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Cuidadores no profesionales preparados para cuidar


El 5 de noviembre se celebra el Día Internacional del Cuidador que tiene como objetivo concienciar a la sociedad del papel tan importante que juegan quienes atienden de manera no profesional a una persona dependiente. Es una situación que surge, en muchos casos, sin previo aviso, y que generalmente no se planifica. La persona desconoce lo que supone este nuevo rol y cómo influirá en su calidad de vida y salud. Además, se encuentra ante un aluvión de dudas por la falta de información, de formación sobre cómo cuidar y de recursos económicos y sociales que, a largo plazo, puede derivar en lo que se conoce como síndrome de burnout, que no es otra cosa que un una situación de estrés crónico. ¿Eres cuidador? ¿Estás preparado para serlo? Conoce algunas recomendaciones que los especialistas aconsejan seguir para cuidar correctamente a los familiares en casa y evitar las consecuencias de la sobrecarga.



Por Carmen Moreno

Al 76 % de los cuidadores no profesionales de España le resulta difícil dormir de manera regular y el 68 % sufre episodios de ansiedad. Esta es uno de los principales resultados de la tercera Encuesta Merck sobre la situación de los cuidadores no profesionales en la sociedad española, estudio realizado en el marco del programa internacional Embracing Carers de Merck, que se lleva a cabo desde 2017 en colaboración con las principales organizaciones de cuidadores de todo el mundo.
 
En España, hay 2,3 millones de personas dependientes, atendidas en su mayoría (80 %) por cuidadores no profesionales. En muchos casos, este rol se asume de manera proactiva y altruista, pues las personas cuidadas son familiares directos, pero investigaciones sobre este tema pone de relieve que tiene un impacto negativo en la salud y bienestar. La Encuesta Merck, concluye que el 78 % de los cuidadores no profesionales suele sentirse cansado la mayor parte del tiempo, sufre episodios de insomnio (76 %), ansiedad (68 %) o depresión (55 %).
Los consejos para prevenir el estrés en los cuidadores no profesionales están vinculados a cuidarse a sí mismo
En este estudio, el 74 % de los encuestados asegura haber visto perjudicada su salud física, ya que no dispone de tiempo para practicar deporte (73 %), ha sufrido cambios de peso (68 %), ha descuidado su higiene personal (47 %) y, en algunos casos, necesita beber o fumar cada día (35 %).
 
El 57 % de los cuidadores no profesionales afirma que pone la salud de la persona que está cuidando por encima de la suya propia, ya que no suele tener tiempo para reservar o acudir a sus citas médicas (66 %) o le preocupa pedir ayuda para tratar su propia salud (33 %). 
 
En la práctica, la máxima de cuidarse para poder cuidar mejor, tan fácil de entender y tan de sentido común, resulta complicada de interiorizar. 
 
Síndrome de burnout 
Tal y como explica Raquel Goñi, del Área de Comunicación y Proyectos de la Confederación Española de Alzheimer (Ceafa), es habitual que las personas cuidadoras de personas con Alzheimer u otras demencias, mayoritariamente mujeres (pareja o hija de la persona afectada) en el 76 % de los casos, sufran el síndrome de burnout producido por el estrés crónico continuado. Esto se debe a que “generalmente no se está capacitado para este tipo de cuidado, lo que supone una amenaza debido a la dificultad a la hora de resolver numerosas situaciones que acontecen a lo largo de dicha enfermedad y que se minimizaría en gran parte aumentando el nivel de conocimiento de la enfermedad, y distribuyendo la carga del cuidado, entre otras soluciones”, sostiene Raquel Goñi. 
 
Causas y consecuencias del estrés
Las situaciones que producen más estrés a los coidadores varían dependiendo de las personas. En unos casos será el afrontamiento del diagnóstico, en otros la soledad del cuidador, el día a día con la persona afectada por la enfermedad, el devenir de la enfermedad, la incertidumbre… Pero, sin duda, el desconocimiento y el no sentirse preparado influye mucho en cómo se gestiona este estrés. La inseguridad a la hora de afrontar los cuidados es un enemigo claro.
 
La calidad de vida de las personas cuidadoras, y en concreto de aquellas que cuidan a pacientes de alzhéimer, se ve afectada en distintos niveles: personal, social, familiar, económico y laboral. Así lo determina Raquel Goñi:
A nivel personal, con una serie de síntomas como la tristeza debida al diagnóstico, la preocupación ante el futuro, la soledad del cuidador, irritabilidad debida al cansancio, culpabilidad por creer que no se está haciendo todo lo necesario. 
A nivel social, se produce aislamiento y abandono de las amistades e incluso de la propia familia. 
A nivel económico, se produce un desequilibrio porque en muchos casos el cuidador familiar debe abandonar su puesto de trabajo o reducir la jornada laboral. 
A nivel familiar, y debido a la cantidad de horas que requieren los cuidados, se produce un abandono del cuidado del propio núcleo familiar.
A nivel laboral, en muchos casos, se opta por el abandono del trabajo, la reducción de horas o la posibilidad de prosperar en el ámbito laboral. 
“Por todo ello se hace indispensable ofrecer diferentes intervenciones dirigidas al cuidador y encaminadas a darle soporte emocional, psicológico y social que le permita adaptarse a la nueva situación de vida e intentar paliar el deterioro de su calidad de vida”,  recomienda esta especialista de Ceafa.
 
Prevenir antes que curar
Para prevenir el síndrome del burnout en los cuidadores no profesionales, Raquel Goñi aconseja “replantearse la vida a corto plazo y evitar la sobrecarga, aumentar los conocimientos de la enfermedad y la manera en la que evoluciona, aprender a reconocer los síntomas producidos por el estrés (insomnio, fatiga crónica, dolor físico, aumento de enfermedades, cambios en la conducta, aislamiento, abandono del autocuidado y del resto de miembros de la familia)”.
 
Por su parte, la vicepresidenta de Gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Lourdes Bermejo, destaca que los consejos para prevenir el estrés en los cuidadores no profesionales están vinculados a cuidarse a sí mismo, tanto los aspectos físico como emocionales. 
 
También considera necesario que el cuidador mantenga relaciones sociales y que haya un relevo en los cuidados para que no se produzcan situaciones de sobrecarga no deseadas que hagan que las relaciones y los apoyos o cuidados que proporcionan no sean de calidad.
La formación es otro factor clave. “Es fundamental realizar acciones formativas dirigidas a ayudar a los familiares a proporcionar mejores cuidados y a reducir la ansiedad o preocupación en estos familiares (por ejemplo: capacitándoles para administrar alimentación a personas con disfagia, a evitar caídas y desarrollar entornos seguros, etc.) y a evitar sus propias lesiones como cuidador (movilización de cargas, uso de ayudas técnicas, etc.)”, afirma Lourdes Bermejo. En este sentido, la SEGG ofrece el Curso online para cuidadores de personas mayores dependientes que es gratuito y que puede consultarte en su web (www.segg.es). 



Jueves, 5 de Diciembre 2019

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