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Nuevos retos


FERNANDO LAMATA - Consejero de Salud y Bienestar Social de Castilla-La Mancha.



Nuevos retos
Trabajar para ofrecer una vida digna y lo más independiente posible a todas las personas que tienen algún tipo de limitación en su autonomía o una discapacidad, y consolidar una red de recursos públicos para atender sus necesidades y demandas son objetivos con los que el Gobierno de Castilla-La Mancha lleva años comprometido. Y, por ello, la aplicación de la Ley de Dependencia, que convierte en derecho subjetivo de los ciudadanos una serie de prestaciones y servicios para mejorar su calidad de vida y la de su entorno, supera en Castilla-La Mancha la media de implantación nacional con un notable alto.

En esta región, la atención a los mayores, a las personas con alguna discapacidad o a las que se encuentran en situación de dependencia ha sido, es y será una prioridad constatada año a año en inversiones y en el esfuerzo presupuestario constante que, en los últimos ejercicios, ha consolidado un incremento anual de las partidas en este concepto de un 15%.

Castilla-La Mancha ha acuñado una fórmula de Gobierno en coalición con la ciudadanía, con las asociaciones, con las familias, con los agentes sociales y, en definitiva, con el conjunto de una sociedad que ha demostrado ser solidaria, capaz de conjugar todos los intereses y, sobre todo, de priorizar a fin de prestar una mayor atención a quienes más lo necesitan y a los que dedican su vida y su tiempo a cuidarles.

Todo ello, así como la apuesta y eficiencia del Gobierno autónomo en la aplicación de la nueva Ley, nos han situado a la vanguardia de las comunidades autónomas con más de 33.000 beneficiarios, más de 41.000 prestaciones y servicios concedidos, más de 6.000 empleos creados y unas 8.000 altas a la seguridad social con una inversión diaria del Gobierno regional de unos 900.000 euros.
Según el último dictamen publicado por el Observatorio de la Dependencia de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales, Castilla-La Mancha junto con País Vasco, Aragón y Castilla y León, tiene la mejor valoración con un 8,5 sobre 10.

Este dato mejora el anterior dictamen publicado en diciembre, que nos situó como una de las cuatro comunidades con mejor nota en el desarrollo gradual de la Ley, y se complementa con el balance de instituciones como el IMSERSO o la Tesorería General de la Seguridad Social sobre los distintos indicadores de aplicación de la norma en los que esta región aparece por encima de la media nacional, en la consolidación del nuevo pilar del Estado del Bienestar, junto con sanidad, educación y sistema público de pensiones.

Somos la tercera comunidad con mejor ratio total de prestaciones por persona atendida, en altas a la seguridad social de cuidadores no profesionales, en plazas residenciales adjudicadas o en número de solicitudes tramitadas; la segunda en teleasistencia o la cuarta en prestaciones y servicios reconocidos.

En estos tres primeros años, la aplicación de la Ley de Dependencia refuerza en Castilla-La Mancha la cohesión social y consolida un nuevo nicho de empleo estable, diverso y localizado, con especial incidencia en las zonas rurales, que en la próxima década será un motor de crecimiento económico para la región.

Cada día, 250 profesionales se dedican de forma específica a desarrollar e implantar el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en Castilla-La Mancha, entre personal administrativo, técnico y valoradores a domicilio. Además, estamos incidiendo en la formación para mejorar la calidad de los cuidados prestados al amparo de la Ley, con la edición de más de 23.000 guías formativas, y el desarrollo de programas específicos a los que a lo largo de 2010 habrán accedido unas 6.000 personas cuidadoras.

Los resultados son buenos, pero no nos conformamos. Por ello, en Castilla-La Mancha apostamos por generar nuevos modelos asistenciales que nos permitan cubrir las necesidades reales de los ciudadanos y afrontar los retos del siglo XXI, garantizando la continuidad de los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida y que vive más años. Esa nueva estrategia conformará el Plan de Salud y Bienestar Social de Castilla-La Mancha 2011-2020, que este mismo año quedará aprobado en las Cortes y cuyo principal objetivo es aprovechar las sinergias de la atención sanitaria y los servicios sociales para prestar una atención de mayor eficiencia y calidad.


Martes, 24 de Agosto 2010

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