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La anorexia del envejecimiento es el mayor cambio en la conducta alimentaria de las personas mayores




En las personas mayores, el principal cambio en la conducta alimentaria es la llamada anorexia del envejecimiento. Así lo ha afirmado el médico geriatra Iñaki Artaza en su ponencia “Aspectos de interés sobre nutrición y demencia” que ha tenido lugar en el marco del Curso de Verano de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) “Los derechos no caducan con la edad ni con el deterioro cognitivo” celebrado en San Sebastián.
 
Durante su intervención, el director Asistencial de Igurco Servicios Sociosanitarios de Grupo IMQ ha abordado distintos aspectos que relacionan la nutrición con las demencias y la enfermedad de Alzheimer: los factores nutricionales y prevención de la demencia; el estado nutricional de estos pacientes y la intervención nutricional. Y ha explicado que la anorexia en los ancianos no significa sólo una ingesta global de alimentos reducida, sino que se caracteriza por un patrón alimentario en el que algunos grupos de alimentos como el de la carne, los huevos y el pescado, así como el grupo de frutas y verduras, son más penalizados que otras categorías de alimentos (como la leche y los cereales). Sin embargo, asegura doctor Artaza, también se da el fenómeno contrario, o hiperfagia, en la que se come mucho más de lo necesario.
 
Para el doctor Artaza, en ancianos con anorexia y otros trastornos de la alimentación, acompañados por disfunción cognitiva, conductual o social “deberían contemplarse la posibilidad de que exista una atrofia de los lóbulos frontal y temporal del cerebro”.
 
Asimismo, ha indicado que “los trastornos del gusto pueden ser causados no sólo por una alteración del umbral del gusto y de la vía sensorial sino también por diversos trastornos mentales y físicos, incluyendo la depresión, lesiones de la mucosa oral, enfermedad de las encías, boca seca, enfermedades gastrointestinales, deficiencia en zinc, y la propia medicación”. En este sentido, el deterioro del sabor puede inducir también a la pérdida de apetito.
 
“Todos los aspectos del acto alimentario pueden estar alterados en la persona con demencia”, ha destacado el experto. “En la enfermedad de Alzheimer, cuanto más afectación cognitiva y funcional haya, mayor grado de malnutrición presentará la persona mayor. Además, el empeoramiento de la malnutrición se encuentra directamente relacionado con el agravamiento de los trastornos conductuales”.
 
El tratamiento de estos trastornos debe formar parte de la estrategia global de mejora del estado nutricional de los pacientes con demencia. “Algunos autores sugieren que actuar sobre aspectos tales como la ayuda en las comidas; realizar comidas de estilo familiar y comidas compartidas con personal o cuidadores; el empleo de suplementos nutricionales, alimentos triturados y reformados, o líquidos espesados, pueden paliar los trastornos de conducta y ayudar a una mejor alimentación del paciente mayor. Sin embargo, las revisiones realizadas hasta fecha no muestran una evidencia científica sólida, por lo que son necesarios más estudios y a más largo plazo”.


Miércoles, 20 de Septiembre 2017

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