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Geriatras y farmacéuticos crean sinergias para mejorar la atención a pacientes mayores polimedicados


El aumento de la esperanza de vida conlleva un incremento de las enfermedades crónicas y de las situaciones de discapacidad y dependencia. Como consecuencia de estos fenómenos, aumenta el número de personas mayores que se encuentran polimedicadas. Actualmente, el 88,9 % de los mayores de 65 años consume algún medicamento y el 94 % de las personas que padecen enfermedades crónicas están polimedicadas, es decir, toman más de seis principios activos de forma continuada. Estos factores desencadenan un mayor riesgo de interacciones medicamentosas, reacciones adversas y errores de medicación, además de ser un inconveniente para la adherencia. Para dar respuesta a esta situación, son precisos programas y procedimientos en los que profesionales sanitarios, como los geriatras y los farmacéuticos, actúen de manera coordinada y con objetivos comunes.



Por Carmen Moreno

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) celebraron el pasado mes de enero la I Jornada de Geriatría y Farmacia Hospitalaria, en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Esta reunión surgió fruto del convenio de colaboración firmado entre ambas sociedades científicas y de la necesidad del abordaje multidisciplinar y del trabajo en equipo para la optimización de la farmacoterapia en pacientes mayores frágiles. 
 
La jornada fue inaugurada por el presidente de la SEGG, José Antonio López Trigo; la secretaria de la SEFH, Montserrat Pérez Encinas; el director médico del Hospital Universitario Ramón y Cajal, Agustín Utrilla, y la subdirectora general de Farmacia y Productos Sanitarios del Servicio Madrileño de Salud, María José Calvo. 
 
Durante la inauguración, el doctor José Antonio López Trigo afirmó que la cronicidad y polimedicación de los pacientes mayores complica el manejo farmacológico y dificulta el cumplimiento y la adherencia al tratamiento. Ante esta situación, “las sinergias entre farmacéuticos hospitalarios y geriatras son absolutamente necesarias porque estamos hablando de un porcentaje altísimo de pacientes que están en situación de polifarmacia. Conocer el trabajo del farmacéutico hospitalario y lo que los geriatras podemos aportar en servicio a la calidad asistencial de nuestros pacientes es básico”, sostuvo este geriatra.  
 
Por su parte, la doctora Montserrat Pérez Encinas destacó la importancia del trabajo en equipo con los geriatras, a partir de la visión que aporta la superespecialización del farmacéutico hospitalario. De manera conjunta, “se está trabajando en un paciente complejo y frágil que es, además, un candidato para la aplicación de terapias individualizadas y farmacoterapéutica personalizada”. 
 
Por último, María José Calvo presentó el Programa de Atención Farmacéutica desarrollado en los centros sociosanitarios públicos de la Comunidad de Madrid. Según afirmó, se distingue de otros programas similares que existen en otras comunidades autónomas en que, en este, los farmacéuticos trabajan en los centros, y forman parte de los equipos multidisciplinares de las residencias, por lo que comparten sus problemas, sus situaciones y están más cercanos a otros profesionales, pero también a los residentes. Además, “está centrado en la calidad, seguridad, docencia y efectividad”, indicó Calvo.
 
La subdirectora general de Farmacia y Productos Sanitarios del Servicio Madrileño de Salud concluyó que “el sistema sanitario necesita la participación activa de todos los agentes implicados (farmacéuticos, Atención Primaria, profesionales especializados y de residencias…) porque, solo así, podremos trabajar en este futuro de la cronicidad”.
 
Beneficios del trabajo en equipo
La jornada se organizó en tres mesas redondas. En la primera, Médicos geriatras y farmacéuticos trabajando en equipo, se expusieron experiencias de trabajo en común, destacando proyectos que promueven un uso seguro, eficaz y adecuado de los medicamentos en los pacientes mayores. 
 
La farmacéutica especialista del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, Virginia Saavedra, aseguró que el papel del farmacéutico se ha modificado. “Nuestra función se basaba en la adquisición, disposición y elaboración del medicamento, y hemos evolucionado hacia un enfoque más centrado en el paciente, en proporcionar una atención farmacéutica y mejorar la continuidad asistencial”.
 
La doctora Saavedra subrayó que los farmacéuticos son profesionales cada vez más demandados por los diferentes especialistas, sobre todo por aquellos que  atienden a pacientes vulnerables con mucha polifarmacia. Por tanto, tiene sentido que formen parte de los equipos multidisciplinares. 
 
El objetivo de estos equipos es trabajar de manera centrada en el paciente para gestionar su sintomatología y prevenir las complicaciones y reingresos. Pero, para que esta atención en equipo, sea eficaz “requiere muchos tipos de interacciones personales, confianza en la competencia de otros miembros del equipo y una clara definición de los roles y responsables de cada miembro del equipo”, apuntó esta farmacéutica.
 
En este sentido, habló de la Unidad de Atención al Paciente Institucionalizado (UAPI) del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, un trabajo de integración entre médicos geriatras y los farmacéuticos del hospital cuyo objetivo es mejorar la atención al paciente institucionalizado en el servicio de urgencias, coordinando su atención con el entorno residencial y los hospitales de apoyo, fomentando la recuperación funcional temprana y acortando los tiempos de estancia agilizando la toma de decisiones.
 
En la UAPI, las funciones que cumple el farmacéutico son: conciliar alertas de errores en la transición asistencial; revisar alertas de errores de prescripción independientes del tránsito asistencial y alertas que previene eventos adversos, y proporcionar recomendaciones para la administración; optimizar, adecuando el tratamiento a la situación clínica actual del paciente y mejorar la utilización de los recursos sanitarios, y coordinar, facilitando la dispensación de medicación de uso hospitalario a centros sociosanitarios y proporcionando información para su administración. Asimismo, actúa de nexo entre médicos de urgencias y geriatría.
 
En opinión de la doctora Saavedra, entre los beneficios de este trabajo en equipo, se encuentran los siguientes:
Incrementa el potencial de intervención en el paciente anciano, promoviendo un uso seguro, eficaz y adecuado de la farmacoterapia a las necesidades del paciente.
Favorece la toma de decisiones de manera consensuada.
Mejora los circuitos de asistencia al paciente anciano, evitando traslados e ingresos hospitalarios innecesarios.
Fomenta la seguridad y tranquilidad en la toma de decisiones del personal sanitario que asiste al paciente en los centros sociosanitarios.
Requiere de confianza mutua y grandes dosis de comunicación.
 
El médico geriatra del Hospital Santa Creu Vic (Barcelona), Joan Espaulella Panicot, resaltó que la medicación en las personas mayores y enfermos crónicos es una cuestión muy relevante porque supone un problema de salud pública. Este especialista considera que para abordarlo es necesario trabajo en equipo, visión longitudinal de la medicación e introducción de la desprescripción en la actividad diaria. Además, “hay que trabajar para que los pacientes comprendan qué estrategia terapéutica se está llevando a cabo”, apuntó. 
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado una estrategia para intentar disminuir el daño ocasionado por los medicamentos y esta estrategia tiene como prioridades de acción: trabajar con las poblaciones más susceptibles de tener problemas con los medicamentos, la polifarmacia y vigilar la transición entre los distintos niveles asistenciales porque son momentos de riesgo en relación a medicación. También distintos países han elaborado estrategias nacionales de cómo abordar el tema de la polifarmacia. Múltiples proyectos europeos están avanzando en este sentido con el fin de intentar mejorar la innovación para el manejo de la medicación en los pacientes ancianos.
 
El doctor Espaulla destacó la importancia de la intervención personalizada. Asimismo, opinó que el manejo de la medicación tiene que ser una práctica de valor, es decir, una acción que obtiene buenos resultados que importan a los pacientes y que los tiene en cuenta.
 
Según este geriatra, para una correcta adecuación de la prescripción, se debe centrar la atención en cuatro aspectos: esperanza de vida restante del paciente, tiempo necesario para obtener beneficio del fármaco, objetivos terapéuticos del paciente (`prolongar la supervivencia, mejorar la funcionalidad y control sintomático) y objetivos del tratamiento (preventivo, etiológico o sintomático).
 
Para una prescripción centrada en el paciente, médicos, farmacéuticos y enfermeras tienen que llevar a cabo  un proceso sistemático que consta de tres estadios...
 


Jueves, 28 de Febrero 2019

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