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Formación dirigida a profesionales sociosanitarios


En septiembre recuperamos la rutina de volver al trabajo tras un merecido descanso. Septiembre implica también la vuelta a las aulas y se convierte en el mes perfecto para que universidades, empresas y organizaciones del sector sociosanitario difundan su oferta formativa, que tiene como objetivo principal mejorar la capacitación de los trabajadores en las diferentes categorías profesionales, desde el personal de atención directa hasta los directores de centros y servicios. Además, las personas mayores y sus familias son cada vez más exigentes y demandan unos servicios integrales de la máxima calidad centrados en la persona, lo que exige a todo el equipo interdisciplinar a actualizar sus conocimientos y adquirir otros nuevos. En este reportaje, analizamos la formación de los profesionales sociosanitarios y proponemos diferentes cursos, postgrados, másteres, etc. que contribuyen a mejorar la calidad asistencial y profesionalizar el sector.



Por Sonia García

Todos los profesionales consultados coinciden en señalar la importancia de la formación de los trabajadores del sector sociosanitario. La buena noticia es que la mayoría percibe un aumento del interés de los trabajadores por actualizar sus conocimientos y adquirir otros nuevos, con el fin de dar respuesta a las nuevas necesidades de un sector cada vez más exigente. 

“Los operadores están haciendo muchos esfuerzos para mejorar la atención centrada en la persona y, para ello, la formación es fundamental. Afortunadamente, tanto la dirección de los centros y servicios como el personal técnico y de atención directa son conscientes de estas necesidades”, explica la responsable de Recursos Humanos, Sistema de Calidad y Relaciones Públicas e Institucionales de Foro Técnico de Formación (FTF), Immaculada Miralles. Además, el Sistema de Dependencia exige unos requisitos relativos a la formación de los profesionales que trabajan en el sector sociosanitario. “Por tanto, es necesario informar a los profesionales para que puedan complementar su formación y cumplir con esos requisitos. Por otro lado, los convenios colectivos ya no se firman sin las correspondientes horas de formación anuales obligatorias”, asegura Miralles.

En la misma línea, el CEO de Supercuidadores, Aurelio López-Barajas, subraya que los profesionales necesitan actualizar sus conocimientos constantemente para poder ofrecer los servicios que demanda el sector, “unos servicios que van evolucionando y que cada vez requieren mayor capacitación”. En su opinión, los trabajadores muestran interés por dos motivos: uno profesional y otro para responder a las exigencias de la Administración, “que requiere una titulación específica para poder trabajar en el ámbito sociosanitario”.

La presidenta de Áliad, Ana Mª Rodríguez de Viguri, coincide en señalar que los profesionales del sector sociosanitario muestran un interés creciente por la formación. De hecho, afirma que “la demanda es superior a la de otros sectores”. Sin embargo, De Viguri lamenta que la atención sociosanitaria esté “poco dotada”: “Los recursos están muy ajustados y el tiempo para la formación es muy limitado. Afortunadamente, la Administración reconoce cada día más la necesidad de ayudar a los profesionales de los que depende el bienestar de las personas mayores a mejorar su capacitación, como demuestra la dotación de fondos especiales a los programas de formación pública”.

La formación continua como elemento de mejora de la calidad es, en opinión de Gonzalo Ruiz, presidente de la Fundación Española de Geriatría y Gerontología (FGG), una realidad actual que se ajusta a las necesidades de capacitación profesional. “Se prestan mejores servicios en las residencias, lo que se traduce en la reducción de más de un 15 % de reclamaciones de familiares y usuarios. Asimismo, la implantación de nuevos sistemas de gestión y equipamiento hace necesario una permanente formación. Por ejemplo, en casi todas las residencias se ha iniciado una formación específica para el cumplimiento de la Ley Protección de Datos”, apunta Ruiz.

Por su parte, la presidenta de Fundación Pilares, Pilar Rodríguez, asegura que existe un gran interés por parte de los profesionales de actualizar sus conocimientos “y así lo demuestra la propia demanda de formación”. “Sobre todo en lo que se refiere al modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), tanto en la atención en el domicilio como en residencias y centros de día”, añade Rodríguez.

Desde una perspectiva plenamente universitaria, el profesor del Departamento de Economía aplicada y estadística de la UNED, Íñigo Tejera, desvela que aunque la demanda de formación está disminuyendo, en el sector sociosanitario se mantiene. “Vamos por la XII edición del Curso de Experto Profesional en gestión y dirección de centros geriátricos y de la tercera edad, que supera los 60 estudiantes por convocatoria”, explica Tejera. En su opinión, la principal razón es una mayor exigencia formativa por parte de la Administración Pública y por parte también de los propios centros e, incluso, de los mayores y sus familiares. 

Formación más demandada
Según la experiencia de la presidenta de Áliad, la formación que más demandan los profesionales es técnica asistencial y relacionada con la atención al residente: protocolos, soporte vital, control del estrés, cuidados de úlceras por presión, etc. También interesa la seguridad, tanto del residente como del propio profesional, como la administración de medicación en el domicilio o los cursos de movilización, “dado que la causa más frecuente de enfermedades profesionales en este sector son los daños de espalda por mal manejo de cargas y movilización inadecuada”. De Viguri destaca otros cursos: mantenimiento y limpieza del domicilio de personas dependientes, técnicas de aseo e higiene de la persona dependiente, resiliencia para cuidadores, estimulación sensorial en demencias avanzadas, seguridad y salud en la cocina, etc.

Por su parte, el CEO de Supercuidadores indica que la formación que demandan los alumnos de Supercuidadores está, en su mayoría, vinculada a cursos de especialización que mejora su capacitación: elaboración de informes sociosanitarios, nutrición y dietética, primeros auxilios, movilización del paciente, cuidados auxiliares de enfermería en residencias y cuidar al enfermo de alzhéimer, entre otros. Destacan también los certificados de profesionalidad. “Nuestros alumnos siempre solicitan la emisión de un título o certificado acreditativo para mejorar su curriculum y empleabilidad”, apunta López-Barajas. 

Asimismo, Immaculada Miralles de FTF señala que la formación que demandan mayoritariamente los profesionales es aquella relacionada con la formación básica para el personal de nueva incorporación y reciclaje del personal de plantilla: prevención de riesgos laborales, primeros auxilios y utilización de DEA, higiene alimentaria y protección de datos. Miralles destaca también la formación sobre los diferentes protocolos de actuación sociosanitaria: movilización de usuarios, mantenimiento y mejora de la marcha o el habla, alimentación saludable y apoyo a la ingesta, prevención de úlceras, atención a patologías crónicas como la diabetes; así como todas aquellas técnicas dirigidas a mantener la autonomía y promover el envejecimiento activo: diseño ambiental, actividades artísticas, culturales y creativas, ejercicio, participación comunitaria, etc.



Jueves, 27 de Septiembre 2018

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