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La potencial riqueza de la dependencia




Consejera de Asuntos Sociales, Familia, Juventud yDeporte del Gobierno de Navarra
Consejera de Asuntos Sociales, Familia, Juventud yDeporte del Gobierno de Navarra
Llevamos ya cerca de cuatro años de aplicación de la Ley de Dependencia. Una Ley, a mi entender, que nació con un objetivo muy positivo, puesto que supone el reconocimiento del derecho subjetivo de las personas dependientes a ser atendidas por las Administraciones Públicas, pero que también se inició con sombras, como la deficiente financiación por parte de la Administración General del Estado o la complejidad del propio sistema.  

El esfuerzo en estos cuatro años por parte de las comunidades autónomas en hacer efectivos los derechos de las personas dependientes ha sido muy importante y ha implicado una doble dimensión: por un lado, un esfuerzo económico y cuantitativo con relación a la generación de mayor cantidad de servicios y de prestaciones hacia las personas dependientes; y, por otro, un esfuerzo cualitativo, ya que se trataba de incorporar un nuevo sistema, el que establece la Ley de Dependencia, a las diferentes políticas sociales que cada comunidad autónoma tenía puestas en marcha anteriormente. A lo largo de este tiempo, hemos estado cambiando dinámicas de trabajo, procedimientos, protocolos de actuación, creando nuevos y más recursos; todo un proceso de cambios costoso en el tiempo y que no ha estado exento de obstáculos y dificultades para todas las partes que intervienen: desde la financiación insuficiente por parte de la Administración General del Estado hasta la compleja tramitación burocrática que ha generado que la ciudadanía con derecho, a menudo, haya sufrido procesos muy largos demandando una mayor agilidad en los plazos.

Con todo esto, creo que ya en este cuarto año de aplicación de la Ley de Dependencia, podemos hablar de “normalización” y, por lo menos en el caso de Navarra, hemos llegado ya a una situación estabilizada y un ordenamiento del Sistema, en el que nuestra cifra de atención se mantiene constante desde finales de 2008 en un 83% de la población con derecho atendida.

Pero también este camino complicado nos ha servido para aprender y orientar mejor nuestra acción de gobierno. Está claro que la dependencia es fundamentalmente la atención de las personas con criterios de calidad. En esa dirección nos encontramos, además, con otra realidad, y es que la atención a la dependencia es, también, un sector de futuro, profesionalización y generación de riqueza y empleo. Y éste es el gran reto que debemos abordar de inmediato. Avanzar en un cambio conceptual. Estamos ante un sector de potencial crecimiento económico, algo que adquiere una mayor relevancia en los momentos de crisis que atravesamos.

En Navarra, por ejemplo, hoy por hoy, es uno de los pocos sectores que está generando empleo. Según el número de afiliaciones a la Seguridad Social en el último año, entre junio de 2009 y junio de 2010 se han creado 831 nuevos puestos de trabajo en este sector (social y sanitario), siendo el ámbito donde se produce el mayor crecimiento; mientras que sectores como la construcción, la industria o la educación han disminuido el número de afiliaciones. En estos tiempos de crisis, caracterizados por la desaparición de pequeñas empresas, están surgiendo nuevas iniciativas de toda índole (atención a domicilio, nuevas tecnologías vinculadas a la mejora de la calidad de vida, apoyo a dependientes).

Los poderes públicos debemos ser capaces de revalorizar este sector e impulsarlo en su justa medida, de modo que se convierta en un importante yacimiento de empleo y de generación de nuevas oportunidades que originen pequeñas empresas sostenibles en el ámbito rural. Ese cambio conceptual al que me refiero, el de terminar con la percepción generalizada de que los servicios sociales son sólo gasto, es la batalla que debemos librar a diario todos los responsables de asuntos sociales. La dependencia genera empleo, y crecimiento económico y nuestra responsabilidad es, además de proveer todos los recursos y servicios de la máxima calidad a las personas dependientes, potenciar e impulsar un sistema sostenible que repercuta y beneficie a toda la sociedad. 
 


Lunes, 27 de Septiembre 2010

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