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El 10º aniversario de la Ley de Dependencia


Matilde Pelegrí
Directora de Balance SOCIOSANITARIO



La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia ha cumplido diez años desde su aprobación, el 14 de diciembre de 2006, durante el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
 

La conocida como Ley de Dependencia, que fue respaldada por todos los grupos políticos, constituyó el cuarto pilar del Estado de bienestar, después de sanidad, educación y pensiones, reconociendo el derecho de todos los ciudadanos en situación de dependencia a contar con una adecuada atención.
 

Se inició así, en enero de 2007, un camino que no ha sido fácil de recorrer, y al que aún le quedan muchos tramos en los que es necesario desbrozar la ruta y allanar el firme. 
 

La Ley de Dependencia debió ajustarse a los sistemas de servicios sociales ya existentes en las diferentes Administraciones Públicas, y que daban respuesta a una parte importante de las necesidades de las personas que, a partir de entonces, empezamos a definir como dependientes.
 

Se pusieron también encima de la mesa las diferencias y las semejanzas entre discapacidad y dependencia, y la influencia de la Ley en cada una de esas situaciones.
 

Entre los diversos aspectos que destacaron de aquellos primeros pasos, dos son especialmente llamativos. Por un lado, descubrimos que en España había muchas más personas que se consideraban dependientes que en los países de nuestro entorno; en muchos casos, la dependencia se entendió como una forma de ayuda pública, más que como una situación personal que requería de una atención especial.
 

Por otra parte, el sector de la geriatría y el cuidado a las personas mayores encontró en la Ley una interesante oportunidad de crecimiento, que en no pocas ocasiones se entendió como una garantía de llenar los centros con plazas públicas garantizadas.
 

Y después llegó la crisis. Las Administraciones Públicas, tanto las autonómicas -en las que se depositan las competencias- como la central -que asume una parte importante de la financiación- tuvieron muchas dificultades para sacar adelante los servicios comprometidos.Y se habló de las ventajas de la coordinación entre sanidad y servicios sociales. A punto estuvimos de cerrar un acuerdo entre Administraciones para que esta propuesta pasara de la teoría a la práctica. Pero los tiempos políticos no siempre responden a las necesidades reales de la sociedad.
 

Sin duda, las leyes requieren de décadas de seguimiento para alcanzar un equilibrio y una aplicación total. Así ha ocurrido con la sanidad, y qué podemos decir de la educación, en la que cada Gobierno quiere marcar su impronta. Sin embargo, la aplicación de la Ley de Dependencia ha tenido que dar respuesta rápida a situaciones personalmente complicadas y socialmente relevantes.
 

El décimo aniversario de la puesta en marcha de esta Ley es el momento para hacer balance. Para ello, a lo largo de 2017 celebraremos encuentros con los máximos responsables del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y de las distintas comunidades autónomas. Además de analizar el recorrido, nos centraremos en las propuestas de futuro, que son las que, en definitiva, más interesan a las empresas y a los ciudadanos.
 

Desde Grupo SENDA, deseamos a todos nuestros lectores, colaboradores y anunciantes una muy feliz Navidad, y que 2017 sea generoso en salud y prosperidad. Y hasta nuestra próxima cita, les invitamos a seguir informados en www.balancesociosantario.com.



Jueves, 26 de Enero 2017

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