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“Los centros geriátricos deberían estar acreditados por entidades científicas que avalen la calidad del servicio”


Aranjuez acogió los pasados días 8, 9 y 10 de noviembre el XVIII Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (SEMER), bajo el lema Enlaceintergeneracional.es, que pone de manifiesto el uso de las tecnologías y redes sociales como una realidad entre las personas mayores. El encuentro, cuyo objetivo fundamental es actualizar y mantener al día los conocimientos necesarios para continuar ofreciendo a los ciudadanos de mayor edad lo mejor de su galénica con un enfoque multidisciplinar, contó con profesionales relacionadas con los centros geriátricos y de personas con discapacidad a nivel nacional, tanto públicos como privados, así como de Atención Primaria. Para conocer a fondo los temas que se rigieron este congreso hablamos con María José Jiménez Cebrián, presidenta de Semer.



Por Carmen Moreno

María José Jiménez Cebrián
Presidenta de Semer


¿Cuál es el tema central que sirve de hilo conductor en este XVIII Congreso?
El lema específico de este XVIII Congreso, Enlaceintergeneracional.es, lo define a la perfección. Como siempre en Semer abordamos en primicia temas que hasta ahora no se habían abordado en congresos de geriatría, como puede ser el uso de las redes sociales en los mayores como respuesta a acabar con la llamada brecha digital que se produce entre generaciones. Además, otros de los temas son la calidad y continuidad asistencial y las propuestas de mejora a futuro, todo ello desarrollado desde la interdisciplinariedad. Ya fuimos pioneros hablando de la sexualidad en el anciano y nuevamente seguimos abordando temas novedosos. 


El presente y futuro de la organización de los centros geriátricos es el tema central del primer día. ¿Qué se puede mejorar con respecto a la organización? ¿Cuál es el modelo que impera? 
Al respecto del presente y futuro de los centros geriátricos, la situación que estamos viviendo no es nada alentadora. Se habla de Atención Centrada en la Persona (ACP) o de humanización de la medicina de residencias como modelos a seguir, pero la realidad es bien distinta, ya que, en la actualidad, la gestión de las residencias está siendo monopolizada por grandes empresas que operan gestionando los centros y eso, sin lugar a dudas, despersonaliza los servicios. 

El perfil del residente que ingresa en los centros es cada vez más complejo porque presenta pluripatología y requiere de una atención personalizada de calidad, que garantice unos cuidados en la esfera biopsicosocial, y no está llegando. El ratio carente de personal, la sobrecarga de los trabajadores y la desmedicalización de los centros es cada vez más patente.

El convenio que rige actualmente paga muy mal al profesional sanitario, lo que genera una gran rotación de personal y que el personal que trabaja en centros geriátricos  no tenga formación específica en geriatría, mermando mucho la calidad del servicio.  

¿Hacia dónde debemos dirigirnos?
Lo ideal es que prime la calidad de los cuidados. En este sentido, los centros geriátricos deberían estar acreditados por entidades científicas que avalen la calidad del servicio. 


La nutrición se plantea como un reto en geriatría. ¿Cuáles son las principales dificultades que afrontan los profesionales en el abordaje de la alimentación? 
La malnutrición en el anciano, en concreto la desnutrición, es un síndrome geriátrico muy prevalente, no solo en el paciente institucionalizado, sino también en el anciano ambulatorio. La desnutrición genera dependencia y patología asociada, lo que es un problema serio de salud y dictamina fragilidad en el mayor.  

Por un lado, se requiere tiempo y capacitación para hacer un buen diagnóstico del síndrome, pero una vez localizado el problema y estudiado, es complejo de tratar porque la suplementación en el anciano no se contempla que tenga que ser financiada por el sistema público de salud, y tiene un elevado coste, lo que hace que el paciente, en ocasiones, no pueda recibir esa suplementación que precisa para corregir el déficit nutricional, con lo cual su problema se agrava, complicando así otro tipo de procesos y patologías, tanto agudas (infecciones) como crónicas  (UPP, alteraciones de la marcha).


¿Cuáles son las posibles soluciones?
La solución pasaría por contemplar la desnutrición del anciano como un síndrome geriátrico y un problema de salud merecedor de tratar, y, por ello, siempre financiado para poder intervenir. 


La soledad no deseada en las personas mayores es otra cuestión social cada vez más preocupante. ¿Cómo pueden las redes sociales en geriatría solventar esta situación?
Es primordial que se trabaje en la formación y manejo en los mayores al respecto de las redes sociales, de manera que sea un instrumento y una herramienta de comunicación con otras personas de necesidades y gustos afines, para poder así compartir actividades de ocio y evitar  el aislamiento social que tienen las personas mayores en muchas ocasiones.

Hay muchas personas mayores que viven solas y que, por problemas de barreras arquitectónicas, tienen dificultades de accesibilidad para acudir a centros de mayores. Es por ello que el uso de las redes sociales podría salvar las distancias  y favorecería  la comunicación  y sociabilización. 

Asimismo, el uso y manejo de redes sociales podría ser una herramienta para poderse comunicar con sus familiares que están lejos en ocasiones, o que estando cerca no pueden frecuentar sus visitas todo lo que les gustaría.  


La coordinación sociosanitaria es otro asunto que se valorará en este encuentro. 
Si tenemos en cuenta la complejidad médica de la persona que se institucionaliza en residencias, que es un paciente polimedicado por pluripatologías, muchos de ellos ya en un estadio severo y avanzado, unido a la dependencia que esas patologías generan, se hace imprescindible garantizar una atención sanitaria que asegure continuidad entre los diferentes niveles asistenciales, de manera que se agilicen las estancias en el hospital en caso de que sean imprescindibles y, en otros, casos que se eviten, para lo cual será el sanitario de las residencias el que, a través de las nuevas TIC, con la teleconsulta o simplemente con la e-consulta desde el correo electrónico o con una simple llamada, pueda resolver una situación clínica aguda (como adquirir un tratamiento de uso hospitalario para administrar en residencia) o un trámite puramente administrativo (como conseguir un informe solicitado por la inspección médica, o un volante de 02) sin necesidad de trasladar al propio paciente o a su familia. 


¿Cuáles son los principales beneficios de la continuidad asistencial?
La continuidad asistencial, además de agilizar la asistencia sanitaria, crea vínculos entre profesionales de la sanidad y hace que el médico de residencia conozca y participe de la actividad del compañero de Atención Primaria y/o del compañero que trabaja en el medio hospitalario. A su vez, el compañero de otros niveles asistenciales (Atención  Primaria, hospital) es conocedor de la actividad sanitaria del profesional de residencias y le da soporte profesional y humano, que a veces tanto necesitamos desde el aislamiento que pueda tener el médico de residencias. 

Cada vez  es más necesario y, por suerte, cada vez es algo que se trabaja más desde los hospitales que es donde hacía más falta intervenir. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer al respecto, pues depende de la implicación personal de los diferentes profesionales y aún falta mucha concienciación al respecto de los beneficios de la continuidad asistencial bien vivida y bien elaborada. 

 


En este congreso se resolverán algunas cuestiones legales como qué hacer ante una reclamación judicial o administrativa. ¿Son asuntos que preocupan a los profesionales sanitarios que trabajan en centros de residencias? ¿Con qué situaciones están relacionadas las principales reclamaciones judiciales y administrativas?
Las reclamaciones  judiciales y/o administrativas claro que nos preocupan a los profesionales sanitarios en el entorno residencial. El aumento de la esperanza de vida crea falsas expectativas en la población y se llega a vivir como si fuéramos eternos y nunca vamos a morir, tampoco nuestros mayores, y esto a su vez se entiende como que el profesional de la medicina lo debe de curar todo y tratar todo para obtener siempre una mejoría o curación. 

Llega un momento en que las familias de nuestros pacientes solicitan el ensañamiento terapéutico, una práctica que a parte de no ser ética, pasa a constituir una praxis iatrogénica, y es ahí donde comienzan en muchas ocasiones las amenazas de reclamación y/o denuncia. Casos como la negativa del profesional a la alimentación enteral por sonda en estadios avanzados de la enfermedad son un ejemplo claro y que perfectamente puede documentar el médico de residencia, pero que en muchas ocasiones es mal interpretado por la familia o incluso el resto de personal del centro como una negativa a la atención del paciente por parte del profesional sanitario. 

Por otra parte, están las reclamaciones administrativas, que vienen propiciadas por asuntos sometidos a matices legales como puede ser el tema de las sujeciones, sobre todo las físicas pero también las farmacológicas. En muchas ocasiones, se nos pide pautar una sujeción como auténtico castigo y, a veces, de mano del propio familiar que lo vive como beneficioso para el residente. Estas situaciones también generan muchos conflictos entre el profesional y el familiar, o incluso entre el profesional y el resto del equipo o la dirección del centro, y en ocasiones acaban en amenaza o en reclamación.

No podemos olvidar otros asuntos que tienen que ver con los bienes de los residentes, a dictaminar la competencia o incompetencia, capacidad o no capacidad, principio de autonomía del residente, etc.

Por ello, entender bien el marco jurídico en el que nos movemos al respecto de estos temas es de suma importancia para el profesional de residencias y ayuda a la toma de decisiones en momentos difíciles.

El maltrato en los ancianos es otra problemática que debe resolverse correctamente. ¿Existen protocolos en los centros para abordarlos? ¿Cómo deben actuar los profesionales?
Sobre el tema del maltrato en ancianos, de entrada matizar que es mucho más frecuente y prevalente en el anciano que NO está institucionalizado y es atendido por profesionales no cualificados en su domicilio.

En el entorno residencial es un problema que se detecta mucho antes en caso de existir, dado que es obligatorio tener un protocolo de actuación ante el maltrato para su pronta detección y resolución.
 
No obstante, es algo que se da tanto en el entorno residencial como en el anciano en domicilio y, en ocasiones, es difícil de detectar.

El maltrato físico es muy evidente y, por ello, cuando alguien profiere maltrato físico se detecta por las lesiones que se generan. Incluyo en esta parcela la colocación inadecuada, no justificada y con medidas no homologadas al respecto de las sujeciones físicas y/o farmacológicas, siempre que sean utilizadas como “castigo”, se puede considerar maltrato. 

El maltrato psicológico ya es mucho más difícil de detectar y genera el mismo daño que el físico. Un ejemplo típico se da cuando tras la visita de un profesional o incluso la visita o llamada de un familiar a un mayor, le genera una actitud de culpa, tristeza, desinterés por la vida... y se puede establecer una relación causa-efecto. También cuando desatendemos algo tan básico como la intimidad o la dignidad que todo ser humano posee. La infantilización tan frecuente es inapropiada. 

Por otro lado, está el maltrato más enmascarado y, por ello, el más difícil de detectar, un maltrato solapado que pasa por no administrar la medicación, el alimento, no curar las lesiones (UPP) o no atender las necesidades básicas en el aseo y otro tipo de cuidados básicos. También el no proporcionar una asistencia sanitaria del mayor que lo precise o la discriminación etaria. Así como el apropiarse de sus bienes y/o sus objetos de valor en forma de hurto y/o robo.  

En cualquiera de sus formas, el  maltrato en el anciano es mucho más frecuente y prevalente de lo que podamos imaginar y es función de todos detectarlo tanto en domicilio como en instituciones. Ante el maltrato en el mayor, tolerancia cero, dado que se produce en una persona vulnerable, y que, en muchas ocasiones, no puede manifestarlo por sus propios medios, porque sufre un deterioro cognitivo y no puede comunicarse.


Jueves, 15 de Noviembre 2018

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