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“Es necesario que la geriatría esté presente en todos los niveles asistenciales y en todas las comunidades autónomas”


Los próximos 13, 14 y 15 de junio tendrá lugar el 60º Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) en Las Palmas de Gran Canaria, con el lema "Cómo intervenir ante los retos del envejecimiento". Y precisamente para conocer esos retos, así como las expectativas de una sociedad científica multidisciplinar que cumple 60 años, hemos entrevistado a su presidente, José Antonio López Trigo.



Por Carmen Moreno

José Antonio 
López Trigo

Presidente de la SEGG


 

Este año la SEGG celebra su 60 Congreso, pero cumple 70 años. ¿Cómo definiría la evolución de la sociedad científica en nuestro país?

La SEGG comenzó su andadura en 1948 y, en todos estos años, se ha seguido una evolución ascendente, con un crecimiento en número de socios y actividades. Una evolución muy positiva también en presencia y participación en la sociedad civil. 

 


A pesar de ello, la especialidad de Geriatría no está reconocida en todo el territorio español. Aún queda alguna comunidad autónoma, en concreto Andalucía y el País Vasco, que parecen resistirse a la evidencia.

Sí, hay algunas comunidades autónomas torpes en nuestro país que se entretienen en ir en contra de la evidencia profesional y la eficacia. Y no lo digo sólo yo, que puedo ser parte interesada, lo dice la literatura nacional e internacional. La evidencia demuestra que la Geriatría es una especialidad que rinde muchos frutos. Además, hay otra cuestión también relevante que debe tenerse en cuenta: la discriminación a la que se somete a las personas mayores en los sitios donde se coarta el derecho a una asistencia especializada. Eso hace desiguales a las personas mayores en función del territorio donde viven.

 


En todo este tiempo han tenido lugar importantes cambios demográficos,  económicos y sociales. ¿Cree que se ha sabido responder correctamente a las necesidades que han conllevado esos cambios? 

No, vamos claramente por detrás. En general, la gestión social y de servicios de salud responde a la demanda, nunca se hace con previsión. Entonces, cuando tienes que responder a la demanda siempre es tarde, porque ya ha surgido la necesidad y no se ha previsto, lo que provoca que se vaya a tirones. Y actuar así tiene una dinámica compleja que enlentece. 

Todos sabemos que la tasa de envejecimiento crece y eso debería permitirnos hacer previsiones de índole social. También es conocida la tasa de enfermedades, de cronicidad y de problemas que tienen las personas mayores, porque, además, las previsiones no se han equivocado ni un ápice y, en tal caso, se han podido quedar un poco cortas. Entonces, si empezamos a intentar hacer cosas cuando ya tenemos el problema, evidentemente nos pilla el toro. 

 


Sin embargo, ¿considera que hay más conciencia de la problemática y de la necesidad de la Geriatría?

Por suerte, cada vez existe mayor conciencia y valoración por parte de los profesionales del papel y espacio que ocupa la Geriatría, pero también es cierto que, muchas veces, la respuesta es auténtica necesidad, es decir, es la propia demanda la que propicia que se recurra al geriatra.  

 


¿Los profesionales médicos y los estudiantes de medicina conocen suficientemente la existencia y la función de esta especialidad?

Es que ahí reside parte del problema. Existe bastante desconocimiento sobre la Geriatría por parte de compañeros médicos con muchos años de ejercicio profesional. Aún nos preguntan si es una especialidad. 

La Geriatría está en el Real Decreto de Especialidades del año 1979 para hacerla por vía MIR y, anteriormente, aparecía en un Decreto de especialidades del año 60. Por lo tanto, existir existe; pero, por otro lado, también el número de especialistas que se forma es claramente insuficiente teniendo en cuenta las necesidades del sistema. De hecho, actualmente, hay ofertas de trabajo para plazas de geriatras y no hay geriatras suficientes para atender esa demanda laboral. Ahora bien, si en el pregrado no se forma ni se da la información adecuada a los estudiantes, estos no van a demandar nunca la especialidad cuando llegue el momento. 

 


Está claro que el envejecimiento de la población se ha convertido en una realidad que necesita un cambio de paradigma. ¿Por dónde empezamos?

Las cosas se empiezan por la base. Tenemos que atender las demandas y, para ello, es necesario que la Geriatría esté presente en todos los niveles asistenciales y en todas las comunidades autónomas. También hay que mejorar la formación en el pregrado, ya que lo que no puede ser es que no se esté formando a los profesionales para lo que van a ver en las consultas. Si en el pregrado no se da información específica en Geriatría a futuros profesionales que van a atender de media a un 70 % de personas mayores, pues quizá la formación no sea muy lógica. 

En un centro de salud, el 70 % de los pacientes que se atienden son personas mayores; en un hospital, a excepción de los hospitales maternales e infantiles, entre el 60 y el 65 % de los pacientes ingresados son mayores; en una consulta de neurología, el 80 % son personas mayores, y ocurre también en otras especialidades. Sin embargo, no se está formando a los médicos ni para que tengan unas mínimas nociones de Geriatría. Además, también son necesarias más plazas de médicos y enfermeros especialistas.  

 


¿Es la principal reivindicación de la SEGG?

Es una reivindicación absoluta y asentada en principios prácticos. Dejando un lado la especialidad en Geriatría, seamos prácticos: ¿Quién va a atender a las personas mayores? La respuesta es clara: el 80 % de los profesionales sanitarios. Entonces, que se les forme. 

 


Precisamente, en este congreso habéis organizado un curso sobre cronicidad y envejecimiento en Atención Primaria.

Por supuesto, es que los compañeros de Atención Primaria están viendo a personas mayores y con enfermedades crónicas. Por lo tanto, qué menos que puedan conocer las peculiaridades del paciente y no sólo aprender por la práctica diaria. Es importante que haya una formación previa, que es la mejor manera de adelantarse a los acontecimientos. 

Además, si lo que más crece en nuestro país no es la tasa de hipertensos, sino la tasa de envejecimiento, las plazas de Geriatría del MIR deben adecuarse a las necesidades que tiene el sistema para poder así atender de forma especializada a las personas mayores. Los geriatras no queremos atender a todos los mayores. Una persona mayor que tenga una capacidad funcional buena, que viva en la comunidad y que sea autónoma, tiene que ser atendida por el médico de familia. Pero si la persona mayor tiene tres enfermedades, toma múltiples pastillas todos los días y presenta un cuadro confusional agudo, más vale que lo vea un geriatra, que es el profesional que está preparado para ello. 


La Geriatría, como especialidad, tiene el reto de dar cobertura universal, por igual en todos los territorios y a todas las personas. Aunque no creo que este sea un reto de una especialidad médica, es un reto social: que las personas estén en situaciones de igualdad, que no estén discriminadas ni por edad, ni por lugar de residencia, ni por dificultad de acceso a los servicios, que es lo que ocurre actualmente.


 

Cómo intervenir ante los retos del envejecimiento es el lema de este 60º Congreso de la SEGG. ¿Cuál es la respuesta a esta cuestión?

Prevención, prevención y prevención, que significa promulgar el envejecimiento activo. Prevención para tener una buena salud y calidad de vida, prevención para que cuando aparezca una enfermedad no vaya a más y prevención para que cuando la enfermedad trascurra impacte lo menos posible en la persona.

 

¿Qué papel deberían jugar los especialistas en Geriatría y Gerontología?

La propuesta desde la Gerontología, que es la ciencia que estudia todo el envejecimiento, es que las personas se mantengan autónomas, participen y decidan cómo quiere que sea su envejecimiento y su futuro, y vivan una vida más larga y también más ancha, porque hasta ahora lo que hemos conseguido es una vida larga que se estrecha en los últimos años debido a la discapacidad y dependencia. 


 

¿Y cuáles son los inconvenientes para no conseguir este objetivo que los profesionales tienen tan claro que se puede lograr?

La principal barrera es el diseño de políticas cortoplacistas. Se quiere hacer planes que den resultados en un año, pero resulta que esta situación no tiene solución en uno o dos años, sino a lo largo de muchos años. Sin embargo, los resultados se mantienen muchísimos años. 

Por lo tanto, tendríamos que cambiar ese chip y pasar de emprender políticas a corto plazo a hacer políticas más a medio y largo plazo. Evidentemente, no podemos hablar de un envejecimiento activo, sino de una vida adulta, juvenil e infantil activa. Es un proceso largo, de adquisición y modificación de hábitos, y eso cuesta, pero cuesta trabajo, no dinero. De hecho, es mucho más barato que hacer políticas de atención sanitaria. La enfermedad más barata del mundo es la que no se produce y la menos grave la que no ha aparecido. 

 


Desnutrición, enfermedades crónicas, sueño, depresión, fragilidad, cuidados paliativos… El extenso programa del Congreso hace un repaso de los principales temas de interés. No obstante, ¿cuáles destacaría? 

Tenemos una Sociedad científica tan multipluriprofesional, que tenemos que dar contenido a la inmensa mayoría de las orientaciones e inquietudes profesionales y formativas de nuestros socios. Por eso, podemos hablar desde temas de bioética y humanización hasta temas clínicos muy expertos. Pero también sobre cuestiones que tienen que ver con la soledad, que ahora que está tan de moda, y que en la SEGG llevamos años trabajando; de hecho, somos la primera Sociedad científica que hace cursos específicos iconográficos sobre prevención o acompañamiento en la soledad. Los cursos de actualización sobre temas muy diversos también tienen una aceptación máxima por parte de los socios.

 


¿Existe alguna novedad reseñable?

Este año continuamos una línea de trabajo de oncohematogeriatría, porque los oncólogos están mirando mucho a la Geriatría, de lo que estamos muy satisfechos, ya que la colaboración con la oncología es muy importante, puesto que el 72 % de los cánceres aparecen superados los 70 años. 

Además, abrimos otra línea nueva sobre enfermedades infecciosas, especialmente las que están producidas por herpes multirresistentes, que son muy difíciles de tratar, y que son frecuentes en las personas mayores. Hemos creado un grupo de trabajo nuevo, que ofrecerá un simposio que será muy interesante.

 


La desnutrición y la fragilidad son dos temas que la SEGG suele tratar en sus congresos, y este año también. ¿Hay alguna innovación al respecto?

La nutrición tiene un papel muy importante en las personas mayores y realizaremos varias actividades relacionadas con ello y con todo lo que tiene que ver con desnutrición y enfermedad. 

Por otra parte, sobre la fragilidad vamos a abordar aspectos curiosos que van a resultar nuevos para el médico. Se trata de aspectos biológicos y, de esta manera, vamos a encontrar el origen biológico de la fragilidad y a combatirlo. También vamos a prestar atención a una parte de la fragilidad, que se está empezando a desarrollar: la fragilidad cognitiva, es decir, cómo se va haciendo frágil el cerebro, qué transformación va sufriendo y qué repercusión tiene en el futuro.



Jueves, 17 de Mayo 2018

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