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Fisioterapeutas: Experiencia y conocimiento al servicio de las personas mayores


El fisioterapeuta se ha convertido en una figura imprescindible en diferentes áreas de la atención sociosanitaria. Su función es clave en la prevención y tratamiento de trastornos de la salud derivados del envejecimiento y, con las técnicas y herramientas adecuadas, puede contribuir al bienestar de las personas, logrando mantener su autonomía durante el mayor tiempo posible. Su ámbito de actuación con la población mayor se extiende desde el hospitalario hasta el domiciliario, pasando por los centros residenciales, y aunque las posibilidades de intervención son infinitas, los tratamientos se reducen a lo puramente convencional por limitaciones de recursos y por cómo está estructurado el propio sistema sanitario y de servicios sociales. En este sentido, los fisioterapeutas reclaman más presencia y autonomía en la asistencia sociosanitaria.



Por Carmen Moreno

Una mayor autonomía en sus competencias y su integración en equipos transversales de trabajo son algunas de las principales reivindicaciones que los fisioterapeutas han puesto sobre la mesa en el Foro Informativo organizado por el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) con motivo de su 20 aniversario. 

La intervención de estos profesionales repercute de manera muy favorable en la calidad de vida de la persona a cualquier edad, cuando es preciso recuperar alguna capacidad física mermada a causa de alguna patología o traumatismo. Pero adquiere un valor muy importante cuando se trata de personas mayores, así lo explica la responsable de la Comisión de Geriatría y Dependencia del CPFCM, Ana Rodríguez: “La fisioterapia en personas mayores es un instrumento eficaz tanto en la prevención de los trastornos de salud derivados del propio envejecimiento, como en el tratamiento de las secuelas secundarias o patologías traumatológicas (fracturas de cadera principalmente), reumatológicas (artritis reumatoide, artrosis) cardiorespiratorias y neurológicas (alzhéimer, ataque cerebrovascular, traumatismo craneoencefálico, párkinson) de forma prevalente en esta población”.

Como explica Rodríguez, la fisioterapia en este ámbito está encaminada a “recuperar o paliar en la medida de lo posible el deterioro funcional y fisiológico que dichas enfermedades producen, así como mantener el mayor grado de independencia funcional posible en los mayores, tanto si han sufrido algún tipo de patología, como de forma preventiva, mejorando su estado físico lo mejor posible, con lo que también prevenimos futuras hospitalizaciones”.

Dadas las distintas patologías que se asocian y agravan con el envejecimiento, la fisioterapia en geriatría está presente en distintos ámbitos, como el sanitario (hospitales y centros de salud y centros de mayores), con tratamientos de tipo preventivo y salud pública (gimnasia de mantenimiento, escuela de espalda, Pilates, etc.) y el domiciliario, pero de forma más específica, se encuentra en el ámbito residencial y de centros de día.

Algunos de los objetivos específicos de los fisioterapeutas en estos centros pasan por prevenir las deformidades, evitar la debilidad muscular y las actitudes sedentarias; mantener las articulaciones y la musculatura en el mejor estado posible; promover, estimular y prolongar la deambulación; mejorar, mantener y retardar la pérdida de fuerza muscular; tratar y prevenir las secuelas derivadas de la inmovilización; paliar el dolor; aliviar las molestias, y prevenir complicaciones, sobre todo postoperatorias.

Para alcanzarlos se recurre a la higiene postural; ejercicios de relajación; estiramientos musculares; cinesiterapia pasiva, activo-asistida y activo-resistida; masoterapia, infrarrojos; parafina; tablas de ejercicios generales y específicos adaptados a las distintas patologías, dirigidos y asistidos; reeducación funcional; reeducación de la marcha; tratamiento antiedema de los miembros afectados y técnica de facilitación neuro-muscular (técnicas de Kabat y Bobath), explica la fisioterapeuta experta en geriatría y dependencia.  

Ana Rodríguez sostiene que existen pautas similares en los programas de trabajo en los centros de mayores y los divide en los siguientes:

- Psicomotricidad. Circuito de diferentes actividades: rampa-escaleras, paralelas, poleas, bici, pedaleador, escalera de pared, espalderas, mesas de trabajo manual, etc.

- Prevención de caídas. Suele realizarse en colaboración con otros departamentos, como terapia ocupacional y psicología.

- Gimnasia grupal. Tabla de ejercicios dirigidos.

- Deambulación. Mantenimiento de la marcha asistida. Se trabaja en colaboración con el equipo de gerocultoras.

- Tratamientos individualizados. En función de las patologías, en numerosas ocasiones, acuden usuarios a las residencias y centros de día, para realizar la rehabilitación tras una operación, sobre todo de fracturas de cadera. 

- Tratamiento de personas encamadas. Sólo en las residencias.




Jueves, 8 de Junio 2017

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