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¿Qué hacemos con los crónicos?




¿Cómo podríamos ahorrar dinero con los pacientes crónicos, que consumen hasta el 80 % del gasto sanitario, sin restarles atención? Esta pregunta está hoy en boca de todos. La solución, según los profesionales, pasa por informar y formar al paciente con criterios médicos adecuados, consensuados y documentados. Y, en este sentido, los nuevos modelos de atención y gestión de la cronicidad que se desarrollan en España deben basarse en el concepto de eficiencia y eficacia organizativa. Porque si algo está claro es que cambiar la forma de atender al paciente crónico contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario público.

El tema de los crónicos abre el debate de la sostenibilidad. Sólo en España, hay más de 19 millones de enfermos crónicos, de los cuales casi 11 millones son mujeres. Por esta razón, hay quien habla ya de una nueva pandemia. Y es que las enfermedades crónicas tienen un peso cada vez mayor en nuestro país, debido en parte al aumento de la esperanza de vida y la adopción de estilos de vida propios de países desarrollados, entre otros factores. Las cifras hablan por sí solas: las enfermedades crónicas son responsables de más de 300.000 muertes al año (74,45 % del total), ocho de cada diez consultas en Atención Primaria y de hasta el 60 % de los ingresos hospitalarios. El grupo de población con más riesgo de padecer estas patologías, incluso varias de manera simultánea, son los mayores de 65 años, lo que cobra especial relevancia, ya que, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), de cara a 2029 se espera que el 24,9 % de la población española supere dicha edad.

Los profesionales tratan de adaptarse a esta nueva realidad e innovar en todos los aspectos, porque además de afectar a la calidad de vida de los ciudadanos, estas enfermedades repercuten en un aumento del gasto sanitario y de las familias: vivimos más años, pero también precisamos más cuidados y tratamientos farmacológicos. Por esta razón, hacer sostenible el sistema, con el incremento de la cronicidad como elemento principal, es una de las claves, quizá la más importante, para el futuro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Un reto al que hay que dar respuesta de forma coordinada y eficaz, sin perder de vista la calidad asistencial y que el eje de la atención sanitaria es el paciente. El II Barómetro EsCrónicos, publicado en mayo de 2015, arrojó una media nacional de 5,2 sobre 10 en el nivel de satisfacción de los pacientes crónicos españoles con la atención recibida en sus servicios de salud (en 2014 fue de 4,9 sobre 10).

Conscientes de la situación y con el objetivo de ofrecer soluciones, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) organizaron el pasado mes de abril en Madrid el VIII Congreso Nacional de Atención al Paciente Crónico. Hasta 1.200 profesionales sanitarios y no sanitarios se reunieron en el Palacio Municipal de Congresos para analizar los diferentes modelos o proyectos asistenciales implantados en diferentes comunidades autónomas. El objetivo es dar un paso más, pasar de la teoría a la realidad asistencial, y detectar, compartir y presentar las mejores estrategias para dar respuesta, desde los sistemas sanitario y social, a los retos que para la sociedad supone la atención sanitaria a los enfermos crónicos. Y, tras ocho años, la conclusión parece clara: cambiar la forma de atender al paciente crónico contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario público. 

Alcance económico
El doctor en Economía Juan Oliva presentó durante su ponencia en el VIII Congreso Nacional de Atención al Paciente Crónico, titulada Costes invisibles de las enfermedades, un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) que cuantifica el “coste social oculto” en la atención a los enfermos crónicos dependientes entre un 3 y un 5 % del Producto Interior Bruto (PIB) español. Según este estudio, existe un “coste social oculto” que, generalmente, no aparece en las estadísticas y que, desde el punto de vista del abordaje integral de los cuidados de las personas dependientes, se hace necesario incluir: la valoración económica del papel del cuidador principal del dependiente, así como su reconocimiento social. Hasta 1,3 millones de personas son cuidadores de crónicos dependientes ocupados en la atención no remunerada de estos pacientes. 

Por Esther Eugenio



Jueves, 26 de Mayo 2016

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