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Mi propio envejecimiento


Francisco Olavarría
CEO de Serpentina Senior. Agencia de Eventos Sorpresa para la Tercera y Cuarta Edad



Mi propio envejecimiento
Parece que el fenómeno del envejecimiento es una cosa ajena a nosotros y que la contemporaneidad sólo nos pertenece a los jóvenes. ¡Cuánto cliché y cuánto desatino!

Aunque siempre estuve rodeado de admirables personas mayores nunca pensé que me dedicaría en cuerpo y alma a satisfacer sus nuevas y exigentes demandas. El pasado mes de junio cumplimos dos años innovando y atendiendo al sector de los mayores y, durante este tiempo, he tenido que repetir, una y otra vez, como una especie de letanía, esta serie de obviedades: los mayores no es un colectivo enfermo, ni triste, ni mucho menos pasivo. 

Desde Serpentina Senior hemos comprobado con satisfacción que la vida nos depara sorpresas y es esa ilusión e inquietud la que nos mantiene jóvenes. Desgraciadamente, con el paso del tiempo, nos olvidamos de fomentar estos momentos y eso es, sin duda, lo que para nuestro equipo de profesionales es un reto diario. En este sentido, organizamos diferentes modalidades de festejos en los que los mayores son protagonistas por derecho propio.

Los mayores son, en sí mismos, un testimonio de excepción del pasado, que protagonizan con entusiasmo su presente y que, por supuesto, siguen trabajando por dejarnos como legado a nuestra generación un futuro mejor del que encontraron. Ahora, a gente como nosotros nos toca visibilizar su honrosa veteranía, reconocer sus conquistas y agradecerles sus cuidados; y, sobre todo, corresponderles con una jubilosa etapa, de respeto, tiempo compartido y tiernas caricias.

Sin embargo y desgraciadamente, pronto la realidad me alertó de algunas certezas:

• Lamentable, las sociedades más envejecidas siguen considerando como homogéneo al colectivo más diverso. 
• Resulta paradójico que los futuros médicos elijan Geriatría como última opción. 
• Es injusto que mientras fueron productivos todos necesitábamos a los mayores y ahora, que son ellos los que nos necesitan, les damos de lado.
• Me parece descorazonador que la sabiduría de años de ventaja sea desechada por el valor de lo efímero y lo vacuo.

Todo esto resume lo que ya el papa Francisco dijo en audiencia general: «Donde los ancianos no son respetados, los jóvenes no tienen futuro». La longevidad que hemos alcanzado nos invita a disfrutarla, pero también a soñarla diferente y sin dramas, viviendo la vejez como una etapa más del ciclo vital. Estamos a tiempo de cambiar las cosas, por ellos y por nosotros.

A los jóvenes les diría lo siguiente. A medida que sumo años de vida, me voy reafirmando en esta convicción. Envejecer es crecer, reducir la marcha y mirar hacia arriba, con el sosiego de, por fin, haberse encontrado con uno mismo.

Y a los mayores les daría un simpático toque de atención. Por favor, nadie quiere a su lado ni vademécum parlante que les enferme, ni un anticuado mueble que desentone con su actual decoración.

La sociedad la formamos todos, así que unos y otros debemos ser justos y valorar al prójimo por su individualidad y su integridad; más allá de la fecha de nacimiento porque, como decía María Asquerino, “la edad se vence cuando uno se mueve”.

Con Serpentina Senior nace una nueva forma de ser agradecido con las personas mayores, a través de regalos a medida que sean una inyección de optimismo, una píldora contra el desánimo o una tirita de cariño; una importante dosis de salud. Vivencias únicas como la alternativa más satisfactoria al acto de regalar, sobre todo para quienes llegaron a esta edad plena de obsequios materiales. 


Viernes, 24 de Julio 2015

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