Dependencia y discapacidad - proveedores, residencias, sector sociosanitario,
Balance Sociosa Balance Sociosa

Síguenos en:
Facebook
Twitter
YouTube




Duelo en las personas con discapacidad intelectual. Más implicación y menos protección


El duelo por la muerte de un familiar es un proceso que cada persona experimenta de manera personal y única, ya que está sujeto a múltiples condicionamientos externos e internos. A pesar de ello, existen ciertos patrones fijos que caracterizan esta vivencia, distintas fases que se recorren en el camino a la aceptación de una situación para la que no se nos prepara. En las personas con discapacidad intelectual ocurre de manera similar, aunque hay ciertas particularidades que deben tenerse en cuenta para orientarlas correctamente y conseguir que este proceso se desarrolle de la manera más saludable posible. Entre las claves que los profesionales describen se encuentran: fomentar la educación sobre la muerte a lo largo de toda la vida, evitar la sobreprotección y hacerlos partícipes de lo que está ocurriendo.



En nuestra cultura, la muerte sigue siendo un tabú, una realidad de la que evitamos hablar a toda costa. Esto nos impide prepararnos para situaciones ineludibles en nuestro ciclo vital como el fallecimiento de un ser querido. Resulta paradójico, porque lo único que sabemos cuando nacemos es que vamos a morir. “Es una certeza. Sin embargo, es para lo único para lo que no se nos educa. A nadie, y a las personas con discapacidad intelectual menos aún”, sostiene la psicóloga de la Fundación Síndrome de Down de la Región de Murcia (Fundown), Inmaculada Martínez. Esta experta subraya que el afrontamiento de la pérdida es una asignatura pendiente sobre todo en las personas con discapacidad. 
 

Hasta hace poco tiempo, la esperanza de vida de las personas con discapacidad intelectual rondaba los 60 años; en muchos casos, no solían vivir más que sus padres. Pero, en los últimos años, se ha conseguido una menor mortalidad prematura en este grupo poblacional. De hecho, su esperanza de vida ha aumentado en mayor medida que la de la población general, alcanzado los 70 años, con lo cual es frecuente que los padres o familiares cercanos fallezcan antes, y estas personas tengan que enfrentarse a este tipo de duelo, así como a los posibles cambios que una situación así conlleva: cambio de tutor, institucionalización en centros, pérdida de autonomía, etc.
 

Cada uno vivimos el duelo por el fallecimiento de un familiar o ser querido de manera diferente, y esto también ocurre así en las personas con discapacidad intelectual. Existen factores como el parentesco y rol desempeñado, el tipo de relación, la calidad de esa relación, la forma en que ha ocurrido la pérdida, la historia personal de pérdidas, la personalidad, la red de apoyos familiares y sociales, etc. que van a influir en la forma de afrontar la pérdida. Así lo explica la psicóloga del Grupo Amás, Mercedes Guerberof: “El parentesco y la calidad de esa relación y, qué significa para las personas, son factores muy importantes a tener en cuenta en el proceso. No es lo mismo perder a nuestro padre o madre de pequeños que de adultos, ni si esa muerte ocurre súbitamente o por una enfermedad. No es igual si tenemos una buena relación o si ésta es mala. Estos factores y otros determinan nuestra capacidad para poder afrontar la pérdida. Nuestra historia y características, junto con lo sucedido y nuestro estilo de afrontamiento, condicionará el proceso”.
 

Además, en el caso de la persona con diversidad funcional intelectual el grado de discapacidad también es relevante. “No es lo mismo una discapacidad leve que profunda, porque la capacidad cognitiva contribuye a entender mejor o peor lo que implica esa muerte, e interfiere en la elaboración positiva del duelo y su manera de afrontarlo”, indica el neuropsicólogo y responsable de centros de la Asociación Tutelar Asistencial de Discapacitados Intelectuales (Atades) de Aragón y coordinador de la Guía práctica de duelo para personas con discapacidad intelectual, Juan Carlos Galán.
 

Otros agentes que pueden influir son su mayor inestabilidad emocional, las dificultades comunicativas, incluso la posibilidad de una baja autoestima y autoconcepto, que le crea mayor dependencia de las personas de su entorno...


Por Carmen Moreno

 


http://www.balancesociosanitario.com/Publicacion-digital-interactiva_a81.html
http://www.balancesociosanitario.com/Publicacion-digital-interactiva_a81.html


Jueves, 6 de Abril 2017

Nota