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La patología cardiovascular requiere un manejo integral del anciano




Cerca del 80 % de las personas mayores de 65 años tienen patología cardiovascular, entre las que se incluye la hipertensión arterial. La insuficiencia cardiaca también ocupa un puesto relevante en la patología crónica del paciente mayor de 65 años, donde a partir de los 40 años crece exponencialmente cada diez años. Podemos añadir también la fibrilación auricular y otras patologías que no son cardiovasculares pero que aumentan la comorbilidad de estos sujetos. Su manejo requiere una atención integral, donde participen varias especialidades de forma conjunta y con el mismo objetivo: mejorar la vida de estas personas. 

El riesgo y la enfermedad cardiovascular son unos de los problemas más frecuentes crónicos en mayores de 65 años. A estos hay que añadir otros problemas como son los que aparecen en los órganos de los sentidos (ojos, oídos, boca), los osteoarticulares, presentes en más de la mitad de la población de esa edad, y el comienzo  del deterioro cognitivo, del que se escapan muy pocos. Por eso, estos pacientes constituyen un grupo poblacional a tener en cuenta en los cuidados que precisan, no se pueden dejar pasar por alto su cuidado y manejo, ya que cada vez son más los que superan los 65 años. 
 
En este sentido, Manuel Martínez-Sellés, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología, explica a Balance de la Dependencia, que el perfil del paciente añoso con patología cardiovascular es muy variado,  “pero lo más frecuente es que sean enfermos que sufran también otras dolencias. Muchos cambios morfológicos y fisiológicos se acentúan con el envejecimiento y provocan la aparición de alteraciones que favorecen la disfunción diastólica y dificultan la función contráctil. La enfermedad coronaria es la patología cardiovascular más frecuente, y está estrechamente vinculada a la insuficiencia cardíaca Los cambios morfológicos y fisiológicos  antes citados hacen que el umbral que presentan los ancianos para el desarrollo insuficiencia cardíaca sea más bajo”. 
 
En los últimos años estamos asistiendo a un importante envejecimiento de la población, “en parte por el hecho de que los procesos agudos son mejor tratados que en etapas precedentes, con una menor mortalidad, dando lugar a un aumento de la prevalencia de patologías crónicas, entre ellas las cardiovasculares. Dentro de estas, cobra especial relevancia la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca y el ictus que son muy frecuentes en la población anciana y son las primeras causas de fallecimiento en nuestro país”, apunta Miguel Ángel Prieto, miembro del Grupo de Trabajo de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
 



Viernes, 13 de Junio 2014

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