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La vida es sueño




España es actualmente el segundo país del mundo con mayor esperanza de vida tras Japón. Paradójicamente, este dato tan positivo tiene como contrapartida otro muy diferente, el incremento en la prevalencia de los trastornos respiratorios del sueño a partir de los 65 años. Por eso, hay que estar muy atentos. El sueño en las personas mayores es muy importante para mantener una buena salud y el bienestar mental. La apnea obstructiva del sueño, el trastorno respiratorio del sueño más común, afecta a un 4-6 % de la población de mediana edad, un porcentaje que asciende hasta el 20 % en pacientes mayores de 65 años. Hablamos con el doctor Miguel Ángel Martínez-García, neumólogo del Hospital La Fe de Valencia, que recientemente ha publicado un ensayo pionero sobre apnea del sueño en ancianos.

Con el tiempo, las funciones corporales se van deteriorando de forma natural y la estructura del sueño no es una excepción. La mayoría de las personas, más tarde o más temprano, presentan algún problema relacionado con el sueño. Se despiertan con más facilidad y más veces durante la noche y tardan más tiempo en dormirse, de forma que el porcentaje de sueño profundo es cada vez más corto, “lo que hace que a edades más avanzadas los trastornos del sueño sean más frecuentes. Ello, además, puede verse agravado por las comorbilidades, que pueden impedir o dificultar el descanso nocturno”, asegura el doctor Miguel Ángel Martínez-García, jefe de Sección de Neumología y coordinador responsable de la Unidad de Trastornos Respiratorios de Sueño del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

Por otro lado, existe controversia sobre si la necesidad de sueño disminuye con la edad, como explica el doctor Martínez-García. “Las horas totales que suelen dormir los ancianos son menos, esto ha llevado a pensar que sus necesidades de sueño también  son menores, pero últimamente se ha puesto en duda”, afirma. Al igual que en los jóvenes, “lo más importante –continúa este experto– es crear en el anciano una rutina adecuada del sueño para procurar un mayor descanso nocturno y evitar las consecuencias que trae consigo esta situación. Ello pasa por establecer rutinas de horarios, un ambiente propicio de sueño, evitar comidas copiosas antes de dormir, hacer ejercicio físico según las posibilidades de cada individuo y optimizar el tratamiento que produce alteraciones del sueño, entre otras cosas”.

Consecuencias de dormir mal
Tal y como cuenta el neumólogo del Hospital La Fe de Valencia, “una disminución en la calidad o cantidad de sueño, en especial un sueño insuficiente o demasiado prolongado o bien la apnea obstructiva del sueño, se ha asociado, también en personas mayores, a diferentes enfermedades como las cardiovasculares e incluso el cáncer. Por otro lado, también se ha asociado a diferentes alteraciones neurocognitivas, sobre todo en ancianos, como alteraciones de la memoria o del carácter, disminución de la destreza, mayor número de caídas inexplicadas y a una mayor tendencia a dormirse durante el día”. Por tanto, las alteraciones del sueño tiene consecuencias sumamente negativas y perjudiciales para nuestra salud, de ahí que resulte cuanto menos preocupante que tres de cada diez españoles sufran algún trastorno relacionado con el sueño. 

Por consiguiente, los trastornos del sueño suponen un importante problema de salud pública que es necesario abordar desde una perspectiva multidisciplinar, puesto que se ven implicadas distintas especialidades. Los más frecuentes en personas mayores son “el insomnio, ya sea de inicio o de mantenimiento, y que puede afectar incluso a un 40 %; la apnea del sueño y, sobre todo, las alteraciones del sueño producidas por comorbilidades del paciente (por ejemplo, la dificultad para dormir por dolor articular, la necesidad de levantarse varias veces de la cama como consecuencia de un síndrome prostático, el mayor grado de reflujo gastroesofágico, medicaciones que interfieren con el sueño o trastornos neuropsiquiátricos como ansiedad, depresión, demencias o enfermedad de Parkinson)”, apunta este experto. Otros trastornos podrían ser las parasomnias y las anomalías del ritmo circadiano (en especial, el síndrome de fase adelantada del sueño, consistente en acostarse más temprano pero también levantarse más temprano).

Por Esther Eugenio



Martes, 20 de Octubre 2015

Nota



Tags : imsomnio, sueño

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