Dependencia y discapacidad - proveedores, residencias, sector sociosanitario,
Balance Sociosa Balance Sociosa

Síguenos en:
Facebook
Twitter
YouTube




Cómo convertir la lavandería en valor añadido


La gestión de la lavandería en una residencia de mayores tiene un papel fundamental en el cuidado de los residentes. En este sentido, conocer las características que la lavandería industrial debe reunir para dar servicio a los centros sociosanitarios es primordial, así como comprender las estrategias de los servicios de lavandería según las diferentes alternativas de gestión y organización. En el caso de las residencias de mayores, resulta esencial la existencia de unos protocolos de actuación para garantizar la calidad del servicio y la higiene de cada residente. Un buen servicio de lavandería se traduce en mayor confort y mejor calidad de vida para sus residentes.



Por Esther Eugenio

La seguridad del paciente, componente clave de la calidad asistencial, ha adquirido gran relevancia en los últimos años tanto para los pacientes y sus familias, que desean sentirse seguros y confiados en los cuidados sociosanitarios recibidos, como para los profesionales y empresas que desean ofrecer una asistencia segura, efectiva y eficiente. Calidad de la atención es aquella que se espera que pueda proporcionar al usuario el máximo y más completo bienestar, y la higiene es uno de los elementos clave para quienes buscan la excelencia del servicio. Toallas, sábanas, la ropa de los residentes… Cada prenda forma parte de la imagen que transmite el centro y repercute directamente en el confort de los residentes.

La realización de un bueno proyecto de lavandería para una residencia es de gran importancia por todas las implicaciones médicas que supone una desinfección deficiente para la salud de los residentes. Para obtener un producto de calidad (ropa limpia e higienizada), lo primero que hay que cumplir es la normativa de higiene. Un proveedor eficaz debe ofrecer productos seguros y un programa de lavado higiénico, que ayude a reducir los riesgos de la contaminación microbiana, con el fin de evitar el contagio de enfermedades, virus, microbios, patógenos, etc. “Los objetivos de una empresa de lavandería industrial en el sector sociosanitario son garantizar una correcta limpieza y desinfección de los textiles, conseguir un tacto suave y eliminar todo tipo de manchas logrando una blancura impecable. Estos objetivos son posibles gracias a una adecuada clasificación del textil antes de iniciar su tratamiento”, asegura Jaume Casas, product manager de lavandería de Proquimia.

John L. Trachsel, country manager para España y Portugal de Electrolux, va un poco más allá y explica: “En nuestro caso, como fabricante y expertos en la implantación de lavanderías internas, los objetivos son: garantizar que la ropa se procese adecuadamente, evitar infecciones nosocomiales entre los residente y empleados que crean más gastos al propio centro e influyen negativamente en la vida de las personas, que el proceso de lavado se haga con las máximas garantías y con un coste mínimo, y que sea lo más fácil posible para el personal”. E insiste: “En centros sociosanitarios podemos tener personas enfermas y con las defensas bajas. Eso da lugar a un tratamiento de la ropa diferente y desde Electrolux Professional recomendamos la desinfección de la ropa potencialmente contaminada”.

Requisitos especiales en centros sociosanitarios
Sábanas y toallas limpias y ropa personal limpia es la “base mínima indispensable” para todo centro de mayores. Así lo manifiesta Pau Miralles, gerente de Hogar Tintotero, para quien “un mal servicio en este sentido supone un riesgo para la salud de las personas y una mala imagen del centro, con las consecuencias que ello implica para los propios residentes y sus familias”. Asimismo, señala que “la lavandería, como la cocina, debería ser uno de los servicios más valorados y mejor organizados en un centro de mayores. Todo es importante, pero la limpieza de la ropa es esencial para poder hablar de un confort suficiente. Una ropa con manchas es sinónimo de dejadez y de falta de higiene”.

Para Ion Sotil, jefe de producto de lavandería de Fagor Industrial, antes de definir las características que debe tener una lavandería para un centro de mayores, “hay que planificar las necesidades específicas de cada centro y el presupuesto con el que cuenta. En este caso, es aconsejable una lavadora de barrera sanitaria que evite cualquier cruce entre la ropa sucia y la limpia”. También es importante definir la distribución de la maquinaria, los procesos-flujo de trabajo, los procedimientos, etc., antes de iniciar el proceso de instalación. “En Fagor Industrial fabricamos una maquinaria muy versátil que se pueda adaptar a las peticiones de cada cliente, con el objetivo de facilitar el trabajo diario de los profesionales. No hay dos instalaciones iguales y mucho menos en un sector como éste”, añade Sotil.

Por su parte, Roser Zapata, laundry business expert de Girbau, defiende que “una lavandería de un centro de mayores debe estar equipada para hacer frente al proceso de lavado de forma integral, con lavado, secado, planchado y pliegue de las prendas”. Para lograr ese objetivo, es necesario que el proceso de lavado garantice “la eliminación de cualquier bacteria o suciedad de la ropa, que el resultado final del secado sea el de un tejido sin nada de humedad y que no haya contaminación cruzada, es decir, que la ropa sucia no tenga un contacto directo o cercano con la ropa limpia. El cumplimiento de estas pautas es crucial para ofrecer un servicio correcto a los residentes y cumplir con las normativas del sector”. Es más, en su opinión, la lavandería “debe ser una pieza más del engranaje y debe dotar al centro de un servicio de valor añadido con el que satisfacer las necesidades y cuidado de sus clientes”.

Higienización y cuidado de la ropa
Como explica el country manager para España y Portugal de Electrolux, hay estudios que han demostrado que “ropa mal lavada, húmeda o con manchas aumenta el riesgo de infecciones, ya que las bacterias sobreviven 90 días en la ropa”. El proceso es distinto según el tipo de ropa: la personal tiene un tratamiento distinto a toallas, que no se planchan, y ropa plana como sábanas, que hay que planchar. Por ello, desde Electrolux Professional están promoviendo a nivel mundial su Laundry Cycle Management (Gestión del Ciclo de Lavandería), en el cual se indica con precisión todos los pasos que hay que dar cuando se procesa la ropa (imagen).

El proceso comienza, según el jefe de producto de lavandería de Fagor Industrial, con una primera fase de clasificación, cuando se decide qué criterio primará: tejido de la ropa, color de las prendas, nivel de suciedad, etc. “Este primer aspecto es realmente importante porque el proceso de lavado es muy diferente”, afirma. Al igual que la elección de la maquinaria: “Por ejemplo, en centros donde sean necesarios procesos de lavados de sábanas otras prendas con alta contaminación sólida, como restos fecales o vómitos, recomendamos instalar lavadoras conocidas como ‘sluice washers’ (lavadoras de esclusas), una maquinaria muy utilizada por centros de atención médica y social en países del norte y centro de Europa, y en países de Asia como Japón”. En estos casos, antes de introducir los químicos para el lavado, la lavadora realiza aclarados, con agua fría y agitación constante, para que los restos sólidos se desprendan de las prendas. Gracias a las perforaciones de ocho milímetros del tambor, los elementos sólidos salen fácilmente del tambor y van directamente al desagüe. 

El product manager de lavandería de Proquimia destaca como principal diferencia en el cuidado de la ropa la personalización de los programas utilizados. “Teniendo en cuenta que el cliente de un centro de mayores es un cliente permanente, la principal característica de un buen servicio de lavandería es ofrecer un servicio personalizado, que consiste en efectuar adecuadamente la recepción de la ropa sucia, identificar de forma correcta posibles indicios de uso inadecuado de las prendas, seleccionar y reconocer el tipo de mancha para escoger los programas apropiados para su eliminación, y garantizar la salida de la ropa ya tratada con un control de calidad adecuado”, expone.

Gestión interna vs externalización
Externalizar o no. Éste es el dilema que, llegado un punto, muchas empresas se plantean. No es una decisión fácil de tomar y en el momento de reflexionar sobre la conveniencia o no de externalizar algunos de los servicios (en este caso, la lavandería) es importante analizar las ventajas e inconvenientes que este proceso trae consigo. Roser Zapata de Girbau explica que “las lavanderías internas permiten realizar una mejor trazabilidad de las prendas y mejorar su disponibilidad al estar siempre en el centro. Además, es más fácil tener un control total de todos los procesos y mayor seguridad en el cumplimiento de todos los aspectos requeridos”. Por contra, la externalización del servicio “dificulta el seguimiento, pero puede ser una buena opción para centros que no dispongan de espacio”. No obstante, “Girbau ha desarrollado kits de lavandería que se adaptan al espacio disponible y a las cantidades a tratar para que cualquier centro que lo desee pueda disponer de una lavandería interna”.

Para el gerente de Hogar Tintorero se trata de un tema de organización: “No hay nada peor que una lavandería mal organizada, tanto si es interna como externa. Tanto si la opción es disponer de una lavandería propia como si es la de trabajar con una lavandería externa, la buena organización es imprescindible para conseguir ropa limpia en el plazo de tiempo necesario”. Otro factor a considerar es la “profesionalidad” del personal de lavandería que, en su opinión, “depende de la formación y la motivación; no se puede decir que hay mejores profesionales fuera que dentro”. Una solución intermedia por la que optan muchos centros es externalizar la ropa plana (sábanas y toallas), que es un tipo de ropa más fácil de controlar, y lavar en el centro la ropa personal (camisas, pantalones, camisetas, jerséis, ropa interior, etc.).

Desde Fagor Industrial apuntan a que “si el centro no cuenta con personal suficientemente formado o con tiempo como para dedicar a este cometido, lo recomendable es externalizarlo”. Una de las ventajas de hacerlo así, como señalan desde Electrolux, es que “el servicio es únicamente un coste, no hay que invertir dinero”. Asimismo, “permite tener menos personal en plantilla y un coste energético menor en el centro”, añaden desde Proquimia.

Ahorro energético y consumo responsable
El consumo de energía siempre es algo que preocupa, y en momentos de crisis más. Pero no sólo estamos hablando de ahorro económico en luz y agua, sino de consumo responsable y compromiso con la eficiencia energética. Reducir las facturas de electricidad y agua es posible a través de la implementación de mejores hábitos de consumo e inversiones a nivel tecnológico. Así lo entienden las propias empresas, que centran sus esfuerzos en conseguir máquinas capaces de hacer más trabajo utilizando menos electricidad. “Los principales objetivos de futuro, a nivel general, son la mejora de la eficiencia energética en las plantas y la protección del medio ambiente”, manifiesta Jaume Casas, product manager de lavandería de Proquimia, compañía que, en línea con los valores de sostenibilidad, ofrece diversas soluciones ecológicas (sistemas Ecoconpack y Ecotropic) y equipos de dosificación de elevada eficacia, que aportan múltiples beneficios en relación al ahorro de costes de lavado, eficacia de los procesos, protección de las prendas y seguridad para los trabajadores.

“Una lavandería bien planificada y con equipos de bajo consumo y alta longevidad tiene unos costes mensuales reducidos, lo que influye en la cuenta de resultados”, afirma John L. Trachsel, country manager para España y Portugal de Electrolux, que indica, además, que “el dinero ahorrado se puede invertir en otras actividades”. Los equipos de la compañía están diseñados para tener el mínimo impacto en cuanto a consumos de agua, gas, electricidad y detergente. Así, por ejemplo, las lavadoras pesan antes de lavar la ropa y automáticamente se adapta el nivel de agua al peso en el tambor. Asimismo, gracias al sistema de dosificación EDS, el detergente es medido según la cantidad de agua. En cuanto a las secadoras, controlan la humedad dentro del tambor y tienen la inversión del giro. Y en el planchado los equipos de Electrolux incorporan sistemas avanzados para optimizar al máximo el calor producido y aumentar el valor de evaporación del agua. 

Ion Sotil, jefe de producto de lavandería de Fagor Industrial, asegura que “éste es uno de los aspectos que más interesa y más tiempo ocupa, no sólo a los clientes, sino a nosotros mismos, a la hora de diseñar el equipamiento. Hacer una maquinaria que dure y, además, sea eficiente en el consumo de luz y agua es básico para el éxito de la instalación”. Por eso, la generación de lavadoras de Fagor Industrial cuenta con sistemas de ahorro de agua, energía y productos químicos que se unen a los últimos avances en Wet Cleaning. En el caso de las secadoras, incorporan sistema de secado inteligente con su sensor de humedad (iDry), doble cristal de puerta, sistema de aireación radial-axial-frente (Total Flow), recirculación de aire inteligente (Green Flow System) y aislamiento térmico, “con lo que llegamos a ahorrar hasta un 40 % de energía con respecto a una secadora estándar”. También destacan las calandras con calentamiento a gas con el quemador radiante. “Esta innovación está orientada a conseguir unos ahorros del 25 % en consumo energético”, explica Sotil.

En la misma línea, Roser Zapata, laundry business expert de Girbau, asegura que “la eficiencia en el consumo dentro de una lavandería se consigue a través de la innovación en la maquinaría. Es importante saber que las secadoras son las máquinas que más consumen, por lo que siempre es recomendable optar por líneas Eco, que optimizan muy considerablemente el consumo de energía y, por tanto, suponen un ahorro evidente. Otra opción es hacer frente al ahorro con lavadoras que tengan gran capacidad de centrifugado, dado que dejan la ropa con niveles más bajos de humedad y eso permite que los ciclos de secado sean más cortos. A todo ello ayuda también el disponer de una instalación proyectada correctamente, en la que se eviten cuellos de botella y se optimice la productividad con mayor formación y con procesos más ergonómicos para los operarios”.

Por último, el gerente de Hogar Tintorero, Pau Miralles, nos da unas pautas para elegir la mejor maquinaria: “Lo primero es que esté dimensionada a los kilos de ropa diaria del centro, tanto en el área de lavado como en el secado y planchado. Lo segundo que sea completamente programable (cantidad de agua, temperatura, tiempo de lavado). Y lo tercero que sea de un fabricante con solvencia contrastada y con un buen servicio técnico cercano”. En cuanto a la fuente de energía, “es siempre más eficiente trabajar con gas y con vapor que con máquinas eléctricas”, sostiene. En Hogar Tintorero están especializados en los procesos de Wet Cleaning (con agua a 25º C para lavar ropa de lana y ropa muy delicada) y en los procesos de desinfección de ropa a baja temperatura.


Miércoles, 20 de Diciembre 2017

Nota



Nuevo comentario:
Twitter

Balance de la Dependencia no se hace responsable de las opiniones y comentarios
de sus lectores.

Lea las condiciones generales de uso completas AQUÍ.


En la misma sección...
< >

Jueves, 16 de Noviembre 2017 - 12:52 Importancia de la restauración colectiva en la salud