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La SEGG advierte que la mayoría de las personas con hipertensión no la tienen bien controlada




Ayer, 17 de mayo, se celebró el Día Mundial de la Hipertensión, una enfermedad que, según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), afecta a más de diez millones de adultos en España, y a más del 68 % de los mayores de 60 años.
 
La hipertensión (se considera cuando aparecen cifras de tensión arterial mayores a 140/90) es una enfermedad muy frecuente, que ocasiona numerosas consultas médicas en los adultos mayores y que está condicionada tanto por aspectos hereditarios como por estilos de vida. Además, genera numerosas complicaciones. Entre otras, incrementa el riesgo de ictus, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, insuficiencia renal, aneurismas y de muerte.
 
La hipertensión, habitualmente, es una enfermedad que no da síntomas en sus fases iniciales y a menudo coexiste con otros factores de riesgo cardiovascular como alteraciones del colesterol, diabetes y obesidad. Al ser una patología que no avisa con síntomas, resulta esencial controlarla mediante mediciones frecuentes para prevenir una posible subida y sus consecuencias nefastas, insiste la SEGG.
 
“A pesar de que un correcto manejo de la hipertensión acarrea importantes beneficios y de que el grado de conocimiento y tratamiento farmacológico en la población general de España es moderadamente alto, todavía existe un porcentaje elevado de ancianos que no tienen un control regular y aceptable de su tensión”, confirma el doctor José Antonio López Trigo, médico geriatra y presidente de la SEGG.
 
 
Decálogo para tomarse correctamente la tensión
La toma de la tensión en las visitas médicas es algo habitual, pero no suficiente. Para un control total y óptimo de las cifras de tensión arterial es recomendable que el paciente se realice mediciones habituales en su domicilio, hecho que, además de ser una práctica recomendable porque implica al paciente en el proceso, evita que, si se toman solo las mediciones en la consulta, puedan aparecer cifras erróneas por el conocido como “síndrome de la bata blanca”, que consiste situaciones de nerviosismo que arrojan cifras tensionales falsas.
 
La toma de la tensión arterial es un acto sencillo, pero a menudo se realiza incorrectamente, por eso, con el fin de que las personas mayores aprendan a tomarse la tensión de manera correcta, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología ha elaborado el “Decálogo para tomarse correctamente la tensión”:
 
1.         Antes de comenzar comprueba que el esfigmomanómetro (aparato que se usa para medir la tensión) sea del tamaño adecuado. Si es muy pequeño de manera proporcional al tamaño del brazo nos puede arrojar una cifra tensional falsamente elevada.
 
2.         No fumes, realices ejercicio físico o ingieras café antes de tomarte la tensión, ya que también puede condicionar cifras elevadas de tensión arterial temporalmente.
 
3.         Descansa al menos cinco minutos antes de realizarte la medición.
 
4.         Mide tu tensión siempre a la misma hora. El mejor momento es en las primeras horas de la mañana, en donde se suelen presentar los niveles más altos.
 
5.         Mide tu tensión siempre en una habitación con temperatura media (entre los 18-22 ºC).
 
6.         Toma la medición con el brazo siempre en posición horizontal a la altura del corazón, apoyándolo en una mesa o el brazo del sillón.
 
7.         Coloca el manguito alrededor del brazo desnudo, entre el hombro y el codo con la manga remangada (que no apriete el brazo) y con las piernas ligeramente abiertas.
 
8.         Mientras te tomas la tensión no hables ni te muevas.
 
9.         Mide siempre la tensión en ambos brazos, y quédate con la cifra más elevada. El diagnóstico definitivo de hipertensión se basa en al menos tres mediciones de tensión arterial tomadas en dos visitas diferentes.
 
10.       Realiza otra medición cinco minutos después de la primera.
 
 
Tratamiento de la hipertensión
Una vez diagnosticada la enfermedad es importante “identificar sus causas, evaluar la posibilidad de daño en diferentes órganos, valorar otros factores de riesgo vascular añadidos e identificar los posibles obstáculos o barreras a la adherencia al tratamiento”, explica el Dr. López Trigo.
 
“El objetivo de tratar la hipertensión arterial en el anciano es el de reducir los riesgos asociados a su presencia. El médico realizará un examen físico, un electrocardiograma y unos análisis de sangre y orina. En algunas circunstancias es aconsejable realizar un ecocardiograma”, añade.
 
El paso inicial y fundamental es establecer una serie de medidas no farmacológicas mediante modificación de estilos de vida salvo que las cifras de tensión sean muy elevadas, en cuyo caso es probable que se necesite iniciar un tratamiento farmacológico a la vez. “Estas modificaciones son en realidad una serie de medidas de sentido común buenas para la salud física y emocional. Por ejemplo, dejar de fumar, perder de peso si se es obeso, tener una vida activa, reducir la ingesta de sal y de grasas en la dieta, consumir más fibra y moderar el consumo de alcohol. Los tipos de ejercicio recomendables son muy variados aunque se aconseja ejercicio aeróbico moderado como por ejemplo pasear, bailar o nadar”,  explica el doctor.


Martes, 19 de Mayo 2015

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