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Retos de futuro en la Ley de Dependencia




Han pasado nueve años desde que se aprobara la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia. Este paso supuso una conquista social importante, que no ha estado exenta de polémica, sobre todo en lo que respecta a su gestión y financiación. Su desarrollo ha pasado por momentos complicados, pero “se ha cumplido el calendario de implantación y se han seguido incorporando beneficiarios”, aseguró el director general del Imserso, César Antón, en la inauguración de la jornada Presente y futuro de la Ley de Dependencia, que se celebró recientemente en el Imserso.  En su opinión, hay oportunidades de mejora y retos que perseguir, pero  sin duda la Ley sigue adelante y “ya no hay quien la pare”.

Este año, 2015, se postulaba como la fecha de plena implantación de la Ley de Dependencia según su Memoria Económica. Y a efectos prácticos ha sido así. El 1 de julio se incorporaban al Sistema los dependientes con grado I, y con ello se cerraba un ciclo.

¿Cuál es el siguiente paso ahora? 
Para debatir y reflexionar sobre lo que ha supuesto la Ley en todos estos años, los logros conseguidos, las dificultades surgidas y los retos futuros, el Imserso congregó en su sede en Madrid a profesionales del sector sociosanitario en la jornada Presente y futuro de la Ley de Dependencia

El director de esta institución, César Antón, que inauguró el encuentro, explicó que la Ley de Dependencia ha sido un revulsivo importante en la atención personalizada como derecho individual, con un catálogo de prestaciones perfectamente especificado y una prioridad de la atención a través de los servicios. También reconoció que quizá no se han cumplido plenamente las expectativas, pero “no es fácil la implantación de un sistema que reconoce derechos subjetivos individuales, porque tiene que tener unas garantías específicas, se tiene que hacer a través de las Administraciones Públicas y requiere de unos tiempos”. Además, se diseñó en un momento económico positivo y, debido la crisis de los últimos años, ha pasado por momentos difíciles y complicados al tener que ceñirse a los ajustes, “que a nadie le hubiera gustado hacer”. No obstante, sostiene que se ha cumplido el calendario de implantación, el Sistema ha seguido incorporando beneficiarios y los tiempos de respuesta de concesión de la prestación están mejorando.

A pesar de ello, hay que seguir trabajando. “Debemos apuntalar los aspectos positivos y cambiar los que sean susceptibles de mejora, porque la Ley sigue adelante y hay que ir avanzando”, señaló. 

Entre los retos que proponen desde el Imserso están los siguientes:

• Analizar si el baremo da respuesta a las necesidades reales que existen. 
• Consolidar el Sistema de Información para que aporte mayor conocimiento sobre la financiación y las prestaciones y servicios.
• Reflexionar seriamente sobre el modelo de financiación.

Baremo adaptado
Analizar cómo ha evolucionado la Ley de Dependencia en estos años es clave para conocer tanto las virtudes como los fallos de su gestión y mejorar en lo posible. Durante este tiempo, la Ley se ha adaptado a las necesidades que han ido surgiendo. El catálogo de prestaciones y servicios (ayuda a domicilio, teleasistencia, centro de día, centro de noche, residencia, prestación vinculada al servicio…) es quizá uno de los aspectos que menos se ha modificado. Prácticamente, es el mismo desde que se aprobó la Ley en 2007, la única variación ha sido la incorporación de la figura del asistente personal.

No ocurre lo mismo con el baremo de valoración de la dependencia que es el que permite determinar las situaciones de dependencia moderada, dependencia severa y de gran dependencia en base a los Grados I, II y III. En 2010 hubo un nuevo baremo por acuerdo de las comunidades autónomas, que se aprobó en Real Decreto en 2011 y se empezó a aplicar en 2012. A pesar de ello, se sigue trabajando para adecuarlo a las necesidades reales de los usuarios. De ahí, que en el Consejo Territorial de este año se aprobara la creación de un grupo de trabajo para evaluar la implantación de ese baremo en estos años, cómo se ha concretado, sus aplicaciones, “y por qué no, plantear posibles mejoras, adaptaciones o necesidades para el futuro”, concretó César Antón.

Por Carmen Moreno



Lunes, 14 de Diciembre 2015

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