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La arquitectura de los centros sociosanitarios apuesta por la autonomía y la independencia de los usuarios


La tendencia en la arquitectura de los centros sociosanitarios está cambiando. Conocer las necesidades y preferencias de los usuarios que vivirán en ellas está haciendo que profesionales del sector y especialistas en crear diseños y espacios adaptados colaboren juntos para conseguir el bienestar de unos mayores cada vez más exigentes y con las ideas claras de dónde y cómo quieren vivir.



Centro Sociosanitario Putget Dolors Aleu
Centro Sociosanitario Putget Dolors Aleu
La atención a la persona tiene que ser el punto de partida de los centros sociosanitarios si se pretende conseguir el objetivo fundamental de ofrecer mayor calidad de vida y bienestar a los mayores que viven en ellos. En este sentido, los cuidados son básicos, pero el diseño y la arquitectura funcional también juegan un papel protagonista porque favorecen la comodidad, autonomía e independencia que estas personas exigen para sentirse como en casa. Y es que éste es su mayor anhelo.

Estudios recientes ponen de manifiesto que la mayoría de las personas mayores quisieran acabar sus días en su domicilio habitual. De ahí que, llegado el momento, si las circunstancias no se lo permiten y están obligados a trasladarse a una residencia, demanden un lugar que les permita llevar un envejecimiento activo acorde con su posible nivel de dependencia. Así lo explica Mercè Mas de la Federación de Personas Mayores de Cataluña (FATEC): "Las residencias no son un sitio para que las personas mayores y las personas con dependencia vayamos para curarnos, y mucho menos para esperar nuestra muerte. Son, o han de ser, entornos amigables para las personas mayores o con dependencia, cuyo funcionamiento, arquitectura y equipamiento, les permita sentirse como en casa".

En los últimos años, las residencias en España han avanzado en calidad asistencial, pero, según muestran algunas investigaciones, aún subsisten factores susceptibles de mejora. En opinión de Fundación Caser y Fundación Pilares, los problemas fundamentales que experimentan las personas que viven en las residencias tradicionales son: pérdida de control sobre la propia vida, restricción de la posibilidad de realizar elecciones sobre las actividades cotidianas, progresiva despersonalización, deterioro de la autoestima, debilitamiento de las relaciones sociales, etc. Todas estas cuestiones podrían renovarse mediante un modelo de atención centrado en la persona. Pero, también aportan importantes ventajas:

• Mejor orientación. Para ayudar a dominar el entorno, se podrían diseñar residencias de un tamaño adecuado "para que no nos sintamos perdidos", puntualiza Mas.
• Espacios más personales. Cuando se trata de un centro de un número alto de plazas se puede optar por dividir el recinto en unidades de convivencia que permitan tener espacios y personal propios.
• Mejora del estado de ánimo de los usuarios. Diseñar espacios amplios y luminosos facilita la vida de los mayores y favorece que se buen humor.
• Más independencia. Incorporar elementos ergonómicos, a alturas adecuadas, dota al centro de espacios más accesibles y cómodos.
 

Objetivo: accesibilidad

La accesibilidad es un aspecto básico a tener en cuenta en la arquitectura, y así se refleja en las recientes normativas, en particular, el Código Técnico de la Edificación (CTE).

En concreto, tal y como explica el arquitecto especialista en Accesibilidad, Delfín Jiménez "antes de concebir, construir y poner en marcha un edificio sociosanitario se deben estimar dos factores que convierten la accesibilidad en protagonista: la edad y el uso que se hace del edificio".

Este experto explica que el usuario tipo de una residencia es muy diferente al de un centro educativo, recreativo o deportivo. Para su desarrollo la edad es importante, porque, en este caso, esta asociada a dificultades de movilidad (andar, manipular objetos), sensitivas (visión, audición) y cognitivas (memoria, orientación...). Por otra parte, se debe valorar el uso que se hace del edificio, porque no es igual un centro cultural que se utiliza unas pocas horas y de forma ocasional que un espacio donde mayores y personas con dependencia pasan casi todas las horas del día. En este último caso, las condiciones de bienestar (confort, accesibilidad, seguridad...) resultan decisivas en la concepción del edificio.

Pero por encima de todo, "la clave para que un centro sociosanitario, sea realmente accesible, es pensar en las necesidades de los diferentes usuarios, no únicamente en responder a la normativa de obligado cumplimiento. "Esta concienciación y cambio de actitud ayudará a los diferentes técnicos que intervienen en el proceso a entender mejor el porqué de estas cuestiones, lo que orientará su trabajo", asegura Jiménez.

Uno de los errores habituales en la actualidad es la identificación de edificio accesible con espacio sin barreras para las personas en silla de ruedas. Pero la accesibilidad va mucho más allá y tiene que entenderse como "accesibilidad universal", es decir, para todos.

La arquitectura de los centros sociosanitarios apuesta por la autonomía y la independencia de los usuarios
Por esta razón, además de los factores básicos que se han mencionado sobre accesibilidad, se deben atender todas las acciones básicas de interacción con el entorno, como la deambulación, aprehensión, localización y comunicación (criterios DALCO incluidos en la norme UNE 170001 sobre Accesibilidad Universal), con las particularidades específicas, según el tipo de espacio del que se trate y del usuario tipo.

En general, las principales barreras referentes a la deambulación (circulaciones a nivel y alternativas de rampas y/o ascensor en itinerarios con escaleras) están salvadas, pero no ocurre lo mismo con otras necesidades de aprehensión (abrir una puerta, incorporarse de una silla...), localización (saber dónde está el aseo, no perderme en el edificio) o comunicación (entenderme con facilidad con el personal del centro, estar al día de los asuntos e incidencias que acontecen...). Por otra parte, a la hora de acometer un proyecto de un edificio de este tipo, las condiciones sobre accesibilidad pueden y deben integrarse en el diseño del edificio, de modo que un centro accesible no tiene por qué ser menos atractivo que cualquier otro. Así por ejemplo, en cuanto a calidez y confort, "una habitación accesible de un centro sociosanitario, no tiene por qué parecerse más a la de un hospital que a la de un hotel o el propio hogar. Todo depende del cuidado y empeño con que la accesibilidad se integre en el diseño", subraya Jiménez. Además, estas consideraciones asumidas desde el principio del proyecto, no suponen un incremento en el coste final del edificio .


Puntos de partidapara el cambio

El 30 de noviembre y 1 de diciembre, Fundación Caser, Fundación Pilares y el Imserso organizaron en Madrid las jornadas internacionales Innovaciones en residencias para personas en situación de dependencia. Diseño arquitectónico y modelo de atención, una iniciativa que sirvió de punto de encuentro de profesionales del sector sociosanitario interesados en concocer los horizontes que se divisan, no solo en España, sino también en otras partes del mundo.

Entre los actos realizados, tuvo lugar una mesa de experiencias en la que representantes de varias disciplinas explicaron los modelos, estudios y actitudes de organismos de distintos países frente al cambio en el sector sociosanitario.

La directora del proyecto Trivsel og Boligform (Alojamientos que generan bienestar), encargado por el Gobierno de Dinamarca, Mary-Ann Knudstrup, manifestó la íntima relación que existe entre la arquitectura del lugar donde vivimos y el bienestar y la importancia de contar con la opinión de los mayores para construir los centros donde elegirán vivir. El proyecto pone de manifiesto que "prefieren que su residencia esté situada en zonas donde ya vivían para mantener vínculos sociales". Además, valoran extraordinariamente su privacidad e independencia y quieren vivir en un lugar donde, al menos, cuenten con dos habitaciones (dormitorio y salón), una cocina (pequeña, porque no cocinarán en ella), un baño, vistas al exterior... Asimismo, la luminosidad es de máxima prioridad, así como las zonas exteriores para el ocio y las reuniones sociales. De hecho, esta profesora del Departamento de Arquitectura, Diseño y Tecnología de la Universidad de Aalborg (Dinamarca), destacó la importancia de tener en cuenta la orientación, a la hora de construir un edificio, para aprovechar las horas de luz, ya que este factor influye directamente en el estado de ánimo. Lo mismo ocurre con la naturaleza; Knudstrup indicó que los usuarios con vistas al jardín necesitan menos analgésicos y tranquilizantes que los que ven ladrillo cuando se asoman a la ventana. Todos estos elementos de bienestar arquitectónico deben emplearse en el proceso de planificación del mismo modo que las consideraciones técnicas y económicas.

Otro de los ponentes fue el sociólogo y experto en política social y atención a las personas en situación de dependencia, Miguel Montero. Este profesional explicó los cambios normativos que se están produciendo en Alemania para avanzar en la garantía de los derechos y las experiencias innovadoras en modelos de atención. Actualmente, en el sector residencial de este país se tiende a implantar un modelo de convivencia familiar con el objetivo de reforzar la autonomía e independencia, así como la accesibilidad de las personas dependientes. En cuanto a la arquitectura, la normativa establece unos requisitos mínimos pero, Montero reconoció que la competitividad por la calidad favorece que, en materia de edificación, la realidad en innovación supere con creces las normativas.

El modelo y experiencias en el Reino Unido, corrieron a cargo del ex responsable de Planificación Nacional del Departamento de Salud del Reino Unido. Este experto dejó claro que el Gobierno de su país está desarrollando nuevas estrategias en lo que respecta a la vivienda de los mayores. La realidad es que la mayoría queremos vivir el mayor tiempo posible en nuestro hogares. No obstante, generalmente las casas en las que viven los mayores, son inhabitales e inaccesibles para estas personas, según la normativa. De ahí, que se apueste por la construcción de viviendas para todos, teniendo en cuenta que son para toda la vida y que todos llegaremos a ser mayores. Se trata, por tanto, de crear diseños de inclusión que refuercen el bienestar de los individuos para llevar una vida lo más digna posible y reducir el aislamiento.

Por último, la subdirectora de la División de Nursing Homes de los Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) de Estados Unidos, Karen C. Schoeneman, expuso los cambios en la regularización de las nursing-homes para garantizar la dignidad de las personas. Schoeneman abogó en su discurso por el "moviendo del cambio cultural" frente a las estrictas normas de la regulación, que acaban suponiendo inconvenientes en lugar de ayudas para la calidad de vida de estas personas mayores. Por eso, la clave es que exista un entendimiento y participación entre los organismos responsables para conseguir que mayor bienestar y mejores cuidados.

Todos estos expertos hicieron referencia a los cambios que se están haciendo en diseño, arquitectura y modelo de atención para los usuarios con demencias. En todo el mundo se están llevando a cabo investigaciones y proyectos enfocados en esta dirección, lo que vislumbra nuevas reformas más especializadas y personalizadas y una mayor calidad de los servicios que se ofrecen al mayor.


Miércoles, 7 de Diciembre 2011

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