad de Parkinson porque son más rápidas y agresivas que las formas clásicas de la enfermedad. El trabajo derivó en un hallazgo principal, la detección de que la enfermedad de Parkinson comienza muchos años antes de las primeras manifestaciones motoras y afectas al sistema nervioso vegetativo, particularmente a la inervación simpática del corazón”
 
Según subraya el especialista “algunas bajadas bruscas de tensión al ponerse de pie de manera repentina o después de comer, la ausencia de sudor o problemas de olfato o de estreñimiento son algunos de los síntomas que pueden considerarse a la hora de valorar el riesgo de un párkinson de manera precoz”
 
Al hilo de esta investigación, el grupo ha progresado en otra investigación, al amparo de la Asociación Parkinson Bizcaia (ASPARABI) cuyos resultados están previstos publicarse el 11 de abril, Día Mundial de Parkinson. “En este campo”, matiza el coordinador de investigación de Biocruces, “se trabaja con la utilidad de la cámara termográfica  que permite ver puntos calientes dolorosos o con poca circulación en las terminaciones nerviosas del cuerpo humano (los vasos sanguíneos de manos y pies, en especial) con una simple fotografía cutánea. Esta cámara detecta leves modificaciones de la temperatura, lo que permite una detección precoz del Parkinson”. 


Lunes, 23 de Enero 2017

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