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Baños a medida: ergonomía con diseño


El baño es de las estancias más importantes en los centros sociosanitarios, por eso todos sus accesorios están sometidos a estrictos criterios de usabilidad y ergonomía que facilitan que la higiene de los residentes se lleve a cabo de forma cómoda y segura. De este modo, también se consigue una mayor autonomía de los mayores, lo que repercute positivamente en su calidad de vida. No obstante, a pesar de que el cumplimiento de las normas es el objetivo central cuando se diseñan los complementos del aseo, los fabricantes se interesan por desarrollar modelos elegantes de calidad que aporten calidez a estos habitáculos, con el fin de que los usuarios se sientan como en casa.



Baños a medida: ergonomía con diseño
La construcción y diseño de los centros sociosanitarios se rigen por el Código Técnico de la Edificación (CTE) que contempla, entre otros, asuntos de higiene, salubridad y normativas a cerca de las medidas y distancias de los equipos del baño. En la última revisión de 2010, además, se incorporó un apartado especial referente a la normativa en materia de instalaciones para minusvalía que también debe ser aplicado por las rediencias de mayores para mejorar la accesibilidad de los residentes con movilidad reducida.

En cualquier caso, las características principales de los baños de un centro de mayores se pueden resumir en:
- Funcionalidad. Deben procurar que los accesorios sean fáciles de usar.
- Higiene. La instalación y el diseño de los productos deben permitir una mejor limpieza e higiene.
- Confort. Se deben crear espacios agradables para que el usuario se sienta cómodo, como en casa.
- Seguridad. Los pavimentos antideslizantes y ayudas técnicas, como los asideros, ayudan a evitar riesgos de caídas.
- Accesibilidad. Los aparatos sanitarios deben ser accesibles a todos los usuarios, incluidos aquellos con movilidad reducida.

Muchos de estos criterios los valora el sello SIMPLIT, certificado que garantiza que un producto o servicio se ha diseñado teniendo en cuenta las necesidades de las personas mayores. En el caso de los baños, los expertos de SIMPLIT podrían evaluar desde el espacio de baño o ducha, pasando por el pavimento, las características de los sanitarios, grifos, soportes, pestillos y asideros, e incluso la iluminación para considerar si un baño se ajusta o no a este grupo poblacional. Veamos cómo deben de ser cada uno de estos aspectos.

A la hora de diseñar el aseo, lo primero que debería tenerse en cuenta es el acceso (con apertura de puertas hacia el exterior o correderas; el espacio libre, que debe ser suficiente para la movilidad de una silla de ruedas y la maniobrabilidad de una grúa; y la ausencia de elementos que obstaculicen la aproximación frontal de la silla de ruedas al lavabo y al resto de sanitarios.

También es fundamental el pavimento. Según explican desde el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), entidad encargada junto a la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP) de poner marcha el certificado SIMPLIT, el pavimento y, en menor medida el revestimiento, debe de cumplir las siguientes premisas:

• Coeficiente de resbaladicidad clase 3 de acuerdo al Código Técnico de la Edificación (CTE).
• El firme no puede deformarse con el peso de una persona y debe estar fijado o anclado.
• Sin resaltes y cambios de nivel superior a tres milímetros para evitar tropiezos, atrancamientos de sillas, taburetes y muletas y pérdida de equilibrio de los usuarios.
• Máxima facilidad de limpieza y desinfección y resistente a los productos empleados en la limpieza de espacios sociosanitarios.
• Resistente al paso de ruedas (sillas de ruedas, grúas...), a la caídas de pequeños objetos, a la humedad, etc.
• Sin brillos y destellos.
• Prevenir ruidos, tales como chapoteos de agua o crujidos.
• Decorados con motivos que permitan ver bien la presencia de agua y objetos en el suelo.

Baños a medida: ergonomía con diseño
Equipamiento integral
Una vez organizado y pavimentado el espacio, llega la hora de elegir los elementos principales. Siguiendo la normativa, el baño de una residencia debería contar con inodoro, lavabo, ducha, griferías, productos de apoyo y timbre de emergencia. Además, se pueden añadir otros complementos de aseo personal como el espejo de lavabo, secador de manos eléctrico, jabonera, papelera y portarrollos.

Uno de los requerimientos básicos de estos equipos es que no dispongan de bordes que puedan dañar a las personas mayores. También las medidas, concretamente las alturas, adquieren cierto protagonismo. Deben ser de 45 centímetros, que es la misma altura que el asiento de la silla de ruedas, para poder ser utilizados cómodamente también por estos usuarios. En concreto, cada uno de ellos debe tener las siguientes características:

Inodoro. La altura del asiento debe ser de entre 45 y 47 centímetros. Para facilitar esta función de adaptación de la altura a las necesidades del usuario, firmas como SANIlife cuenta con dispositivos sanitarios que tienen sistemas de regulación de altura.
Tiene que existir un espacio libre mínimo a los dos lados del asiento de 75 centímetros y contar con un mecanismo de gran superficie o palanca para accionar la cisterna a una distancia de entre 70 y 120 centímetros del suelo. Debe estar provisto de asideros y barras abatibles: el asidero tendrá una altura de entre 45 y 50 centímetros y las barras abatibles (a ambos lados) a 35 centímetros del eje del inodoro y 70-75 centímetros de altura. Incluso el accesorio para colocar el papel higiénico debe estar colocado a una altura de entre 70 y 120 centímetros del suelo.
Ducha. En general, se optará por la ducha como un elemento más seguro y accesible que la bañera, ajustándose mejor a las necesidades y limitaciones de las personas mayores y/o con dependencia. El área debe comprender entre 135x135 centímetros o 235x235 centrímetros, en función de si es necesaria la intervención de asistentes.
Estas duchas no pueden tener escalón y el pavimento tiene que ser antideslizante y debe complementarse con un asidero. Debe disponer de asiento abatible, cuya profundidad pueda permitir el lavado de la espalda.
Lavabo. Debe estar situado sobre un bastidor que permita regular la altura de uso. De este modo, se consigue "universalidad, es decir, que se dirijan tanto a personas con movilidad reducida como a los demás, aspecto clave que se debe tener en cuenta al elegir estos equipos", asegura la jefa de mercado de SANIlife, Catherine Ferrand. Teniendo en cuenta este mismo objetivo, el lavabo no dispondrá de pie ni mobiliario inferior y se evitará que las conducciones de desagüe entorpezcan.

La ergonomía debe estar también presente en los diseños de estos equipos. En este sentido, Mediclinics, especialista en equipamiento para el baño seguro, ha creado la línea de lavamonos mural en piedra acrílica con estructura de fijación de acero inoxidable brillante y desagüe lavabo con florón de cobertura en latón cromado.

La piedra acrílica, composición obtenida de la mezcla de materiales minerales, pigmentos naturales y polímeros puros, posibilita un resultado elegante, sobrio y limpio que potencia la calidad y durabilidad del producto.
 
Espejo de lavabo. De una anchura mínima de 46 centímetros y una altura mínima de 137 centímetros y máxima de 160 centímetros, permitiendo que tanto una persona de pie como sentada pueda verse reflejada. Asimismo, debe tener una capacidad de inclinación de 10o y evitar reflejos y destellos molestos.
Además del equipamiento, el aseo debe disponer de ventilación natural o forzada y una climatización adecuada, aparatos de iluminación estancos, pileta con rejilla y desagüe para uso del personal de limpieza.

Los cuartos de baño para personas minusválidas deben tener, al menos, un área de giro, es decir, un espacio que permita a los usuarios girar y colocarse de forma adecuada con respecto al lavabo, inodoro o ducha.

Baños a medida: ergonomía con diseño
Ayudas técnicas
Las ayudas técnicas son claves para conseguir la accesibilidad y autonomía de las personas mayores. Para los baños, estos productos están enfocados a conseguir mayor seguridad, comodidad y autonomía del usuario. Entre los más comunes y útiles se encuentran las sillas de ruedas para ducha, asientos fijados a la pared y las barras de apoyo.

- Sillas de ruedas para la ducha. Se trata de sillas de ruedas convencionales construidas con materiales aptos para mojarse y con un sistema de sedestación modificado para facilitar la higiene del usuario. Habitualmente son de plástico. La modificación más común para facilitar el aseo es el asiento en forma de herradura o con un agujero central para facilitar la higiene. Otras alternativas son los asientos con rejilla, pero dificultan la higiene personal.
Se debe tener en cuenta que no deben utilizarse para desplazarse, ya que debido a las modificaciones realizadas son menos robustas y seguras para realizar dicha función. Existen dos tipos: de acompañante, las más habituales, y autopropulsables.

- Asientos fijados en la pared. Estos artículos deben ocupar un espacio mínimo dentro de la ducha; ser abatibles o escamoteables para reducir el espacio ocupado cuando no están en uso; moverse en uno o dos ejes, lo cual facilita la transferencia del usuario a la silla y su posicionamiento dentro de la ducha; disponer de reposabrazos por motivos de seguridad y comodidad; y tener un respaldo abatible para facilitar la limpieza de la espalda.

- Barras de apoyo. Permiten que las personas puedan agarrarse y tengan un punto de apoyo para mantenerse de pie, sentarse o levantarse. Estos asideros, además de prevenir posibles accidentes y transmitir seguridad y autonomía al usuario, pueden conseguir que el baño se convierta en un lugar cálido, gracias a su estética y su agradable tacto templado. Ejemplo de ello son las barras de apoyo con tecnología Prestibar de CS Presto, empresa que ofrece gran variedad de productos para el baño como sanitarios ergonómicos y robustos con diseño apto para acceso en silla de ruedas, platos de ducha y mamparas especiales para la atención y ayuda externa, cambio de bañe


Lunes, 19 de Septiembre 2011

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