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Presente y futuro del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)




El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) permite a las personas en riesgo de vulnerabilidad continuar viviendo en su domicilio y entorno familiar con calidad de vida y en condiciones de seguridad. A pesar de los evidentes beneficios que aporta a los usuarios y sus familias, el servicio no tiene la implantación que se merece. Si bien es cierto que la aplicación de la Ley de Dependencia ha impulsado la prestación del SAD, aún queda mucho camino por recorrer. Camino en el que, cada vez más y teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias del sector público, el cliente privado tendrá un mayor protagonismo. En este reportaje, diferentes operadores analizan la situación actual del Servicio de Ayuda a Domicilio, así como sus expectativas y retos de futuro.

Tras la implantación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), existen dos categorías del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD): 

• La orientada a personas en situación de riesgo, que viven en sus domicilios en situación de soledad, con pocos apoyos o dependencia leve. Es decir, la tradicional prestación de los servicios sociales municipales.
• El SAD del Sistema de Dependencia, que atiende los grados I, II y III. Actualmente, y según datos facilitados por el Imserso, a 31 de enero de 2016, 145.619 personas reciben el servicio, lo que supone el 14,88 % de los servicios y prestaciones del SAAD.

Por consiguiente, en opinión del director Técnico Comercial y de Calidad de Eulen Sociosanitarios, Alfredo Bohórquez, la Ley de Dependencia ha sido muy positiva, “porque ha generado un aumento de la cobertura e intensidad horaria de la prestación del SAD a personas en situación de dependencia”.  

En la misma línea, la coordinadora del SAD de la Fundación Alares, Judith Mesa, afirma que la entrada en vigor de la Ley de Dependencia, junto con otros factores como el envejecimiento de la población, la incorporación de la mujer al mercado laboral y una mayor profesionalización del sector sociosanitario, ha provocado que las solicitudes del SAD hayan aumentado considerablemente en los últimos años. Sobre todo, con la incorporación de los dependientes moderados, “ya que habrá más personas susceptibles de recibir el servicio y, previsiblemente, redundará en un aumento de las solicitudes”. 

A pesar de ello, Mesa considera que la Ley de Dependencia “generó unas expectativas muy altas que no se han cumplido, sobre todo para las personas más necesitadas. La dependencia vuelve a las familias”. 

Por su parte, el director general de Macrosad, Andrés Rodríguez, reconoce tener cierta sensación agridulce: “La evolución del servicio ha sido muy importante, pero nuestro radio de operaciones no ha sido lo suficientemente amplio”.

Sin embargo, el delegado de Servicios Sociales de Clece en Madrid, José Luis García, asegura haber superado las expectativas: “Hemos experimentado un gran crecimiento en servicios sociales, en especial en la gestión del SAD para distintas Administraciones”.
Afortunadamente, Andrés Rodríguez, de Macrosad, afirma que el SAD está ganando terreno poco a poco: “El SAD es, seguramente, el servicio que más expectativas de crecimiento tiene”. Aunque espera que, una vez más, no se quede sólo en “expectativas”.

De la misma opinión es José Luis García, de Clece: “La entrada en vigor de la Ley de Dependencia coincidió con un contexto de crisis económica que ha limitado su aplicación y, por tanto, el ritmo de crecimiento de usuarios ha sido más lento de lo esperado. Sin embargo, las previsiones son positivas y tanto desde las Administraciones como desde las entidades y profesionales del sector se está haciendo un esfuerzo importante para garantizar este derecho”. 

Para que el servicio despegue definitivamente, la Fundación Alares diferencia entre cliente público y privado. En el primer caso, Judith Mesa considera necesario una mayor dotación presupuestaria y, en el segundo, “un revulsivo en la economía española para que el cliente pueda costearse un servicio adaptado a sus circunstancias”. 

La colaboración entre los distintos agentes, como profesionales y entidades del sector, asociaciones y administraciones es, en palabras del representante de Clece, “la clave que garantizará la sostenibilidad, el desarrollo y la financiación del SAAD”. Lógicamente, el cliente privado también está creciendo “a causa del progresivo envejecimiento de la población y la necesidad creciente de servicios especializados”. 

Por Sonia García



Martes, 15 de Marzo 2016

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