Dependencia y discapacidad - proveedores, residencias, sector sociosanitario,
Balance Sociosa Balance Sociosa

Síguenos en:
Facebook
Twitter
YouTube




La nutrición, un aliado en el abordaje de los grandes síndromes geriátricos




Para los profesionales sociosanitarios que trabajan con personas mayores, el abordaje de los grandes síndromes geriátricos es un tema que despierta gran interés. Desde su diagnóstico hasta su tratamiento, pasando por la clasificación y la valoración del estado de salud del paciente, existen cuestiones que no siempre están claras y que precisan de una puesta al día. Este ha sido el objetivo principal del simposio Geriatría y Nutrición, organizado por los Servicios de Geriatría y Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, que ha estado avalado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y por la Sociedad Española de Nutrición Parental y Enteral (SENPE). Durante el encuentro, los ponentes invitados han valorado el papel de la nutrición en la mejora de la calidad de vida de pacientes afectados por desnutrición, fragilidad, sarcopenia, deterioro cognitivo, obesidad, etc. Asimismo, se ha contemplado la alimentación como medida de prevención de enfermedades crónicas, lo que favorece el envejecimiento activo, otro de los puntos de mira del sector sociosanitario al servicio de las personas mayores.

La alimentación y los problemas nutricionales cobran especial interés cuando se trata de personas mayores, ya que en esta población los riesgos se multiplican si la dieta no es adecuada. De hecho, se ha comprobado que un estado nutricional carencial puede provocar dependencia, morbilidad y mortalidad. Con lo cual, los retos profesionales se enfocan en una valoración correcta de las alteraciones que pudieran existir, con el fin de dar respuesta a las necesidades individuales de cada paciente. 

La desnutrición es, actualmente, uno de los síndromes geriátricos más importantes. Esta situación química, que está provocada por una carencia de nutrientes, tiene una alta prevalencia en todos los niveles sociosanitarios (Atención Primaria, especializada, residencias de mayores y hospitales). Según estudios recientes, en Europa el 32 % de los pacientes tienen riesgo de desnutrición y, en España, el riesgo de desnutrición ronda el 23 %, es decir, “uno de cada cuatro pacientes hospitalizados está desnutrido o en riesgo de desnutrición. Y la prevalencia es mayor en pacientes de 70 años”, indica la endocrina del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Cristina de la Cuerda. Además, influye en la calidad de vida de los pacientes, ya que aumenta la mortalidad, la susceptibilidad a las infecciones y favorece la aparición de úlceras por presión (UPP). Asimismo, duplica la estancia hospitalaria y los costes sanitarios. Por otra parte, “esa prevalencia de desnutrición se correlaciona de manera importante con el grado de dependencia. A medida que una persona tiene más dependencia, la desnutrición aumenta”, advierte la doctora De la Cuerda. 

Todos estos inconvenientes que surgen como consecuencia de la desnutrición se deben a que este estado carencial provoca una serie de cambios en la composición corporal, que afectan de forma negativa a la función de los tejidos y de los órganos. Por ejemplo, atañe a la masa muscular, a los huesos, a la masa grasa, al sistema inmune, y también está relacionada con la aparición de edemas y ascitis. 

A pesar de que fue en los años 70 cuando surgieron los primeros estudios alertando de este problema en los hospitales, hoy día seguimos teniéndolo. “Hemos avanzado muy poco”, reconoce esta experta, que cree necesario “unificar criterios para una codificación clara que podamos utilizar todos”. Según apunta la doctora De la Cuerda, es fundamental que en los informes de alta aparezca que se ha hecho el diagnóstico de desnutrición, porque “lo que no se registra no existe”. Actualmente, se codifica menos del 5 % de la desnutrición por enfermedad en los hospitales. En opinión de esta endocrina, esto puede deberse a que “los códigos actuales para el diagnóstico de la desnutrición no se adaptan a la realidad de los hospitales”. No obstante, hay que hacer un esfuerzo por catalogar al paciente desnutrido, pues “la adecuada codificación facilita el reembolso a los hospitales al aumentar la complejidad de los casos y procedimientos”, insiste De la Cuerda.

Por otra parte, esta profesional destaca que es fundamental la educación y la formación de los profesionales sanitarios para que se realice un abordaje y tratamiento correcto de la desnutrición. Asimismo, reclama que se debe involucrar a las autoridades sanitarias para conseguir los objetivos expuestos.

Pro Carmen Moreno



Miércoles, 15 de Abril 2015

Nota




Nuevo comentario:
Twitter

Balance de la Dependencia no se hace responsable de las opiniones y comentarios
de sus lectores.

Lea las condiciones generales de uso completas AQUÍ.


En la misma sección...
< >

Viernes, 26 de Agosto 2016 - 11:19 GERAS: software de gestión de centros residenciales