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"A través de la conversación y la cooperación podremos afrontar los retos que se nos presentan"


La Facultad de Derecho de la UNED en Madrid acoge los próximos días 15 y 16 de noviembre el XI Seminario Internacional de Biomedicina, Ética y Derechos Humanos, una iniciativa promovida por el Aula Internacional de Biomedicina, Ética y Derechos Humanos que pretende establecer encuentros pluridisciplinares para la reflexión sobre “los nuevos conflictos que los avances biomédicos plantean en el entorno de toma de decisiones éticas y jurídicas”, explica su presidente Fernando Bandrés. La crisis de valores, la responsabilidad profesional, la economía de la salud, el principio de equidad, las políticas sanitarias, el final de la vida son algunos de los temas sobre los que el profesor Bandrés considera necesario “conversar”. Todo para conseguir empatía profesional, humanización y una gestión sanitaria adecuada, “que no pierda de vista el objetivo principal: el paciente”.



Carmen Moreno

Fernando Bandrés Moya
Presidente del Aula Internacional de Biomedicina, Ética y Derechos Humanos. Catedrático y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid


¿Qué es y cómo nace Aula Internacional?
Aula Internacional de Biomedicina, Ética y Derechos Humanos es un foro de formación e investigación en biomedicina y humanidades que tiene su punto de partida en unos seminarios anuales que se realizaban en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid sobre biomedicina y ética dirigido a estudiantes de últimos cursos de ciencias de la salud, pero también a universitarios del ámbito del derecho, la filosofía, la economía y la gestión.

A esta iniciativa se fueron incorporando otras universidades, como la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Europea; instituciones, como la Real Academia de Jurisprudencia, la Organización Médica Colegial (OMC) y el Colegio de Médicos, y profesionales de distintos ámbitos. La adhesión en los últimos años de la Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética (Funderética) hizo posible que se le diera una forma más sólida al proyecto y un carácter internacional pues está también muy dirigida al ámbito iberoamericano, de hecho, participan universidades de Colombia, Chile y México.

¿Cuál es su objetivo principal? 
El objetivo fundamental es poner sobre la mesa social y reflexionar sobre los nuevos conflictos que los avances biomédicos plantean en el entorno de toma de decisiones éticas y jurídicas.

Y la novedad de los encuentros que organiza Aula Internacional es su carácter pluridisciplinar, ya que para conseguir nuestro objetivo nos sentábamos profesionales de distintas áreas del conocimiento para debatir sobre cuestiones dispares como la economía de la salud y el principio de equidad, el principio de justicia, las políticas sanitarias, el final de la vida… 

¿A qué nuevos conflictos se refiere?
Los principales conflictos son, por ejemplo, la crisis de valores, el principio de justicia, el principio de equidad, el principio de solidaridad, el principio de responsabilidad. Pero también abordamos elementos como el principio de precaución, que ahora está más de moda y que estamos analizando, o los cambios tecnológicos.  

Los seminarios ya tienen un importante recorrido. Este año se celebra la undécima edición. ¿Cómo se consigue mantener el interés?
Afrontamos tema muy variados. Además, intentamos que las cuestiones que se tratan se adapten a la actualidad. Tenemos en cuenta aspectos de carácter cultural: la importancia de la cultura sanitaria en nuestro país y en el entorno iberoamericano; los conflictos que plantea la cultura de cara al trasplante de órganos; la cultura de cara a la prevención, a la medicina de precisión, a la medicina predictiva por los avances de la genética, la robótica, la bioingeniería. 

Esto está dando lugar a un foro muy novedoso en estos años, pues no es habitual encontrar que dialoguen sobre un mismo tema y en la misma mesa un profesor de derecho, un economista, un gerente de hospital, un médico que ejerce la profesión o un investigador. 

Sin embargo, en la práctica es enriquecedor que profesionales de distintos ámbitos se reúnan para tratar temas que competen a todos. ¿Por qué cree que resulta tan complicado?
Es un fenómeno paradójico. Creemos que se debería de hacer, pero no se hace porque cada uno tendemos a sesgar nuestra información en función de nuestra profesión y de nuestra experiencia y no somos capaces de apreciar que existen otras visiones del conocimiento que pueden ser complementaria y pueden aportar riqueza a una misma cuestión. Y para cambiar esta realidad es necesario conversar, que es lo que pretendemos con nuestros seminarios. 

Cuando en estos grupos pluridisciplinares los profesionales sanitarios hablamos con los abogados, los ingenieros hospitalarios, con los investigadores, con los gerentes de los centros, con los filósofos… entendemos rápidamente que nuestro nivel de conocimiento es muy reducido, que cada vez ignoramos más, y que solo a través de la conversación y la cooperación podremos afrontar los retos que se presentan.

¿Uno de esos retos es la humanización de la Sanidad?
Yo diría más bien la humanización de la asistencia sanitaria. Los nuevos modelos de asistencia deben conseguir el toque de humanización que les falta. Un elemento importante en biomedicina es el cambio tecnológico, que supone un gran avance para la medicina, pero cuyo desarrollo tiene puntos débiles que afectan a la relación médico-paciente. De hecho, actualmente, parece que los profesionales sanitarios están perfectamente preparados en el ámbito técnico, pero cada vez menos en la toma de decisiones, de madurez intelectual o cultural. Y deben trabajarse esas asimetrías.

A mis alumnos les explico que cuentan con una barca para recorrer el río de la profesión y tienen dos remos: el tecnológico (experiencia clínica, residencia, experiencia tecnológica, Erasmus…) y el de la toma de decisiones, la empatía, la atención al paciente, la gestión correcta de los recursos, la investigación honesta, la transparencia. Ambos remos son igual de importantes, si uno de los dos es más pequeño o está desproporcionado la barca irá torcida. Y esta es una situación que entendemos que está ocurriendo. 

¿Todas estas cuestiones y dilemas se plantean desde la universidad? Porque a los futuros profesionales les interesaría filosofar sobre este tema.
En la universidad, los profesores impartimos cursos de cómo dar malas noticias, damos una asignatura en medicina sobre las bases éticas y legales de la profesión antes de que el alumno se incorpore de lleno a los hospitales en cuarto de carrera, tenemos seminarios, como este, donde los alumnos están invitados y se les reconoce como créditos de la carrera… pero es insuficiente. En este momento, muchas de las cuestiones que acabo de citar, que son las grandes preguntas del siglo XXI, las estamos contestando con argumentario del XIX o de principios del XX, con un alto grado de inmadurez. 

¿Y por qué no se cambia el discurso?
Porque se conversaba poco y porque este discurso se puede comprender, pero creérselo exige ejercer la actividad profesional con un compromiso. 

Antes comentaba que la crisis de valores es uno de los principales conflictos. ¿Cuáles son los valores que se están perdiendo y cuáles deberían estar presentes en todo momento en el ámbito sanitario?
Se habla mucho de crisis de valores, pero yo matizaría que lo que hay es la necesidad de hacer un redescubrimiento de los valores y ponerlos al día. Amistad, humildad, honestidad, solidaridad… son valores que tenemos en la sociedad, lo único que hay que refrescarlos, como se ponen al día otras materias del conocimiento.

Ahora bien, yo hago diagnóstico diferencial entre valores y virtudes. Los valores, cuando se tienen, se han comprendido, se inculcan en el colegio, la universidad, la familia, la sociedad y se ponen en práctica sufren una transformación y se convierten en virtudes, palabra que en su origen latino significa fuerza. De este modo, aparecen personas virtuosas, con fuerza para tomar decisiones, no solo valiosa. En el ámbito sanitario, el paciente quiere al profesional virtuoso más que al valioso, es decir, al que se implica. Por tanto, hay que volver a reconocer los valores y ejercerlos para convertirlos en virtudes. 

 

Empatía profesional
La empatía es un valor que se postula como elemento clave en la atención sanitaria. Y precisamente sobre empatía profesional están haciendo un proyecto. ¿Qué es lo que se pretende demostrar? 
La empatía va más allá de ponerse en el lugar del otro. Es acercarse a la persona y comprender lo que le está pasando y que ella perciba que la comprendes y que estás para ayudarle no para sufrir con ella hasta el final. 

Hemos visto que es clave en el potencial humano del siglo XXI y es necesaria para que haya un cambio en la forma de actuar de las personas y los profesionales sanitarios, pero creemos que es una cuestión que no se está estudiando correctamente, y que, además,  no se hace nada por mejorarla.

¿Con esta habilidad se nace o se puede entrenar?
La empatía se educa. Si en un centro sanitario se detecta que hay alteraciones en la empatía cognitiva o emocional o relacional de un sector profesional hay que averiguar por qué y valorar si es el método de trabajo, el sistema de organización, etc.

¿O sea que también el entorno favorece el que las personas sean más o menos empáticas?
Por supuesto. ¿Cómo va a ser empático un médico de Atención Primaria si tiene seis minutos para estar con el paciente, cómo puede ser empático un cirujano si tiene que resolver en el pasillo la información porque está ya para entrar, cómo puede ser empático un médico de urgencias si tiene la sala llena de pacientes, con camas en los pasillos? La atención y la empatía requieren de tiempo y formación. Y el tiempo y la formación tienen un coste económico. 

¿Cuáles son los principales resultados del estudio de empatía?
En el proyecto hemos analizado diferentes facetas de la empatía (cognitiva, emocional y relacional) y hemos ido observando si hay cambios significativos. Por ejemplo, hemos podido comprobar que en los estudiantes de medicina se modifica la empatía a medida que van adquiriendo experiencia en su formación de grado, y luego en la postgrado. Pierden empatía emocional, se hacen más duros y más distantes. En el aspecto cognitivo se vuelven más racionales y se producen cambios que repercuten en la relación con el paciente. 

En los profesionales ocurre lo mismo, en los cirujanos, internistas e intensivistas se producen cambios en la empatía por desgate, por la propia experiencia, por el ambiente duro y difícil. En su extremo negativo sería el profesional quemado, el burnout, lo que provoca que se deshumanice y distancie porque no puede soportar la presión. Actualmente, esto se corrige, se mejora, se educa y cuando se detecta se forma a las personas. 

Otra cuestión prioritaria, que surge de la necesidad de aplicar un nuevo modelo de atención integral en el que se implique un equipo pluridisciplinar, es la empatía entre profesionales. ¿Los profesionales que trabajan juntos son empáticos entre ellos? Porque si no lo son, no creen en el trabajo en equipo o no les interesa o se llevan mal el perjudicado es el paciente. 

Por tanto, la empatía interprofesional será muy interesante de cara a la implantación de un nuevo modelo asistencial. Es una prioridad y debe existir entre ellos un diálogo profundo, en términos de conversación. Es tiempo de parar y pensar. Nosotros en los dos días del seminario, paramos y pensamos. Es un encuentro para la reflexión con un componente humanizador.  

Gestión sanitaria
La lección magistral que impartirá en el XI Seminario Internacional sobre Biomedicina, Ética y Derechos Humanos, versará sobre humanización y empatía pero también sobre gestión sanitaria ¿Cuál es el papel de la gestión sanitaria hoy en día?
La gestión sanitaria ha sufrido una evolución muy positiva. La idea que se tenía hace años del gerente de una institución ha variado. Ya no es aquel señor que decía que no a casi a todo lo que le pedía aquel médico que estaba dedicado a salvar vidas. Ahora el profesional de la gestión patea la institución, identifica necesidades y establece criterios de priorización en términos de calidad asistencial, valores éticos, transparencia, cooperación, etc. Otra cosa es que los recursos, como siempre, no acompañan, pero nunca acompañaron y quizá nunca acompañen.  

Además, han aparecido distintos modelos de gestión. La idea de que, en nuestro país, el sector público era el único posible se ha quebrado. El sector privado está demostrando unas capacidades tremendas. Gracias a ello, han surgido modelos mixtos, de relación entre el sector público y privado, que permiten dar respuesta a las nuevas necesidades: una población envejecida, mayor complejidad asistencial, mayor tecnología, mayor coste. 

También ocurrió con la enseñanza, lo que pasa es que en el ámbito sanitario y sociosanitario esta relación se ha politizado de manera exagerada. Ha saltado de la conversación a la polémica. Y esto requiere sentarse, estudiar el problema de fondo y establecer posibles soluciones de cara a una atención equitativa, justa, solidaria, adecuada y costoefectiva, sin perder de vista el objetivo principal: el paciente.

¿Existen profesionales formados en gestión sanitaria? 
Actualmente, la gestión sanitaria tiene profesionales perfectamente formados, ya vengan del ámbito médico o de la economía. Además, cada vez existen más alternativas formativas en este sentido. Incluso existen iniciativas de carácter internacional. Por ejemplo, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Pública organizan, junto con la Universidad de Chile, un curso de gestión pública, mediante el cual cada año entre 35 y 40 altos directivos chilenos del sector público y privado, que desarrollan un MBA en salud en Chile, tienen dos estancias fuera de su país: una en Harvard y la otra en Madrid. 

En Madrid nos dedicamos a que conozcan los modelos de gestión sanitaria, modelo público, privado, modelo de concesiones administrativas, el modelo de las emergencias, modelo de Atención Primaria, el aseguramiento en España. Y se genera un foro interesantísimo que sirve para comparar. 

En los últimos años, hemos podido observar que en Chile y España hay problemas comunes en salud. En la relación entre Atención Primera y especializada, la cartera de prestaciones, la financiación, en la gestión del aseguramiento, en la importancia de las universidades, la investigación. 

Es un foro muy enriquecedor. Este año, que cumple su tercera edición, nos pidieron que hiciéramos coincidir este encuentro con el seminario internacional, por lo que la dimensión iberoamericana se potencia mucho más al otorgar el  Aula Internacional beca de asistencia al seminario a los alumnos del curso.


Jueves, 4 de Octubre 2018

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