En España, más de 300.000 personas deben vivir cada día con limitaciones físicas propias de la afasia. La Asociación Ayuda Afasia recogió esta información en 2015 para mostrarnos la realidad que estaban sufriendo estas personas. Y es que cada vez son más los pacientes que padecen esta enfermedad limitante. Dentro de esta patalogía existen varios tipos como es el caso de la afasia transcortical motora. Desde aquí vamos a profundizar más sobre el tema y analizar cómo puede tratarse.

¿En qué consiste la afasia transcortical motora?

La afasia es un trastorno provocado por una lesión cerebral como un derrame, un tumor cerebral o un golpe severo, que repercute sobre este órgano encargado de controlar el lenguaje. La consecuencia es la dificultad para leer, escribir o expresarse

Ahora bien, no existe un solo tipo de afasia. Las zonas dañadas pueden ser diferentes y acarrear diferentes consecuencias, de ahí que no deban tratarse de la misma manera. En el caso de la afasia transcortical motora, se trata de un tipo de afasia similar a la de Broca (problemas motores del lenguaje y la escritura, así como problemas de comprensión).

Los aquejados de este tipo de afasia comprenden el lenguaje correctamente y pueden articular palabras sin ningún problema. Ahora bien, la dificultad se basa en la producción del habla, es decir, les cuenta comenzar a hablar e iniciar un discurso.

El tratamiento de la afasia motora en estos casos es muy específico y puede dar resultados importantes. Básicamente consiste en realizar ejercicios de logopedia y animar al paciente para iniciar conversaciones. Puedes conocerlo en detalle en esta entrevista a un paciente.

Tratamientos

La afasia transcortical motora puede incapacitar a la persona afectada a la hora de realizar sus actividades cotidianas. Su capacidad de comunicación está alterada, lo que significa una pérdida importante a nivel de productividad, que puede acabar con el aislamiento social. 

En realidad, no existe un tratamiento estándar por el que regirse. Cada paciente debe ser atendido de acuerdo a sus características y necesidades. Ahora bien, en este tipo de afasia, la terapia asociada al habla y al lenguaje resulta fundamental. De hecho, a la hora de obtener un buen resultado se hace conveniente la participación de varios especialistas (logopeda, neurólogo y neuropsicólogo) para desarrollar un plan de atención especial.

Una de las opciones innovadoras, cuyos resultados clínicos están resultando prometedores es la llamada entonación melódica. En este caso, una de las actividades que realiza el logopeda consiste en instar al paciente a expresarse con la ayuda de tonos musicales.

En cuanto a las terapias con medicamentos, algunos estudios han incluido algunos agentes farmacológicos como parte de su tratamiento, aunque aún requiere mayor investigación: agentes catecolaminérgicos (dexanfetamina, amantadina, levodopa o bromocriptina), inhibidores de la acetilcolina esterasa o piracetam, entre otros. De la misma manera se están llevando a cabo algunos ensayos científicos de estimulación magnética transcraneal y estimulación directa transcraneal.

Si la causa de la enfermedad ha sido un accidente cerebrovascular, la recuperación de la función del habla alcanza su punto álgido dentro de los dos o seis meses siguientes. A partir de aquí, el progreso parece limitado. Sin embargo, muchos de los pacientes muestran una mejoría significativa, algo que resulta muy alentador.

Hoy día, incluso existen productos de software de venta al público que garantizan la mejora del lenguaje a través de sus funciones. De cualquier forma, hay que mantenerse prudente, pues la mayor parte de ellos no se han probado clínicamente de forma rigurosa. 

Sea como sea, es importante abordar también los problemas de depresión que pueden presentarse con posterioridad al accidente cerebrovascular y al correspondiente deterioro cognitivo. Con objeto de potenciar los resultados durante el proceso de rehabilitación, el paciente debe obtener el apoyo familiar y social que necesita. De hecho, es muy importante que esté involucrado en todo tipo de actividades sociales y de ocio que puedan repercutir positivamente en su calidad de vida.