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Homeopatía y credibilidad


José Manuel Ribera Casado
Catedrático Emérito de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid



Homeopatía y credibilidad
Una revisión reciente y bien documentada publicada a principios de este año en “New England Journal of Medicine” (*), quizás la revista clínica de mayor prestigio del mundo, vuelve a poner de actualidad el siempre controvertido tema del valor de la llamada medicina homeopática. El informe, breve, es realmente demoledor. Es probable que sus contenidos y sus conclusiones subyazcan en la decisión de varias universidades españolas, entre ellas las de Barcelona, Zaragoza, Valencia y Córdoba de suprimir programas oficiales de “Máster”, así como diversas modalidades de formación postgraduada en relación con esta materia.

No voy a comentar aquí los fundamentos teóricos de esta suerte de aproximación a la medicina que representa la homeopatía. Remito a los interesados al artículo referido. Sí quiero contribuir con estos comentarios a desmitificar una manera de proceder bastante extendida y en ningún caso inocua para el conjunto de la sociedad ni para los individuos que la practican. 

El éxito de la homeopatía no puede entenderse sin tener en cuenta la credibilidad del ciudadano poco informado, la habitual pobreza de complicaciones y de efectos secundarios clínicamente significativos de los productos utilizados y la confianza del paciente en unos prescriptores que con frecuencia llevan el título de médicos y que en muchos casos actúan de buena fe. Todo ello, ha contribuido durante casi dos siglos no ya sólo al desprestigio de la profesión, sino lo que es mucho más grave, a limitar -en el mejor de los casos a retrasar- las posibilidades reales de curación, o al menos de mejora, de millones de personas que han puesto su confianza en esta manera de proceder. 

Otro agravante viene por la vía de los costos. Nada es gratis y, aunque el producto recetado suele ser barato, el volumen global que representa este negocio hace que podamos hablar de cifras extraordinariamente altas mantenidas durante años. A través de campañas propagandísticas que en el mejor de los casos se basan en el equívoco, se desvían millones de euros destinados a algo que no sirve para nada. En los Estados Unidos se calcula que durante 2012 esta “alternativa terapéutica” ha sido utilizada por 5 millones de adultos y aplicada a 1 millón de niños. En España, según la principal empresa productora, 1 de cada 3 personas ha consumida alguna vez estos preparados, que generaron en 2011, sólo para esa compañía, 60 millones de euros  Se trata de un pecado social que ningún país se puede permitir.       

Hablo de dos siglos de historia, ya que fue a principios del XIX en Alemania, y poco después de manera progresiva en el resto del mundo, cuando se inició la “homeopatía”. Se ha definido a sí misma como una medida alternativa, más barata y racional, a la que sus cultivadores llaman con cierto tono despectivo “medicina oficial, clásica o convencional”. Bajo ese “slogan” ha logrado extenderse de una manera sorprendente por prácticamente todo el mundo. Su aparente inocuidad y un “marketing” bueno y discreto han conseguido superar los filtros reguladores de los diferentes países y de sus agencias oficiales del medicamento, de forma que, si bien nunca ha sido oficialmente aceptada por la comunidad científica, tampoco hasta ahora había sido rechazada. 

Las razones que sirvan de base para descalificar esta forma de proceder se fundamentan en tres pilares básicos. El primero la falta absoluta de evidencia clínica en cualquier lugar o en cualquier momento de la historia sobre sus eventuales beneficios o su superioridad en relación con las alternativas oficiales. No existe una sola publicación científica seria donde aparezca un estudio que demuestre los supuestos beneficios médicos de la homeopatía sobre las medidas equivalentes contempladas por la llamada “medicina tradicional”. En segundo lugar, la agresión en términos éticos que representa el hecho de jugar, consciente o inconscientemente, con la credibilidad, la ignorancia y la buena fe de un colectivo numeroso dispuesto a agarrarse a cualquier remedio con apariencia científica que pueda curar o mitigar las dolencias más diversas. Un tercer argumento, nada despreciable, es el derivado del monto económico despilfarrado cuando se toman en su globalidad las cantidades que mueve la homeopatía. Se trata de unos costos, que si bien pueden repercutir en beneficio de algunos de sus cultivadores, resultan objetivamente desviados de otras opciones posibles de empleo que, evidentemente, resultarían mucho más útiles.

En último término, considero fundamental rebelarse contra la superstición y el engaño en cualquiera de sus formas. Lo exige una buena educación sanitaria de la ciudadanía. Hay que llamar a las cosas por su nombre, no engañar a nadie y dejar de ser indulgentes o, simplemente, de sentir como ajeno un problema que concierne por diferentes vías a todo el conjunto de la sociedad.


Jueves, 21 de Abril 2016

Nota




1.Publicado por montserrat gaya catasus el 22/04/2016 15:24
Para opinar es necesario ser conocedor de la materia en question

2.Publicado por Francisco de Asis Moya Hiniesta el 23/04/2016 08:27
Estimado compañero: He leido su articulo y me sorprende que haga comentarios sin fundamentarlos, como siempre pensé debe hacer un catedratico. Así lo hacía D, J.Ramón Zaragoza,q,e,dep,d.,mi director de tesis "Tratamiento médico homeopático de las amigdalitis agudas", D. Salvador de Madariega, D. Pedro Lain Entralgo y sobre todo D. Gregorio Marañon..Llevo mas de 30 años ejerciendo la Medicina Homeopática. Todos lo años me voy a Perú a un proyecto sanitario donde ayudo en lo que puedo con la Homeopatía y con mi formación en Terapia de Familia con un Máster dirigido por famoso médico psiquiatra que tambien respeta la Homeopatía. Decía el Dr. D. José Hidalgo, médico oftalmólogo y homeópata de Aracena: "LA VERDAD ES PRECISO RESPETARLA, QUE ES MAS FACIL BURLARSE DE UNA CIENCIIA, QUE TOMARSE EL TRABAJO DE ESTUDIARLA". Le animo a que lea en profundidad la vida del Dr. Samuel Hahnemann y como es el Amor a la Medicina y a la misión de curar lo que nos mueve a miles de médicos a ejercer la Medicina Homeopática. Y la clínica nos demuestra a diario la curación de niños asmáticos, patologias víricas, cuadros depresivos, y una gran variedad de enfermedades que vemos los médicos generalistas. Y como decía Hahnemann en relación a como debe ser un médico:.....que no desacredite a sus colegas, ni se haga el propio elogio, que respete en los que sufren la libertad de quejarse, que no emita opinión antes de reflexionar seriamente........y observad cómo se conduce con los enfermos pobres......Reciba un cordial saludo

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