El Círculo Empresarial de Atención a las Personas (Ceaps) ha enviado a la Presidencia del Gobierno, la Vicepresidencia de Servicios Sociales, el Ministerio de Servicios Sociales y la Dirección General del Imserso dos protocolos realizados tras un profundo estudio que permita iniciar un proceso de desconfinamiento de los centros residenciales y centros de día. El objetivo principal es garantizar que los usuarios puedan recuperar de forma progresiva la normalidad en su vida diaria.

Tras iniciar la población el proceso de desescalada, desde Ceaps creen que el sector de la atención a las personas mayores es un colaborador esencial para la gestión en centros residenciales y de día así como de teleasistencia, por lo que es imprescindible para la toma de decisiones del proceso de desconfinamiento.

Entre las prioridades de los protocolos se encuentran que el Sistema Nacional de Salud garantice la atención prioritaria tanto a las personas usuarias como la de los profesionales, así como que se asegure el suministro de EPI, PCR y test serológicos que permitan mantener la seguridad y la confianza, adaptada a las necesidades y situaciones de cada territorio. Los centros tienen que conocer antes de iniciar la desescalada qué grado de participación y recursos tendrán los servicios de salud en la dinámica del centro, concretando el número de intervenciones diarias/semanales o las que sean necesarias por parte del personal de primaria.

Desde Ceaps también consideran que es fundamental la coordinación entre los ministerios y consejerías de Servicios Sociales y Sanidad para una correcta gestión del proceso de desconfinamiento mediante la creación de la figura de coordinador sociosanitario y que se apoye con medidas sociales y económicas a un sector que ha sufrido en primera persona las consecuencias de esta pandemia.

“El sector tenemos miedo, después de lo que ha pasado, pero creemos que es necesario pensar en la calidad de vida de nuestros mayores, restablecer poco a poco esta difícil normalidad que provoca tener el COVID-19 en la puerta. Necesitamos que las administraciones analicen los diferentes protocolos, conozcan el sector y tomen decisiones”, explica Cinta Pascual, presidenta de Ceaps.

Residencias

Hay que tener en cuenta que actualmente las personas mayores que conviven en los centros llevan en un confinamiento muy estricto y más de 60 días de aislamiento y que se trata de un colectivo especialmente vulnerable que ha sufrido un doble aislamiento, el social y el de movimientos. Restricción de libertad al no poder tener contacto con el exterior y tener que pasar el confinamiento en su habitación.

Todo ello ha conllevado un sufrimiento físico y psicológico con angustia, desorientación y miedo entre personas con unos altos niveles de dependencia. Por tanto, en el informe se da respuesta a la importancia y urgencia de tomar medidas para recuperar los espacios comunes de convivencia, retornando a una normalidad en entornos seguros, donde las personas usuarias puedan salir al exterior, reencontrarse con sus familias, así como reactivar los ingresos de nuevos usuarios que siguen necesitando de cuidados profesionales y también garantizar el regreso de aquellos quienes voluntariamente se fueron con sus familias, pero que desean volver a la que realmente en la actualidad es su casa.

El documento de Ceaps contempla tres fases progresivas con varios puntos relativos a usuarios, profesionales y familiares, entre otros: en la primera fase de la desescalada se prevé que los usuarios sin síntomas accedan a las zonas comunes y que se realicen nuevos ingresos en los centros limpios de COVID-19; en una fase intermedia, los usuarios podrán realizar salidas fuera de los centros residenciales y se permitirán visitas de familiares con las condiciones establecidas por los centros; en la tercera y última fase se espera un retorno a la normalidad de los centros.

Centros de día

En el caso de los centros de día, a pesar de lo esfuerzos por aplicar fórmulas de control y teletrabajo, todos los profesionales involucrados, así como los familiares y cuidadores de las personas usuarias son muy conscientes y sabedores de que el cierre de los centros de día y el confinamiento de las personas mayores iniciado el 16 de marzo de 2020 por el riesgo de contagio de COVID-19, está afectando muy negativamente en la salud de los mismos y está contribuyendo muy peligrosamente a aumentar sus niveles de deterioro y dependencia de una manera exponencial.

Además, estos servicios están pensados también para los familiares o cuidadores principales. Los centros les ayudan a sobrellevar esa carga de la dependencia; les apoyan frente al estrés y los conflictos ocasionados por el cuidado permanente de personas mayores dependientes en todas las fases del cuidado; les ofrecen un tiempo de “respiro” que les da la oportunidad de mantener su salud y sus actividades diarias de ocio y laborales; y les proporcionan formación básica y específica sobre los distintos aspectos relacionados con la enfermedad y el cuidado del mayor en sus diferentes fases.

La apertura de los centros de día, prevista mediante la Orden SND/399/2020, de 9 de mayo, debe realizarse también con un criterio progresivo que combine el retorno a la nueva normalidad con la garantía y el pleno cumplimiento de las medidas de seguridad y de tipo sanitario. Mediante tres fases consecutivas de un alcance de 15 días cada una, se prevé una incorporación progresiva de usuarios según criterios de necesidad social, gravedad, vulnerabilidad y grado y nivel de dependencia.