Con la desescalada han aumentado las visitas a determinados especialistas para tratarse dolencias y problemas que no se padecían hace tres meses. En este sentido, traumatólogos, oftalmólogos, psicólogos, endocrinólogos, nutricionistas y dermatólogos coinciden en asegurar que el sedentarismo obligado ha perjudicado a la salud del paciente.

La pérdida de masa muscular que conlleva la inactividad está resultando un factor determinante a la hora de favorecer el desarrollo o complicación de diversas patologías musculoesqueléticas, especialmente las que afectan a las articulaciones. El doctor Luis Sanz, jefe de equipo de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario HM Puerta del Sur de Móstoles, explica que esto sucede porque “los músculos mantienen las articulaciones y los huesos en su posición funcional y si estos se deterioran, el cuerpo sufre. Es un efecto que empieza a notarse a los pocos días del cese de la actividad ordinaria”.

Así, la mayoría de los pacientes que han visitado las consultas de traumatología estos días se aquejan de problemas de osteoartrosis, originados por la pérdida de elasticidad de los ligamentos y la falta de estímulo de carga en el cartílago articular; inestabilidad articular centrada, básicamente, en rodillas y hombros, a causa de la mayor laxitud de los ligamentos; dolores lumbares, provocados por la falta del ejercicio físico que refuerza la musculatura abdominal y el suelo pélvico y el haber pasado mayor tiempo sentado o estirado; y dolencias cervicales tanto de carácter postural como tensional, generadas por el incremento del uso de las pantallas.

Más lesiones deportivas agudas

Por otra parte, y a pesar del cese de la práctica deportiva reglada, han vuelto a detectarse lesiones deportivas agudas. La población que, en mayor o menor medida, realiza ejercicio físico diariamente ha perdido tono cardiovascular, además de masa muscular, por lo que con la vuelta a los entrenamientos ha comportado un aumento de las lesiones musculares.

Para evitar los problemas musculoesqueléticos, el doctor Sanz recomienda “tener un plan de ejercicio aeróbico y de carga muscular corta y máxima, al mismo tiempo que reducir ligeramente la ingesta calórica diaria (10%) si aún no se ha recuperado la actividad al cien por cien”.

Sequedad ocular y menor agudeza visual

Los ojos son otros órganos que también se han visto afectados por el hecho de permanecer en casa. Las personas que ya padecían alguna enfermedad previa y no han podido realizar los controles o seguir los tratamientos han sufrido descompensaciones de la patología; mientras que quienes han desarrollado problemas nuevos y no han podido acudir al centro hospitalario, han visto como dicho problema ha evolucionado y ahora presentan más complicaciones.

No obstante, también se ha detectado que las personas sanas desde el punto de vista oftalmológico presentan una mayor sequedad ocular y aumento de la miopía, lo que “se debe a la mayor utilización de las pantallas y al hecho de estar más tiempo expuestos a distancias cortas.

Los problemas relacionados con la sequedad del ojo pueden ser visión borrosa, sensación de tener un cuerpo extraño dentro, picor, fotofobia, es decir, que molesta mucho la luz y con la miopización es una peor agudeza visual en la lejanía”, afirman especialistas del equipo de Oftalmología del Hospital HM Delfos de Barcelona. Estos problemas pueden ser reversibles, es decir, desaparecer al recuperar la actividad y en caso contrario, el estado ocular mejorará con el tratamiento adecuado.

De cara a tratar de recuperar la salud ocular y proteger el ojo, los especialistas recomiendan que este verano se pase el máximo tiempo posible al aire libre, hidratar el cuerpo, usar protección ocular, evitar la acomodación excesiva de la visión y ejercer la ley de los 20 (20 minutos ordenador, 20 segundos descanso y mirando a 20 metros de distancia).

Salud mental

La salud mental es uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas, pues el aislamiento puede ser el detonante de diferentes problemas psicológicos. La falta de contacto con otras personas o el cambio en la manera de relacionarse al que los individuos están siendo obligados a asumir no es gestionado igual por todos ni con la misma intensidad. Esta adaptación, sin duda, resulta más costosa para quienes están sufriendo algún problema emocional, psicológico o psiquiátrico previo. En estos casos, debe hacerse un seguimiento del paciente cercano y lo más regular posible.

María Gallego, psicóloga del Hospital HM La Esperanza de Santiago de Compostela, considera que aunque no se padezca ningún problema de salud mental previo, “pueden haberse desarrollado otros problemas durante el confinamiento derivados, por ejemplo, del que coloquialmente se conoce como el ‘Síndrome de la cabaña’ (Cabin Fever), que afectaba a los cazadores y buscadores de oro del norte de Estados Unidos y Canadá de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se pasaban el invierno atrapados en sus cabañas debido a las durísimas condiciones meteorológicas. Algunos de los síntomas referidos son cansancio, irritabilidad, impaciencia, sensación de estar enjaulado, incapacidad para hacer frente al estrés, problemas de concentración, baja motivación, desórdenes en la alimentación y dificultades para conciliar el sueño o somnolencia excesiva”.

El aislamiento puede relacionarse también con sensación de indefensión y soledad, dos elementos que suponen un factor de riesgo a la hora de desarrollar una depresión u otros problemas de salud mental.

La psicóloga de HM Hospitales explica que el miedo no es malo en sí mismo, sino que es una emoción de carácter adaptativo. El problema se produce cuando en una situación de seguridad óptima, en la que se toman las precauciones adecuadas para no contagiarse, “ese miedo persiste y puede llegar a interferir significativamente en la vida de un paciente”. En este caso, es muy importante recurrir a un profesional para evitar que se agrave.

Cambios en la alimentación

La especialista en Endocrinología y Nutrición de HM San Francisco, María Ballesteros Pomar, destaca que “la alimentación también puede haberse visto afectada por el confinamiento, aunque no siempre de forma desfavorable. Recientemente se ha publicado un estudio sobre cambios en los hábitos alimentarios durante el periodo de confinamiento y que refiere cambios alimentarios en el periodo de confinamiento en España con tendencia hacia mayor consumo de alimentos saludables, menor consumo de alimentos de menos interés nutricional y aumento de la práctica de cocinar en casa”.

Los cambios más frecuentes recogidos en dicho estudio se refieren a mayor consumo de fruta (27 %), huevos (25,4 %), legumbres (22,5 %), verduras (21 %) y pescado (20 %) y reducción en el consumo de carnes procesadas (35,5 %), cordero o conejo (32 %), pizza (32,6 %), bebidas alcohólicas destiladas (44,2 %), bebidas azucaradas (32,8 %) o chocolate (25,8 %), con algunas diferencias sobre todo en función de la edad y el grado de adecuación de la dieta usual. Asimismo, un 14,1 % de la población que habitualmente no cocina, si lo hizo durante este periodo.

 

En cuanto a las pautas a seguir en la actualidad, la Dra. María Ballesteros Pomar afirma que deben ser las mismas que desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) se indicaron para el confinamiento y que se basan en planificar menús, evitar alimentos ultraprocesados, sustituir refrescos azucarados por agua, elegir alimentos saciantes y saludables, priorizar cereales integrales, comer diariamente frutas y verduras, elegir picoteos saludables, practicar diariamente ejercicio y despejar la mente.