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Las terapias no farmacológicas mejoran la calidad de vida de residentes y cuidadores




España es el tercer país del mundo con más casos de demencia según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), solo precedido por Francia e Italia. Por ello, los centros residenciales de Sanitas Mayores apuestan por la innovación en este ámbito. Entre las medidas en auge para el manejo de la patología se encuentra el uso de terapias no farmacológicas y el uso racional y adecuado de los psicofármacos.
 
Las terapias no farmacológicas son las diferentes intervenciones que, a través de agentes primarios no químicos, mejoran la calidad de vida de las personas sanas o enfermas. Existen diversos tipos de terapias enfocadas a mejorar distintos aspectos del residente. Está comprobado que la terapia con música, la terapia asistida con animales o el acompañamiento terapéutico mejoran capacidades cognitivas y aumentan el bienestar emocional de la persona con alzhéimer.
 
Además de las mencionadas, en los centros residenciales de Sanitas Mayores se trabaja el acompañamiento terapéutico, para lo que es necesaria la individualización de los cuidados. “Se trata de una modalidad de cuidados donde se proporciona un acompañamiento individual que se personaliza en función de la valoración técnica del residente y siempre de acuerdo con la familia. Nuestra psicóloga analiza el caso y, en función de las características de la persona, propone una individualización de los cuidados, tanto en cuanto a horas semanales, trabajo específico a realizar con el residente, objetivos y perfil determinado de acompañante. Hemos comprobado que estos acompañamientos son beneficiosos tanto para el residente y sus familiares como para los cuidadores”, explica David Curto, responsable de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores.
 
Capacidad cognitiva y bienestar emocional
Por otro lado, la investigación en el campo de las terapias con música ha permitido concluir que se trata de una alternativa efectiva en el tratamiento del alzhéimer. La música puede reforzar las habilidades cognoscitivas (memoria, retención y evocación de información), permitiendo a las personas enfermas conectarse con toda seguridad con el mundo externo por periodos más prolongados de tiempo, mientras les mantiene en actividad, incluso en la fase avanzada de la enfermedad.
 
Cualquier persona con alteraciones en la atención, la memoria, el lenguaje y la motricidad puede beneficiarse de esta terapia. Son muy diversos los objetivos que se trabajan en estas sesiones, pero uno de los principales es el desarrollo de la escucha mantenida en el contexto sonoro y musical de la sesión, puesto que en esta escucha existe la implicación emocional con todo aquello que suena y, por tanto, permite que los afectos y las emociones se manifiesten tal y como son. Este hecho es determinante para el desarrollo personal y social.
 
Las terapias asistidas con animales tienen efectos terapéuticos que favorecen el estado emocional y estimulan la actividad cognitiva. La polivalencia de este tipo de terapias debido a la gran cantidad de actividades y a los diferentes animales a los que se puede recurrir, hacen de estas unas actividades perfectas para que los mayores mejoren, gracias a sus estímulos sencillos, distintos aspectos como las funciones cognitivas, las capacidades psicomotrices o los reflejos posturales, además de mejorar el estado emocional y, en última instancia, las relaciones sociales.
 
David Curto señala que “en cuanto a perros se refiere, hay estudios que demuestran que ayudan a la disminución de la tensión arterial, el colesterol, triglicéridos; aumentan la calidad de vida de los ancianos, su supervivencia en afecciones coronarias, reducen problemas de salud menores y son un buen complemento para los tratamientos contra la ansiedad”.
 
Existe otro tipo de terapias que tienen como fin el uso de materiales para aumentar la estimulación de los sentidos. En este sentido, la terapia en salas Snoezelen busca proporcionar experiencias agradables que fomenten el bienestar emocional y aumenten la relajación. Gracias a estos efectos, se reducen los comportamientos disruptivos, lo que facilita el tratamiento de los mayores y mejora su sociabilidad tanto con sus familiares como con los compañeros del centro y sus cuidadores.
 
Bienestar del cuidador
El síndrome de sobrecarga del cuidador, se caracteriza por el agotamiento físico y psíquico, y se presenta en personas que desempeñan el rol de cuidador principal de una persona dependiente. La persona tiene que afrontar de repente una situación nueva para la que no está preparada y que consume todo su tiempo y energía. Es producto del estrés continuado en una lucha diaria contra la enfermedad y puede agotar las reservas físicas y mentales del cuidador. La aplicación de terapias no farmacológicas sobre el cuidador consiste en: apoyo al cuidador, educación y entretenimiento, asesoramiento y gestión de casos, o cuidados de respiro, entre otras.


Miércoles, 22 de Mayo 2019

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