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Robótica al servicio del mayor


El envejecimiento progresivo de la población ha originando que la ciencia centre sus miras en mejorar la calidad de las personas mayores. Así se aprecia claramente en el ámbito de la medicina, tanto en el tratamiento como en el diagnóstico, y también en la tecnología; ejemplo de ello es la robótica enfocada a la asistencia. Después de años de investigación, se han comenzado a ver los primeros resultados, que supondrán todo un avance en un futuro no muy lejano en el ámbito de las residencias y de la asistencia a domicilio.



Andadores asistidos Honda
Andadores asistidos Honda
La robótica es la ciencia que se encarga de aplicar la informática al diseño y empleo de aparatos que funcionan de forma autónoma, con el objetivo de sustituir a la persona en alguna labor concreta. El gerente de la Asociación Española de Robótica y de la Automatización Tecnologías de la Producción (AER-ATP), Xavier Grau, afirma que existen dos grandes grupos: la robótica industrial y la robótica de servicios, y explica las diferencias entre una y otra: “La robótica industrial, según la definición ISO, es una máquina manipuladora controlada automáticamente, reprogramable y de propósito general; sin embargo, la robótica de servicios se trata de un robot que opera de forma parcial o totalmente autónoma para realizar servicios útiles para el bienestar de los humanos y del equipamiento, excluyendo operaciones de manufactura”.

La más desarrollada, hasta el momento, ha sido la dirigida a la industria, pero la robótica de servicios ha conseguido encontrar poco a poco su sitio, logrando un gran perfeccionamiento. Tiene muy diversas aplicaciones y se emplea, por ejemplo, para realizar las tareas de la casa (aspirar, cortar el césped, limpiar las piscinas), para las labores de desempeño profesional (agricultura, ordeño, sistema de minería, logística), en el ámbito médico (sistemas de diagnóstico, cirugía de terapia asistida, rehabilitación) y también de asistencia a discapacitados, como pueden ser las sillas de ruedas robotizadas, la rehabilitación de personas y otras funciones asistenciales.

La robótica de servicios juega un papel esencial de cara al servicio y comodidad del individuo, pero destaca su utilidad como medio para mejorar la salud y la calidad de vida de aquellas personas con movilidad reducida o poca autonomía, como es el caso de los mayores. En este sentido, esta modalidad de la robótica tiene grandes expectativas en las residencias y centros de día, “fundamentalmente, favoreciendo la mayor autonomía de las personas mayores, pero aún falta un cierto tiempo para aplicarla con éxito y, sobre todo, a precios asequibles, aunque es cierto que se está avanzando notablemente en su desarrollo”, asegura Grau.

Asistentes robotizados

La idea del robot convertido en un asistente personal puede sonar a ciencia ficción, pero su realidad no es tan lejana. De hecho, ya existen robots médicos que no dejan de ser prótesis para disminuidos físicos, que se adaptan al cuerpo y que igualan con precisión los movimientos y las funciones de los órganos y extremidades que suplen. No es lo único, también los robots asistenciales están comenzando su andadura.

En España, antes de verano, saltaba la noticia de que el Centro de Referencia Estatal de la Discapacidad, ubicado en San Andrés de Rabanedo, y la Universidad de León estaban diseñando un robot, parecido a un coche teledirigido, que vela por las personas dependientes sin que un cuidador tenga que estar presente en su casa. La máquina es capaz de recorrer una vivienda al antojo de su dueño, que podrá manejarlo desde otro lugar conectándose a la IP del robot.

El robot es como una cámara web con motor, lo que permite que el usuario pueda ver la posición del discapacitado, su estado, interconectar con él e incluso enviar fotografías de lo que está observando, para así tener una imagen real de qué pasa en las distintas habitaciones de la vivienda. También tiene incorporado un micrófono y un altavoz para que el usuario se comunique con el discapacitado y pueda controlar cómo se encuentra y hacer un seguimiento del tratamiento, si lo tuviera.

En materia de rehabilitación, la robótica también está alcanzando buenos resultados en nuestro país con un robot que aprende y reproduce los movimientos de los terapeutas. Este prototipo, pionero en Europa, rehabilita los miembros superiores de los pacientes con lesión cerebral mediante movimientos funcionales que trabajan sobre realidades virtuales.

AUPA ayuda a la rehabilitación de las extremidades en pacientes con problemas de movilidad
AUPA ayuda a la rehabilitación de las extremidades en pacientes con problemas de movilidad
El proyecto, denominado AUPA, es una iniciativa de la Fundación Casaverde, en colaboración con el Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche que se ha desarrollado durante dos años. Según cuentan los responsables del proyecto, Manuel Menchón (fisioterapeuta) y Elena Sánchez (terapeuta ocupacional), aún no se está aplicando en pacientes porque antes es necesario probarlo en individuos sanos (fase en la que se encuentran en este momento), pero tras este estudio se comenzará a emplear en pacientes con daño cerebral.

Las principales ventajas desde el punto de vista profesional son varias:
 
- Realiza el mismo movimiento y con la precisión suficiente que ha realizado el terapeuta con anterioridad.

- Puede trabajar con la persona, tanto si está tumbada en una camilla como si permanece sentada.

- Ajusta todo tipo de variables necesarias para la realización del movimiento. Esto permite graduar la dificultad de las actividades que el paciente tiene que realizar, en función de diferentes parámetros: tamaño del objeto, velocidad, grado de asistencia/resistencia del robot, etc.

- Recoge todos los datos relacionados con el individuo que se está tratando y con cada sesión que ejecuta. De esta manera, se puede tener una evolución clara del rendimiento a lo largo del tiempo.

- Trabaja incentivando al paciente mediante la realidad virtual, incluyendo entornos virtuales con imágenes que pueden ser del propio entorno real del paciente y sistemas de refuerzo que fomenten la participación y la motivación, facilitando con ello la adherencia al tratamiento rehabilitador.

- Da la posibilidad al profesional de trabajar con otros usuarios mientras el robot trabaja con un paciente.

-  Es muy seguro, ya que actúa por motores neumáticos que evita cualquier tipo de lesión.

Como no podía ser de otro modo, estos beneficios se ven reflejados en una mejoría del paciente. El fisioterapeuta de la Fundación Casaverde Manuel Menchón afirma que su beneficio principal “es que el paciente puede trabajar a través de actividades con un objetivo determinado y que se pueden graduar en dificultad, facilitando con ello el proceso de recuperación y de generalización del aprendizaje motor, aspecto fundamental en las personas con daño cerebral sobrevenido”. Su compañera Elena Sánchez añade que “al ser más motivador para el paciente, éste se implica más en su propio proceso terapéutico, por lo que logra mejores resultados”.

Estos especialistas esperan que tenga buena acogida porque, en su opinión, AUPA no sólo será útil desde el punto de vista terapéutico, sino también atractivo en su funcionamiento.

Andador robotizado pensado para los mayores
Andador robotizado pensado para los mayores

Más allá de nuestras fronteras


Por el momento, en nuestro país no se está comercializando ninguna de estas tecnologías, pero en otros países de Europa y del mundo llevan años probando sistemas parecidos. La compañía francesa Robosoft  ha desarrollado un robot que es capaz de asistir a personas mayores y dependientes, y en su propia casa. Kompai, que así se llama, se mueve con un sistema de ruedas y puede trasladarse de un lado a otro de la casa mediante las órdenes de su compañero humano.

El robot está continuamente conectado a Internet y es capaz de enviar correos electrónicos para comunicarse con el exterior. Por ejemplo, si el humano le dice que se encuentra mal, Kompai le hará una serie de preguntas para obtener más datos y, en caso necesario, le enviará un e-mail a su doctor. Incluso, el paciente podrá conectarse con el doctor mediante videoconferencia para una mayor agilidad en la asistencia médica.

Otras funciones que puede realizar son: revisar la lista de la compra, gestionar la agenda del humano para recordar citas y alegrar la vida de su compañero, actuando como centro de ocio mediante música, vídeo, mostrando en su pantalla las noticias del día.

En Japón, Honda mantiene su inversión en robótica de servicios con varios proyectos. Hace un par de años, presentó una especie de exoesqueleto experimental (parecido a un andador motorizado), diseñado para ayudar a los mayores y personas con problemas de motricidad en sus desplazamientos diarios. El dispositivo, disponible en tres tamaños, usa motores de corriente continua sin escobillas en combinación con un paquete de baterías de iones de litio, para ayudar a caminar durante dos horas, sin la ayuda de un tacatá.

El año pasado, la firma nipona desarrolló un prototipo de silla de ruedas a modo experimental al que llamó U3-X. Este instrumento, que ya ha superado la fase experimental, se coloca entre las piernas del usuario y permite la libre circulación en todas las direcciones. Es controlado por la parte superior del cuerpo. La persona debe inclinarse y utilizar su peso corporal para indicar la dirección deseada porque el aparato lo detecta y se dirige hacia el objetivo.

Actualmente, el Honda U3-X, que tiene una duración de más de una hora de batería, pesa menos de 10 kilos y cuenta con un asiento y un reposapiés que se pliegan en el dispositivo para mayor portabilidad. Este robot está siendo probado en los Estados Unidos, donde se espera su pronta comercialización.

Lo último que ha creado, ha sido un andador robótico, que incluye un asiento y un par de soportes a modo de piernas robóticas que servirán a aquellas personas mayores o con baja movilidad. El aparato se mueve mediante unos pequeños motores que reducen la carga de la musculatura de las piernas, los pies y las articulaciones y evitan el cansancio y el esfuerzo excesivo. El dispositivo pesa unos 6,5 kilogramos (esto incluye los zapatos y las baterías) y tiene una autonomía de dos horas. En estos momentos, está siendo probado en personas sin ningún problema para comprobar su resultado. 

Otra empresa japonesa, Cyberdyne, lleva años desarrollando el HAL-5, un traje robotizado, pensado para personas que no pueden hacer grandes esfuerzos, que aumenta la fuerza en brazos y piernas y permite a la persona levantarse y coger peso con el mínimo esfuerzo y sin que la espalda se resienta. El robo-traje HAL (Prótesis Asistida Híbrida), también se usa en programas de rehabilitación para personas con discapacidad física, ya que no debe hacer mucha fuerza para moverlo.
El diseño actual de HAL-5 mide 1,60 centímetros, pesa entre 15 y 24 kg y funciona interpretando las señales eléctricas que produce el cerebro. Estas señales activan los motores necesarios para poner en marcha los músculos y realizar el movimiento.

La tecnología del HAL, ideal para el sector de la tercera edad, no es sólo un proyecto, sino que está desarrollado hasta el punto de que algunas unidades se venden en Japón desde hace un tiempo, incluso se está exportando a otros países, como por ejemplo, a varios hospitales de Dinamarca. Por lo general, se alquila a las residencias, pero también podrá ser usado por cualquier interesado a un precio aproximado de 1.000 euros al mes, con mantenimiento incluido.


Un futuro con perspectivas

Este tipo de sistemas que se han desarrollando en los últimos años pueden hacernos vislumbrar el futuro de la robótica dirigida a los mayores, aún así hemos preguntado a Xavier Grau, especialista en el tema, que concreta: “Los caminos abiertos por la robótica son muy grandes y amplios, pero los retos se centran en la mejora de las capacidades de visión, estructuras de manipulación, capacidad de movimiento, etc.”.

Lo que está claro es que la robótica de servicio pretende aportar a las actividades cotidianas un desarrollo más fácil, por lo que continuar con la investigación es fundamental. A día de hoy, existen iniciativas en esta línea, como es el caso de la Universidad Politécnica de Cataluña, que tiene varios grupos de investigación en robótica que desarrollan proyectos relacionados con la asistencia a personas mayores o que requieren una atención especial. “En particular, en el Instituto de Organización y Control de Sistemas Industriales, se trabaja en el control de robots a distancia (telerobótica) y en el desarrollo de manos antropomórficas capaces de realizar una manipulación diestra de los objetos”, refiere Grau. Estas técnicas, al igual que otras que se están desarrollando en diversos puntos de España y del mundo, pueden contribuir a medio plazo a la disponibilidad práctica de robots que signifiquen una considerable ayuda para mejorar las condiciones de unas personas con una esperanza de vida cada vez mayor.


Domingo, 26 de Septiembre 2010

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