“Hemos sido los olvidados de esta pandemia, pero nadie habla de las vidas que hemos salvado y cómo han luchado y siguen luchando los profesionales del sector para proteger a los mayores”. La gerente de la Asociación Aragonesa para la Dependencia (Arade), Paquita Morata, ha comparecido ante la Comisión especial de estudio sobre la Red de Centros Asistenciales de Mayores de las Cortes de Aragón, en la que ha relatado con detalle cómo el sector está viviendo la evolución de la crisis sanitaria. Durante su intervención, Morata ha advertido sobre la situación de bancarrota que amenaza a las pymes del sector al tener que afrontar todos los gastos extra derivados de la pandemia: EPI, medidas de desinfección y sectorización, PCR, plazas vacías, etc.

Morata ha recordado que pese a las reiteradas peticiones de ayuda desde el principio, no se facilitó material para proteger a los trabajadores y los usuarios: “Tras la declaración del Estado de Alarma se nos desabasteció, no podíamos comprar ya que, prioritariamente, todos los recursos eran para el Departamento de Sanidad”, y ha criticado que “pasaron semanas sin que la Consejería de Sanidad se acordara de nosotros”. “Cuando llegaron los recursos nuestros mayores ya se habían contagiado, ya teníamos el virus dentro”, ha declarado la gerente.

Arade ha reiterado que las residencias y centros de día “son el hogar de los mayores, ni somos hospitales, ni pretendemos serlo”, y se ha vuelto a reivindicar que los usuarios tienen el mismo derecho a una Sanidad pública gratuita como cualquier otro ciudadano.

“Seis meses después seguimos sin recibir el apoyo que necesitamos del Departamento de Sanidad en esta pandemia”, denuncia Arade, quien critica “su improvisación” y la situación de incertidumbre en la que vive sumido el sector.

Amenaza de bancarrota

A la grave situación sanitaria y a la grave crisis reputacional derivada de la pandemia, Arade ha alertado de la situación de bancarrota de las pymes: “Llevan meses en números rojos, pueden comprobar la cantidad de préstamos ICO solicitados por nuestras pymes, están abocando a nuestros centros al cierre”, ha dicho Morata, pues a los meses soportando los gastos extras (EPI, planes de contingencia, sistemas de desinfección y sectorización, etc.), se unen ahora los PCR de su personal y la cantidad de plazas vacías que afrontan, cada nuevo brote significa cierre del centro 28 días, por lo que piden que los PCR y EPI sean sufragados por Sanidad, como se hace en otras comunidades autónomas.

Ante esta situación, Arade reitera que es esencial más apoyo económico por parte del Gobierno de Aragón, así como una coordinación con el Departamento de Sanidad directa, real y presencial, y que los médicos y enfermeras vayan a los centros para evitar cometer los mismos errores que los vividos con anterioridad.

Un modelo que lleva años evolucionando

Igualmente, Arade recuerda que los centros de día y las residencias son lugares seguros para estar y vivir, son espacios sociales esenciales con un modelo que lleva años evolucionando y en el que creemos en la atención integral centrada en la persona. La excepcionalidad del momento vivido no debe condicionar nuestro futuro como sector.

“Este es un momento histórico en el que debemos unirnos toda la sociedad para que nuestros representantes políticos luchen para que se asigne a la Ley de Dependencia el presupuesto necesario para los cuidados de nuestras personas mayores. Somos un servicio imprescindible que no puede permitirse cerrar”, concluye Morata.

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