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Lesiones relacionadas con la dependencia: más que UPP


Las úlceras por presión (UPP) son las lesiones más comunes en las personas con dependencia como consecuencia de la inmovilidad mantenida o la disminución de la percepción sensorial, pero no son las únicas; también deben tenerse en cuenta otras heridas, como las producidas por la humedad (sudor o incontinencia), la fricción (por roce) o la cizalla, que tradicionalmente se achacaba a la presión y que ahora deben valorarse como un ente propio. Todas ellas pueden derivar en lesiones crónicas con mal pronóstico si no se previenen y tratan correctamente. Y, para abordarlas de manera adecuada, lo primero es tener claro el origen y su posible desarrollo, sobre todo cuando se dan varias al mismo tiempo. En este sentido, los especialistas advierten de que es necesario que los profesionales cambien su visión clásica, adquieran mayor conocimiento sobre los distintos tipos de lesiones y su abordaje y se conciencien sobre la repercusión que tienen para el bienestar e incluso la propia vida del paciente.



Por Carmen Moreno

Las úlceras por presión (UPP) son un grave problema de salud con severas repercusiones sanitarias, económicas, éticas y legales. Además, son más comunes de lo que se piensa. Según estimaciones del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP), estas lesiones afectan a más de 90.000 personas en España, ya vivan en su casa, en residencias o estén ingresadas en hospitales y, aunque algunos profesionales siguen pensado que se trata de un cuestión de poca importancia, su complicación puede causar la muerte. Por suerte, el 95 % de estas lesiones se puede prevenir si se lleva a cabo una valoración del riesgo que tienen las personas a padecer úlceras por presión, tanto al inicio como cuando está encamada o inmovilizada más tiempo de lo normal. No obstante, el director de GNEAUPP, Javier Soldevilla, asegura que estas llagas o escaras originadas por el aplastamiento de los tejidos, que afectan a la piel, pero también al músculo y al hueso, se producen en mucho menor tiempo del que se puede suponer: “Para que aparezcan úlceras por presión no se necesitan semanas, solo una pocas horas de desatención”. Una desatención que “puede suponer una lacra durante meses, ya que la tendencia a la cicatrización de estas heridas es escasa”, sobre todo si la persona es mayor, sufre alguna patología, tiene las defensas bajas y su nivel de hidratación no es apropiado. Se han llegado a producir úlceras por presión en menos de tres o cuatro horas, aunque la media está en ocho o 12 horas si no hay un cuidado de la higiene ni cambio postural, explica Soldevilla.

Además de la valoración, el protocolo de prevención de las úlceras por presión incluye el cambio periódico de postura, empleo de superficies especiales para el manejo de la presión (colchones, dispositivos dinámicos para cambiar los puntos de apoyo), cuidado nutricionales, higiene e hidratación de la piel y “sobre todo vigilancia”, insiste el director de GNEAUPP.
Las úlceras por presión aumentan el riesgo de mortalidad en cuatro veces y hasta en seis si se produce una complicación frecuente como una infección

Otras lesiones importantes
Hasta hace poco tiempo, todas las lesiones relacionadas con la dependencia e inmovilidad se abordaban atendiendo al protocolo de las úlceras por presión, pero actualmente se ha creado un nuevo marco conceptual que distingue varios tipos de lesiones con síntomas y evoluciones diferentes y que, por lo tanto, tienen que tratarse de modo distinto, “en función de sus peculiaridades”, afirma Javier Soldevilla. En la clasificación de las lesiones adquiridas relacionadas con la dependencia se encuentran siete: úlceras por presión, lesiones por humedad, lesiones por fricción, lesiones combinadas por humedad y fricción, lesiones combinadas por humedad y presión, lesiones combinadas presión-fricción y lesiones multicausales.

El quinto Estudio nacional de prevalencia de UPP y lesiones relacionadas con la dependencia (2017) pone de manifiesto que casi el 9 % de las personas hospitalizadas tienen alguna lesión relacionada con la dependencia. La prevalencia de las úlceras por presión es del 7 %; las lesiones mixtas suponen un 1,46 %; las lesiones por humedad, un 1,36 %; las lesiones por fricción, un 0,91 % y laceraciones, un 0,86 %.

Por tanto, aunque las UPP siguen siendo las lesiones más frecuentes, no son las únicas que están relacionadas con la dependencia, lo que requiere de un cambio de visión por parte de los profesionales, con el objetivo de conseguir una mejor atención de los pacientes. 

Población y zonas propensas
Las UPP es un problema que afecta con más frecuencia a personas mayores (84 %, pero también a otros grupos de edad más jóvenes expuestos en todos los niveles asistenciales. De hecho, también son comunes en neonatos ingresados o en el lesionados medulares. En general, aquellos pacientes que tengan dificultad de movilizarse sin ayuda, con permanencia en cama, sillón o silla de ruedas, con incontinencia fecal o vesical; que presenten desnutrición o deshidratación; o aquellas personas con alteraciones de la conciencia.

Además, también existen zonas propensas a la aparición de estas lesiones. Las localizaciones más frecuentes son en la parte baja de la espalda, debajo de la cintura (sacro), en el hueso de la cadera (trocánter), en la escápula (omóplato), en los codos, talones y tobillos (maleolos). También pueden aparecer en pacientes portadores de sondas o catéteres. Y son precisamente estas zonas las que más hay que vigilar de manera exhaustiva.



Miércoles, 28 de Noviembre 2018

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