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Abordaje europeo de la fragilidad


La fragilidad de las personas es uno de los principales problemas de salud pública, porque aumenta el riesgo de sufrir discapacidad y dependencia. Como respuesta a esta preocupante realidad surgió Advantage JA, que es la primera iniciativa conjunta en Europa sobre la prevención de la fragilidad. Esta acción, que está financiada con fondos europeos y reúne a 33 socios de 22 estados miembros, está coordinada por España, en concreto por el Hospital Universitario de Getafe del Servicio Madrileño de Salud. Su principal objetivo es contribuirá a un abordaje más homogéneo de la fragilidad, mejorando su diagnóstico, prevención y tratamiento. Asimismo, pretende reorientar las prioridades en el sistema sociosanitario y en los programas de formación e investigación europeos relacionados con la prevención de la discapacidad y la dependencia.



Sonia García

El envejecimiento de la población en Europa es un hecho. Realidad que implica el incremento de la aparición de la fragilidad entre las personas mayores, un síndrome que trae asociado un mayor riesgo de desarrollar discapacidad y dependencia. Abordar la fragilidad es, por tanto, uno de los retos a los que se enfrenta Europa actualmente, ya que impacta en el bienestar social y en la sostenibilidad de los sistemas de salud.
 
“La preocupación ante tal situación motivó a la Comisión Europea, al Parlamento y a casi todos los Estados Miembros (EM) a cofinanciar, a través del Tercer Programa Europeo de Salud 2014-2020 de la Unión Europea, la primera acción conjunta Advantage JA (JA, en inglés Joint Action) para la prevención de la fragilidad”, explica Almudena Albertos, de la Secretaría Técnica de Advantage JA.
 
Esta acción, que arrancó en enero de 2017 y terminará en diciembre de este año, reúne a 33 instituciones públicas procedentes de 22 EM: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Eslovenia, España, Francia, Hungría, Finlandia, Grecia, Italia, Irlanda, Holanda, Lituania, Malta, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía y Reino Unido. En el caso de España, participan instituciones procedentes de cinco comunidades autónomas: Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha, País Vasco y Valencia. Su investigador principal es el doctor Leocadio Rodríguez Mañas.
 
Principales objetivos
Advantage JA pretende lograr una Europa libre de discapacidad ligada a la fragilidad. Su objetivo es definir una estrategia común europea para un abordaje homogéneo de la fragilidad, mejorando su diagnóstico temprano, prevención, evaluación y manejo. Sus recomendaciones ayudarán a los EM a reorientar los sistemas sanitarios y sociales hacia una atención integrada de la fragilidad.
 
“La diversidad de países y regiones que forman este Consorcio, con diferentes sistemas y políticas sociosanitarias y contextos culturales, sociales y económicos dispares, representan un formidable reto para conseguirlo, pero también una oportunidad para, aunando esfuerzos, promover una política europea efectiva y competente para promover un envejecimiento saludable, a través de la prevención y el tratamiento de la fragilidad”, subraya Albertos.
 
Advantage JA se dirige a tres grupos de interés:
  1. Responsables políticos y gestores, tanto del sector público como del privado, involucrados en la planificación y desarrollo de las políticas sanitarias y sociales y de las estrategias dirigidas a las personas mayores.
  2. Profesionales sanitarios y de servicios sociales, responsables de implementar las políticas sanitarias y sociales y las estrategias de formación de los trabajadores de salud.
  3. Personas mayores frágiles y sus cuidadores, en riesgo de fragilidad, y la población mayor en general.
 
¿Por qué la fragilidad?
La fragilidad es bastante común y, en Europa, se estima que una de cada diez personas mayores de 65 años es frágil. Partiendo de este dato, Albertos explica que como la fragilidad está muy asociada a la edad cronológica, “se espera un incremento en el número de casos nuevos a medida que la población europea y española envejezca. Además, la mayor incidencia de la fragilidad aumenta el riesgo de desarrollar discapacidad, dependencia, institucionalizaciones, hospitalizaciones e incluso muerte”.
 
La buena noticia es que detectar la fragilidad de manera precoz permite tratarla. “Se sabe que con un manejo adecuado, más del 40 % de los casos puede ser revertido, siendo la intervención más eficaz para aumentar la esperanza de vida libre de discapacidad y dependencia”, apunta la experta.
 
En el otro extremo, Albertos asegura que el impacto de la fragilidad no tratada en los costes sanitarios supone un incremento del gasto anual, “que hace que varíe de 1.500 euros a 5.000 euros por persona, dependiendo de su estado (pre-frágil o frágil) y del lugar de atención (ambulatorio u hospital). Por consiguiente, intervenir sobre la fragilidad aumentaría la costo-efectividad del sistema sanitario”.



Jueves, 6 de Junio 2019

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