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Aproximación a la atención domiciliaria




Atención Primaria (AP) es el primer nivel de asistencia sanitaria al que accede el ciudadano, el más cercano. Por ello, ha de asegurar su papel de coordinación como garantía de la continuidad de cuidados. Asimismo, el refuerzo de las funciones de promoción de la salud y prevención de la enfermedad desde AP asegura una mejor calidad de vida a los pacientes y hacen al Sistema Nacional de Salud más sostenible. En esta línea, el doctor en Investigación Sociosanitaria, Francisco García Alcaraz, que ha analizado la situación actual de la atención domiciliaria a pacientes dependientes inmovilizados, aconseja caminar hacia un modelo integrado de gestión de casos que facilite la coordinación sociosanitaria y la continuidad asistencial en aras de proporcionar una atención integral a la población.

La atención domiciliaria es una modalidad asistencial que desarrollan los profesionales de Atención Primaria a las personas que requieren cuidados de carácter temporal o permanente en su domicilio, distinta de la hospitalización domiciliaria. Se estima que la población susceptible de incluirse en los programas de atención domiciliaria es del 5 % de los mayores de 65 a 79 años, del 10 % de 80 a 84 años y del 20 % de los mayores de 85 años. Además, las personas con enfermedades neurodegenerativas y del aparato locomotor son las principales receptoras de la atención domiciliaria, predominando las mujeres mayores con pluripatología y polimedicación.

Francisco García Alcaraz, primer enfermero de atención continuada con grado de doctor en Albacete, analiza en su tesis doctoral la atención sanitaria domiciliaria en la provincia de Albacete a pacientes dependientes inmovilizados y propone un cambio de modelo asistencial. Entre las áreas de mejora identificadas, García Alcaraz destaca “el déficit existente en la valoración del paciente inmovilizado, siendo incompleta la valoración geriátrica integral y las esferas menos valoradas la social y la familiar, así como la sobrecarga del cuidador”. Además, apunta que, aunque se comprueba una intensa participación de enfermería en la atención domiciliaria, se observa un déficit en las actividades de educación para la salud, apoyo y formación a los cuidadores y familiares. 

Como explica García Alcaraz, la atención domiciliaria a pacientes con problemas agudos, crónicos o enfermedad terminal forma parte de los servicios de los centros de salud, donde los profesionales sanitarios (médicos y enfermeros principalmente) prestan atención sanitaria a la población asignada en la zona básica de salud, atendiendo a cerca del 6 % de las personas mayores de 65 años mediante programas específicos de atención domiciliaria, con una buena relación coste-efectividad. Este modelo organizativo está basado en los países nórdicos, donde el equipo de Atención Primaria desarrolla un conjunto integrado de actividades tanto en el centro de salud como en el domicilio, manteniendo la continuidad de la atención sanitaria a lo largo de toda la vida de la persona.

Al respecto, el doctor en Investigación Sociosanitaria aconseja la unificación de las zonas de salud y sociales actuales, propone un cambio del modelo de atención integrado actual a un modelo dispensarizado que tiene mayor satisfacción entre los usuarios, formación de equipos especializados en atención domiciliaria, implementación de las nuevas tecnologías en el domicilio (por ejemplo, la monitorización de pacientes crónicos y dependientes) y, por último, caminar hacia un modelo integrado de gestión de casos basado en la coordinación sociosanitaria y la continuidad asistencial entre niveles, introduciendo nuevos puestos de enfermeras gestoras de casos, con evidencia científica demostrada y resultados muy positivos en Andalucía.

 El estudio llevado a cabo por García Alcaraz bajo el título Cuidados formales e informales a pacientes inmovilizados: evaluación de la atención domiciliaria de enfermería en el Área de Salud de Albacete, está motivado y justificado, según el propio autor, que ha podido “comprobar en la práctica clínica que hay distancia entre lo que se debe hacer y lo que se hace, y también una brecha importante en el cómo se hacen las cosas, es decir, la calidad asistencial”, porque:

− Los pacientes inmovilizados representan el grupo más numeroso de las personas atendidas en atención domiciliaria.
− La falta de movilidad constituye la principal causa de discapacidad y dependencia.
− El perfil sociodemográfico y clínico de los pacientes les convierte en un grupo poblacional vulnerable y susceptible de recibir más y mejor atención sanitaria en el domicilio.
− Existe una importante falta de información sobre el grado de desarrollo e implementación del Programa de Cuidados Domiciliario.
− Podría existir un déficit de atención domiciliaria por parte de enfermería, desconociéndose si los programas y protocolos son utilizados de forma correcta, así como la aplicación del proceso enfermero y el grado de satisfacción de los pacientes con la atención recibida.

Por Esther Eugenio



Martes, 17 de Marzo 2015

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