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La terapia con animales en centros de personas mayores logra resultados positivos incluso con pacientes con un alto deterioro cognitivo


El XXXVII Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial, que se celebra del 23 al 25 de octubre en San Sebastián, ha acogido la presentación de una comunicación sobre terapia asistida con animales para personas mayores a cargo de Eneritz Aguirre, psicóloga del centro sociosanitario vizcaíno IMQ Igurco Orue, de Amorebieta. Según ha presentado ante los expertos reunidos en el congreso, “la terapia con animales ha demostrado que mejora del estado de ánimo de las personas mayores que participan en la terapia, potenciando la expresión emocional, disminuyendo los niveles de ansiedad, facilitando las relaciones interpersonales y las actividades de colaboración con los demás, y aportando beneficios en las áreas cognitivas de atención y memoria, así como en la psicomotricidad”.



La experta ha destacado que “incluso con pacientes con alto deterioro cognitivo, la terapia con animales facilita la aparición de reacciones en estos pacientes mayores que no se consiguen con otras terapias”.

La psicóloga ha hecho hincapié en su alocución en que para desarrollar adecuadamente una terapia para personas mayores asistida por animales, son necesarios varios requisitos.

“En primer lugar, es necesario verificar que el perro elegido sea un animal específicamente entrenado para integrarse dentro del programa terapéutico y que ha pasado todos los controles de desparasitación y vacunaciones. Además, el perro ha de acudir a las sesiones acompañado de su instructor, que a su vez también ha de tener experiencia en el trato con este tipo de pacientes”, ha indicado.

Asimismo, la psicóloga de IMQ Igurco Orue ha explicado que “un profesional sociosanitario cualificado ha de planificar igualmente la terapia. No sólo debe planificar las sesiones, sino seleccionar a las personas mayores participantes, establecer los objetivos, dirigir las actividades y desarrollar un sistema de evaluación de los resultados para valorar el devenir del programa, reajustándolo siempre que sea necesario”.

Entre los objetivos que puede comprender un programa de terapia con animales para personas mayores, ha citado “la implantación de este tipo de terapia como parte integrante del proceso de tratamiento de las personas mayores dentro del centro sociosanitario, el fomento de la socialización y participación de los residentes en los talleres del centro, la mejora de la movilidad en personas que tienen la función motora afectada y la potenciación de la confianza mutua y la socialización”.

También ha aludido a la conveniencia de ayudar a las personas mayores a “fijar su atención y concentración en la actividad” y a que la terapia con animales “ha de ayudar a reducir los sentimientos de soledad y depresión, así como a reforzar la comunicación afectiva y lúdica”.

La psicóloga de IMQ Igurco Orue ha señalado que los perros de asistencia y los de terapia “son sanos, seguros y están entrenados para poder llevar a cabo este tipo de actividades con personas mayores. Cumplen un papel clave dentro de las sociedades humanas. Estos perros ayudan a mejorar la vida de muchas personas mediante el desarrollo de tareas concretas, pero no solo eso. El vínculo emocional que se crea entre estos perros y sus propietarios, o los usuarios de sus terapias, aumenta la sensación de bienestar de estas personas”.

Por todo ello, Eneritz Aguirre ha declarado que “es imprescindible preservar la función de estos perros y apoyar su participación en programas de terapia y asistencia a personas con dificultades físicas, cognitivas, emocionales o sociales”.

 


Jueves, 31 de Octubre 2019

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