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Cómo mejorar la calidad de la atención de las personas con discapacidad




Las buenas prácticas en servicios sociales se entienden como un conjunto de actuaciones, que tienen el objetivo de incidir en la mejora de la calidad de vida de colectivos con necesidades especiales. Su difusión aporta conocimiento y permite diseñar acciones innovadoras que pueden ser replicables y servir como modelo, con el fin de enriquecer a los profesionales y aportar un valor añadido a su trabajo diario. Para profundizar en las buenas prácticas que mejoran la calidad asistencial en centros sociosanitarios, el Imserso acogió una jornada en junio, que centró parte de su temática en la atención y el cuidado de las personas con discapacidad funcional. Los profesionales que compartieron e intercambiaron experiencias en el encuentro, coincidieron en destacar que las personas con discapacidad deben participar en la toma de decisiones sobre cuál es el mejor cuidado y atención que deben recibir.

Los servicios sociales y de salud de calidad deben respetar la dignidad y los derechos humanos. Sobre esta base, el director de Calidad de Plena Inclusión, Javier Tamarit, defendió “una concepción de la discapacidad centrada en la persona frente a otra centrada en el déficit, lo que supone la necesidad de repensar los servicios y requiere su transformación hacia la cultura de la calidad de vida”. 
En este proceso, es necesario dar voz a las personas con discapacidad. Para lograr comunidades inclusivas, “son necesarios más apoyos y menos instituciones”. El proceso, según Tamarit, requiere desarrollar un modelo centrado en la persona que promueva apoyos, competencias y oportunidades a las personas con discapacidad, con el fin de mejorar su calidad de vida y también la de su familia. 

Para alimentar comunidades más justas e inclusivas, las personas con discapacidad deben participar en mesas de debaten y foros de decisión. “La base para la transformación se encuentra en las organizaciones de personas con discapacidad, que deben innovar”, subrayó Tamarit. Concretamente, para que un servicio se considere que está centrado en la persona este experto enumera cinco claves:

1. Promover un liderazgo de las personas con discapacidad visionario y diverso.
2. Compartir valores y creencias en el día a día.
3. Contar con una estructura organizativa flexible y fluida.
4. Practicar la capacidad de aprendizaje individual y organizacional.
5. Tejer alianzas con otros.
“Para promover los sistemas de apoyos personalizados y maximizar las oportunidades de participación y colaboración, los profesionales deben estar implicados y comprometidos con el trabajo que realizan. Los modelos colaborativos deben dar voz y voto a las personas con discapacidad”, concluyó Tamarit.

Nuevas tecnologías
Aunque el director de Accesibilidad del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), Juan Carlos Ramiro, afirmó que el derecho de acceso a las TIC es imperfecto, “se puede aprovechar. Las TIC no son perfectas, pero cada vez son mejores y, por tanto, hay que sacar todo el beneficio posible”. 

Ramiro, a pesar de llevar 30 años en silla de ruedas, reconoció que aún sigue sin tener la posibilidad de usar las TIC en igualdad de condiciones: “Tenemos los mismos derechos, pero faltan las condiciones para poder ejercerlos en igualdad de condiciones”. Si bien existe el derecho, hay que solventar las lagunas de comunicación y formación. En este sentido, este experto subrayó “que nos tienen que enseñar qué productos nos venden y cómo utilizarlos. Conocer los recursos que tenemos es una necesidad”. 

Por Sonia García



Viernes, 29 de Julio 2016

Nota



Tags : discapacidad