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Salud mental: acabar con el tabú para romper las barreras




El estigma al que están sometidas las enfermedades mentales es una de las principales barreras que los pacientes encuentran a la hora de relacionarse, de conseguir o mantener un empleo, de formar y cuidar una familia, en definitiva de llevar una vida normal. Y todo ello, repercute en su recuperación. De ahí, que sociedades públicas y privadas trabajen para informar sobre lo que implican estas patologías, desmitificar aquellas ideas erróneas que acaban marcando de por vida a las personas que las sufren y   lograr una mayor inclusión social de los afectados.

Una de cada cuatro personas en el mundo se ve afectada por un problema de salud mental en algún momento de su vida. Sin embargo, a pesar de esta prevalencia, las patologías mentales son poco conocidas y, por lo general, suelen relacionarse con falsas ideas que acaban alterando las relaciones sociales, ámbito laboral, educación, etc. de las personas que las padecen y sus familiares. 
Los trastornos mentales son una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, por la que quedan afectados procesos psicológicos básicos como la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción o el aprendizaje. Según los expertos, existen 400 tipos de trastornos mentales, que pueden agruparse en  trastornos afectivos (depresiones y distimias), trastornos de ansiedad (fobias, angustias, obsesivos compulsivos, somatización…), adicciones, trastornos psicóticos (esquizofrenia, bipolaridad, entre otras) y trastornos relacionados a la tercera edad (demencias, trastornos del sueño, etc.).

Se trata de enfermedades muy distintas, con causas y consecuencias muy diferentes para la salud y para el desarrollo normal de la vida de las personas. No obstante, la sociedad, desde el desconocimiento, tiende a generalizar y a meter en el mismo saco a todos los afectados, a los que tratan poco menos que como “locos”.  Precisamente, esta falta de información es el origen principal del estigma y discriminación que sufre la población que se enfrenta a este tipo de patologías, que no sólo son los pacientes, sino también los familiares. 

Desmontando mitos
Según la Confederación Salud Mental España, entidad sin ánimo de lucro cuya misión es mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad mental y sus familias, el estigma social es una de las principales barreras con la que se encuentran las personas afectadas por un problema de salud mental a la hora de sentirse incluidos en la sociedad. “Conviven en una sociedad que les juzga por el diagnóstico y por ideas preconcebidas y erróneamente asociadas a éste. Y todo ello dificulta sus relaciones sociales, el acceso a un puesto de trabajo normalizado y, en definitiva, pone obstáculos en su proceso de recuperación”, aseguran fuente de esta Confederación. 

El diagnóstico es la primera complicación derivada de los prejuicios hacia la enfermedad mental. Reconocer, aún teniendo indicios claros, que un familiar o nosotros mismos podemos sufrir una enfermedad mental, no es fácil, ni plato de buen gusto. Y, en muchos ámbitos, sigue siendo todo un tabú. El miedo al qué dirán retrasa la visita al médico e impide una valoración correcta de los casos, así como la prescripción de un tratamiento efectivo, que les permita curarse o controlar este trastorno y llevar una vida normal. A ello se suma que los profesionales de la salud carecen de formación adecuada, así como de sensibilización sobre las dificultades generadas por el estigma de las personas con trastorno mental. Como resultado, se estima que menos del 25 % de los afectados es diagnosticado y tratado correctamente en los países occidentales.

Esta cuestión es una pescadilla que se muerde la cola. Por un lado, el desconocimiento de la sociedad provoca rechazo, desconfianza e incluso compasión, y ese miedo a ser juzgados hace que las familias y los propios afectados oculten la enfermedad, escondiendo de este modo lo que son y sienten, lo que dificulta que aquellos que les rodean aprendan lo que significa la enfermedad y comprueben que se puede vivir y convivir con estas patologías. Esto sería un paso importante que haría caer algunos o todos los estereotipos. 
La Confederación Salud Mental España asegura que la forma más efectiva de sensibilizar y visibilizar el trastorno mental y la realidad de las personas afectadas por un problema de salud mental es su empoderamiento y darles voz: “Descubrir a la persona desmonta automáticamente numerosos prejuicios. Es muy importante que se entienda que son personas con unas circunstancias determinadas, que tienen capacidades, necesidades sociales, sueños, retos y, en definitiva, mucho que decir y que hacer en su vida”. Cada día son más los que se animan a relatar personalmente qué es un problema de salud mental y cómo ha sido su proceso de recuperación.

Desde esta entidad sin ánimo de lucro, se afirma que para desechar creencias erróneas es importante que se sepa que las personas con trastorno mental “pueden llevar una vida plena, tener una familia, un trabajo, amistades, aficiones… Hay quienes necesitarán más apoyos y quienes podrán vivir de forma totalmente autónoma”.



Lunes, 15 de Febrero 2016

Nota



Tags : Salud mental

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