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Productos de apoyo: en evolución constante


Las nuevas tecnologías se mantienen al servicio de la autonomía de las personas con el fin de mejorar su calidad de vida y participación en la sociedad. En este sentido, no paran de desarrollarse productos de apoyo que previenen y mejoran las limitaciones que pudieran existir y amplían las posibilidades de bienestar del grupo poblacional que requiere su uso. Poco a poco surgen innovaciones que favorecen el que se cubran necesidades cada vez más concretas, pero para que sean útiles y prácticas los expertos tienen en cuentan varios criterios esenciales, que se resumen en usabilidad, seguridad y ergonomía.



Productos de apoyo: en evolución constante
Los productos de apoyo, antes conocidos como ayudas técnicas, son un recurso promovido por la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia y otras legislaciones vigentes, en las que se reconoce su importancia para poder satisfacer el derecho a una vida plena, autónoma, participativa y digna.

Tal y como indica la norma UNE EN ISO 9999; 2007 “los productos de apoyo son cualquier producto (incluyendo dispositivos, equipo, instrumentos, tecnología y software) fabricado especialmente o disponible en el mercado, para prevenir, compensar, controlar, mitigar o neutralizar deficiencias, limitaciones en la actividad y/o restricciones en la participación”.

Pero lo cierto es que, además de las personas con movilidad reducida o dependientes, también se benefician de estas ayudas los cuidadores, ya sean profesionales o no. Así lo confirma la directora del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT), dependiente del Imserso, Cristina Rodríguez-Porrero: “Su función principal es otorgar mayor autonomía y facilitar la tarea de las personas que los atienden”.
En cualquier caso, es clave que estén bien diseñados y que cumplan con el criterio de usabilidad porque si no alcanzan los objetivos para los que están destinados, independencia del mayor y bienestar, no serían prácticos. Además, deben resultar accesibles y ergonómicos para que su empleo sea sencillo.
Para atender todas estas exigencias, las empresas se esfuerzan en el desarrollo e investigación de nuevos artículos que se adapten más y mejor a un grupo cada vez mayor de personas. Para ello, en muchas ocasiones se está contando con la colaboración de expertos del sector de la dependencia, que conocen bien cuáles son los requisitos fundamentales que se deben cubrir.

Tipos de ayudas técnicas
La UNE agrupa a los distintos productos de apoyo en 11 clases, y dentro de cada una de ellas establece subclases donde se incluyen los productos concretos, que son muy numerosos.

El Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT), dependiente del Imserso, ejerce la presidencia del Comité Técnico de Normalización de AENOR CTN 153: Productos de Apoyo para personas con discapacidad, que se ocupa de esta norma y de su clasificación y actualización.
En este sentido, su directora, Cristina Rodríguez-Porrero, explica que los productos de apoyo (incluyendo software) se diferencian de acuerdo a su función y que para facilitar su búsqueda, “la clasificación consta de tres niveles jerárquicos y cada código consta de tres pares de dígitos. Para cada nivel se proporcionan códigos, títulos, notas aclaratorias, inclusiones, exclusiones y referencias cruzadas. Además del texto explicativo y de la clasificación en sí misma, se facilita una tabla de conversión entre la edición previa (2007) y la edición actual de esta norma internacional y se incluye un índice alfabético para facilitar el uso y para mejorar la accesibilidad de la clasificación”.

Las clases de productos de apoyo, según el código, son:

• 04 Producto de apoyo para el tratamiento médico personalizado.
• 05 Producto de apoyo para el entrenamiento/aprendizaje de capacidades.
• 06 Ortesis y prótesis.
• 09 Productos de apoyo para el cuidado y la protección personal.
• 12 Productos de apoyo para la movilidad personal.
• 15 Productos de apoyo para actividades domésticas.
• 18 Mobiliario y adaptaciones para viviendas y otros inmuebles.
• 22 Productos de apoyo para la comunicación e información.
• 24 Productos de apoyo para la manipulación de objetos y dispositivos.
• 27 Productos de apoyo para mejorar el ambiente, herramientas y máquinas.
• 30 Productos de apoyo para el esparcimiento.

Cada uno de ellos se caracteriza por una funcionalidad determinada, pero todos proporcionan mayor autonomía para la realización de actividades de la vida diaria a las personas con discapacidad o en situación de dependencia, asegura la directora de ámbito de personas mayores y atención a la dependencia del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), Rakel Poveda Puente: “Por supuesto, las ayudas técnicas son básicas para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, el fomento de la autonomía personal y el cuidado de las personas mayores de forma eficaz. Y son importantes tanto las de uso individual como las de mejora del entorno”.

Productos de apoyo: en evolución constante
Ayuda personal e institucional
No cabe duda de que los productos de apoyo son un recurso fundamental para mejorar la movilidad y conseguir una mayor autonomía; por eso, su empleo debe trascender el ámbito personal y de las viviendas propias para abarcar todos los edificios y centros privados y públicos. Solo de ese modo se podrá conseguir un entorno accesible que potencie la calidad de vida de los mayores y dependientes, así como su bienestar.

En este sentido, los centros sociosanitarios tienen que adaptarse y facilitar la rutina diaria de sus usuarios, ya que muchos de ellos tienen problemas de movilidad y dependencia. Además, estas ayudas favorecen que el profesional alcance antes los objetivos propuestos.

La directora sanitaria del centro Orpea Torrelodones, Victoria Pérez, considera que las ayudas más utilizadas en los centros dependen de las necesidades de los residentes que se tenga, pero establece la siguiente diferenciación:

• Preventivas. Van a disminuir los puntos de presión en las zonas de apoyo y previenen la aparición de escaras (cojines y colchones antiescaras).

• Facilitadoras. Con ellas aumentamos las posibilidades funcionales del residente que las utiliza, como por ejemplo andador, muletas, bastón. Tenemos también las ayudas técnicas que van dirigidas a la adaptación de la residencias (soportes en baños, barandillas) o medios técnicos, como grúas.

• Compensadoras. Se emplean para realizar gestos imposibles, como las sillas de ruedas.

A esta enumeración de productos de apoyo, la terapeuta ocupacional de Amma Puente de Vallecas, Pilar Sánchez, añade aquellos que favorecen la independencia en las actividades de autocuidado, como son los calzadores, ganchos, esponjas con mango alargado o elevadores de WC.

Para gestionar la compra de estos artículos unas veces es el familiar del propio residente quien se hace cargo y otras el centro. En cualquier caso, siempre podrán contar con el asesoramiento de un profesional. Concretamente, el personal capacitado para facilitar la elección es “el terapeuta ocupacional, y en determinados casos el logopeda, fisioterapeuta y médico rehabilitador”, puntualiza Cristina Rodríguez-Porrero. Estos especialistas ayudarán al mayor o a los familiares a realizar su propia elección del producto, y así evaluar conjuntamente, y prevenir el desuso, o la elección incorrecta.

Para ello, se deben tener en cuenta ciertos criterios que Rakel Poveda aclara de este modo: “Además de los aspectos específicos de cada ayuda técnica, se deben tener en cuenta otros factores clave que pasan por conocer las características funcionales (físicas y cognitivas) del usuario, así como sus expectativas, necesidades y preferencias. También es importante el entorno en el que se vaya a utilizar y el tipo de actividad prevista con la ayuda técnica”.
Pero previamente, “la persona que va a manejar el producto tiene que estar de acuerdo en su uso y tomar parte en la elección”, señala la directora del CEAPAT. De este modo, se garantiza que el proceso de elección y uso se realice de manera más exitosa y segura.

Productos de apoyo: en evolución constante
Novedades tecnológicas
Existen continuas novedades en productos de apoyo relacionados con todas las áreas de actividad que, además, están orientadas tanto a mejorar los ya existentes como a generar nuevos sistemas. Y, aunque hay que seguir avanzando, se ha prosperado mucho en el empleo de materiales, en el diseño y en la facilidad de uso.

Según Cristina Rodríguez-Porrero, las innovaciones que más rápido surgen son las relacionadas con las tecnologías de la información y comunicación, “que suponen una verdadera revolución y aportan enormes posibilidades de personalización; además, pueden adaptarse a la heterogeneidad de circunstancias y preferencias”. Pero esta profesional manifiesta que “el Catálogo informativo de Productos de Apoyo del CEAPAT contiene información sobre más de tres mil productos, sus características técnicas, datos de fabricación y de su distribución”. Asimismo, asevera: “existen muchas empresas innovadoras que han impulsado el mercado, han tenido éxito empresarial y han sabido poner en primer plano el valor humano. Ellas y las personas que a diario intentan mejorar y avanzar son los verdaderos protagonistas de la innovación”.

La terapeuta ocupacional de Grupo Amma, Pilar Sánchez, destaca algunas tecnologías que resultan muy útiles a las personas dependientes o con déficit visual, como los relojes con voz o los pastilleros con alarma, de gran ayuda para usuarios de centro de día que viven solos.
Los relojes con voz tienen está especialmente diseñado para aquellas personas con poca visión o mayores con alguna dificultad para ver de cerca porque incorpora una pantalla con la hora digital y botones de activación de voz y modos en formato grande. La voz que reproduce es clara y fuerte y es en español. Además, cuenta con alarma.

Por otra parte, están los pastilleros digitales con alarma que tienen dos funciones principales: guardar la medicación y recordar el momento de la toma. De este modo, se evitan olvidos y se consigue mayor control y cumplimiento del tratamiento.

Otros productos donde la tecnología ha conseguido impacto son las muletas, sillas de ruedas o andadores. Una de las novedades punteras es la silla de ruedas que se convierte en camilla. Con esta iniciativa Socinser ha querido facilitar la tarea de la exploración y atención al paciente, evitando los problemas que actualmente provocan las transferencias desde la silla de ruedas a la camilla.

El equipo desarrollado por Socinser está formado por una silla de ruedas y un posicionador. Esta silla podría utilizarse como cualquier silla estándar sólo que al ubicarla en el posicionador se transforma en camilla con regulación en altura e inclinación, de tal manera que no es necesario levantar al paciente para transferirlo a la camilla. De este modo, se evitan incomodidades al paciente y esfuerzos innecesarios y lesiones a los profesionales.

Por otra parte, con el fin de facilitar que las personas con discapacidad tengan acceso a la playa y su entorno, el IBV, junto con la empresa Virmedic, ha desarrollado la silla anfibia MARINA-anfi, que puede utilizarse tanto dentro como fuera del agua. Dos de las características principales que la diferencian de una silla de ruedas convencional son la presencia de flotadores y el ancho especial de sus ruedas. Los flotadores permiten una flotación adecuada dentro del agua, mientras que las ruedas grandes son necesarias para que la silla no se hunda en la arena de la playa, facilitando así su desplazamiento.

Como referencia en muletas, resaltan las Ergobaum, que incorporan la última tecnología, ya que llevan incluido un muelle que actúa como amortiguador, una contera ergonómica antirresbalante, luces para caminar por la noche, un soporte del antebrazo diseñado ergonómicamente para usuarios diestros o zurdos y que, tanto en inclinación como en altura, se adapta a la mayoría de antebrazos, y hasta una bocina para avisar ante posibles peligros.

Todas estas soluciones han demostrado su efectividad y es que “cuanto más sencilla y discreta, más funcionalidad y mejor aceptada por el residente”, valora la directora sanitaria de Orpea Torrelodones. Y, sin duda, en la facilidad de uso, la sencillez y la seguridad reside la clave para considerarlas prácticas.

Productos de apoyo: en evolución constante
  Accesibilidad en el hogar  

Para una persona de movilidad reducida, un escalón puede significar una barrera que le impide acceder a su propia casa, y una escalera un obstáculo aún mayor. Para ello, el mercado ofrece soluciones que generan independencia y libertad, permitiendo disfrutar de todo el hogar. Además posibilitan la entrada y salida con total autonomía, sin depender de nadie.

Ejemplo de ello son los salvaescaleras, plataformas y elevadores dirigidos a todas las personas que busquen la comodidad en su hogar, bien por razones de movilidad o simplemente por calidad de vida.

Poder contar con un salvaescaleras en la vivienda supone una gran ventaja, porque favorece que, “independientemente de la edad o las condiciones físicas, cualquier persona pueda seguir viviendo en su casa y disfrutando de todo su hogar. Y es que, en muchas ocasiones, el no tener uno de estos recursos, obliga a trasladar el dormitorio a la planta baja o mudarse o trasladarse a un centro asistido, con todo lo que conlleva, tanto a nivel económico como sentimental”, reconoce el director general de ThyssenKrupp, Mark Albert. Asimismo, estos productos de apoyo son también una gran ventaja para los familiares, que se sienten más tranquilos por la independencia y seguridad de sus seres queridos.

Por otra parte, están las plataformas y los elevadores verticales que resultan necesarios para las personas en silla de ruedas, ya que permiten salvar cómodamente las escaleras. Concretamente, los elevadores verticales son prácticos para todo aquel que posea una casa de al menos dos alturas, “ya que aunque no se tenga una necesidad vital, es útil en otras circunstancias de la vida, como cuando se sufre una caída y se debe permanecer en reposo”, explica Mark Albert.

ThyssenKrupp Encasa ha lanzado el HE7, un nuevo elevador vertical que además de incorporar la tecnología Gearless para hacerlo imperceptible en los desplazamientos verticales, es totalmente personalizable para que se adapte perfectamente a cada hogar.

En cualquier caso, ambos son sistemas ideales para que tanto los mayores como las personas de movilidad reducida suban y bajen sin esfuerzo o riesgo.
Todas estas soluciones son aplicables a residencias y centros de día. Aunque pueda parecer que las sillas son productos enfocados a las casas particulares, tienen cabida en todas las escaleras, siempre que haya alguien que necesite o simplemente quiera utilizarlo.

La comodidad, seguridad, tranquilidad, accesibilidad son grandes ventajas que presentan estos productos de apoyo, que están enfocados al futuro, pues “que la vida sea más cómoda es el principio de la sociedad del bienestar, independientemente de la edad o la salud”, aclara Albert. Al final se trata de que cualquier persona, en cualquier lugar se sienta como en su propia casa.


Martes, 5 de Junio 2012

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