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Los trastornos más habituales de los mayores durante los viajes




Cerca de cuatro millones de personas mayores de 65 años viaja cada año, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). “Para este grupo de edad es beneficioso salir de su casa porque mejora la socialización y fomenta el conocer a nuevas personas, además de que es un estímulo para realizar nuevas actividades y mejorar el estado de ánimo”, apunta David Curto, responsable de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores.
 
A la hora de elegir el destino es muy importante que sean destinos con buenas comunicaciones, donde no haya temperaturas extremas y donde los riesgos potenciales (como las caídas al caminar por la montaña, por ejemplo) se minimicen. Si son destinos lejanos con largos viajes se recomienda que se muevan y cambien de postura frecuentemente para evitar complicaciones derivadas de un mantenimiento de postura durante largo tiempo como las úlceras por presión, dolores por mantener posturas forzadas e incluso, en casos graves, riesgo de trombosis venosas profundas.
 
Para que las vacaciones sean completamente saludables, se recomienda planificarlas con antelación y no romper la rutina de manera excesiva, especialmente en lo referente a los cuidados médicos, más aún si el mayor padece alguna enfermedad crónica. “Estos cambios pueden ocasionar una desatención en los tratamientos, olvido de horarios y desorientación”, comenta el doctor Curto.
 
Claves para no arruinar tus vacaciones si tienes más de 65 años
  1. Practicar la movilidad en el desplazamiento con independencia del medio de transporte. Si el viaje es de más de dos horas, es importante de manera regular, mover los pies, brazos y cuello para evitar la aparición de coágulos o contracturas.
  2. Intentar reproducir, en la medida de lo posible, las rutinas horarias habituales. Si está previsto un desfase horario pronunciado, es conveniente que la adaptación se lleve a cabo paulatinamente.
  3. El cambio de alimentación y el disfrute de nuevas gastronomías es beneficioso siempre que se haga con moderación. Asimismo, las personas con una dieta pautada tendrán que seguir con la prescripción de su especialista.
  4. La elección de la vestimenta se hará en función del clima y se dará preferencia a ropa cómoda y amplia.
  5. La documentación sanitaria y la medicación no deben faltar en el equipaje. Si se sigue un tratamiento de larga duración hay que llevar la cantidad suficiente para los días de viaje. En caso de cruzar fronteras, es recomendable llevar un informe del médico habitual traducido al inglés.
  6. Si además la persona tiene movilidad reducida, se recomienda asegurarse de que el lugar de destino tiene adaptaciones para que la limitación de la movilidad no sea un impedimento para disfrutar de las vacaciones.
 
El botiquín ideal
Las personas mayores, en general, son especialmente vulnerables en los viajes y pueden sufrir caídas, quemaduras y son más sensibles a las picaduras de los mosquitos. Dentro del botiquín no hay que olvidar estos productos:
  • Dolor, fiebre o contusiones: es importante que se incluya ibuprofeno y paracetamol.
  • Protectores solares: gel, crema, protector del pelo y barra labial. La piel de los mayores es muy sensible a las exposiciones solares por lo que hay que seleccionar un producto indicado para su piel. No hay que olvidar las cremas hidratantes específicas para después del sol.
  • Diarreas: son recomendables las sales de rehidratación oral. En casos muy extremos se pueden utilizar antidiarreicos que requerirán una posterior evaluación por un facultativo.
  • Curas: el suero fisiológico en monodosis es muy útil para limpiar las heridas. Cuando se necesita una medicación especial, es importante llevar las recetas o los informes médicos para evitar problemas.
  • Mareos: es habitual que algunos mayores sufran mareos o vómitos si viajan en coche, en autobús o van a coger un barco. Es importante preverlo con anterioridad y tomar las medidas adecuadas, que en algunos casos incluso pueden pasar por tomar medicamentos específicos para este tipo de mareo.
  • Viajar en avión: cuando se realiza un viaje en avión, la presión barométrica desciende, al igual que la humedad ambiental. Para evitar trombos, lo mejor es llevar medias de compresión hasta la rodilla si se tienen problemas de circulación.
  • Mosquitos: si el viaje es a zonas donde la presencia de los mosquitos es alta, se debe estar preparado con repelentes específicos para adultos y antihistamínicos, en el caso de que se produzca alguna reacción alérgica.


Miércoles, 29 de Agosto 2018

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