residencias de personas mayores

Aerte pide un nuevo marco de actuación frente al COVID en residencias de personas mayores

La Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la Comunidad Valenciana (AERTE) ha pedido a la Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública una reunión para tratar las propuestas que plantean para afrontar el incremento de los casos que se están produciendo en la Comunidad Valenciana.

Entre estas propuestas, está la revisión del protocolo vigente, la realización de nuevo de pruebas a los trabajadores tras los permisos y periodos vacacionales, las pruebas diagnósticas periódicas a los equipos profesionales, que no se pueda derivar a personas positivas a centros que no tengan casos e incluso la posibilidad de valorar la vuelta de las mascarillas para las personas residentes.

El nivel de incidencia, y especialmente en los mayores de 80 años, es muy elevado y las hospitalizaciones siguen avanzando. A pesar de que la variante Omicron suele mostrarse, en un porcentaje muy alto, de manera asintomática y con efectos menos graves, sí que se está produciendo un aumento importante de los contagios. Esto es normal, si se tiene en cuenta que las salidas de los centros son totalmente libres, las restricciones en el exterior son nulas y que, a la vuelta a los centros, las precauciones que se pueden tomar son muy reducidas. Todo esto lleva a que las medidas tendentes a mantener el virus fuera de la residencia sean ineficaces y que, en contextos de gran circulación del virus en el conjunto de la población, éste acabe entrando en estos espacios.

Nuevos ingresos

Al mismo tiempo, ha solicitado que se mantenga la posibilidad de hacer nuevos ingresos con las medidas preventivas necesarias en las residencias, aunque tenga brote abierto, y que se permitan los cambios voluntarios de residencias cuando la persona disponga de una PCR negativa. Estas medidas mejoran la atención a las personas que necesitan estos recursos y no deberían retrasarse.

También, sigue habiendo problemas importantes para cubrir los perfiles sanitarios en los centros y servicios sociales que van a acrecentarse durante las vacaciones por lo que se ha vuelto a pedir la posibilidad de poder trabajar con estudiantes de Enfermería de último año o que se pueda contratar a personal con titulación pendiente de homologación. A la par, se deberían crear equipos estables y específicos de atención sanitaria a estos centros en atención primaria dotados con el personal necesario.

Por ello, AERTE ha considerado oportuno solicitar esta reunión y estas medidas de manera urgente, ya que el sistema sanitario podría verse desbordado por la situación, agravada por la tensión que normalmente se genera en los periodos vacacionales.

Derogación de la normativa específica de la Consellería de Igualdad

A pesar de la eliminación de las restricciones COVID19 en el conjunto de la sociedad valenciana que se ha producido en los últimos tres meses, las residencias siguen con una norma específica que impide avanzar hacia la normalidad total en la vida de las personas que viven en estos centros.

La exigencia de rellenar cuestionarios previos, los requisitos de las visitas, la reserva de habitaciones para aislamientos, que afecta sobre todo a las residencias de menos de 40 plazas, o la necesidad de estructurar la organización del centro por unidades convivenciales sigue condicionando la situación de estos centros sin permitir que los mismos evolucionen en la misma línea, y con la misma velocidad, que el resto de la sociedad.

“Creemos que es hora de eliminar las restricciones de manera definitiva, las personas que viven en residencias y el personal que trabaja en ellas deberían volver a la normalidad. Si se ha podido hacer en los centros de discapacidad y salud mental, también debería hacerse en los de personas mayores”, indicó el presidente de AERTE.

Para ello, sería necesario revisar la calificación que hace el Ministerio de Sanidad de los centros residenciales y que pudieran funcionar con planes de contingencia dinámicos que le permitieran adaptarse en cada momento a los distintos niveles de alerta, pero reduciendo las limitaciones actuales que afectan a la vida de las personas atendidas, a sus familiares y a la propia organización del centro.

La aplicación de la tercera dosis a las personas usuarias reforzó aún más la protección de estos centros y sigue demostrando la eficacia de la vacuna como principal herramienta de lucha contra la enfermedad. Los brotes que se producen en la actualidad se desarrollan de manera leve, casi sin derivaciones hospitalarias, lo que permite seguir avanzado en esta línea.