La llegada de las vacaciones es una gran oportunidad para que los mayores puedan mejorar su bienestar emocional tras la crisis sanitaria generada por el coronavirus. Salir de casa, mejorar la socialización y realizar nuevas actividades es realmente beneficioso para su salud, tanto física como emocional. Sin embargo, hay aspectos como la atención de sus tratamientos, y llevar una rutina y un horario equilibrado y ordenado, que no deben ser desatendidos.

Cabe destacar que, según el último estudio elaborado por el Imserso (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), el 11,4% de las personas mayores afirma sentirse sola a diario. Se trata de una cifra que puede aumentar durante el verano debido a los viajes de vacaciones de los familiares y amigos.

En este contexto, David Curto, responsable de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, explica que son la familia, los amigos o las personas más cercanas a ellos quienes pueden ofrecerles sentimientos de seguridad y pertenencia que mejoren su estado anímico. “En caso de que no haya dificultades y de que fuera posible, que la persona mayor pueda irse unos días de vacaciones con su círculo más íntimo mejora enormemente su salud emocional”, señala Curto.

Pautas que deben tenerse en cuenta

Ante esta situación, el experto de Sanitas Mayores ha elaborado un listado con una serie de consejos y pautas a la hora de planear las vacaciones con alguna persona mayor:

  • Elegir un destino sin riesgos potenciales. Lo ideal es elegir un destino con buenas comunicaciones y sin temperaturas extremas con el objetivo de minimizar riesgos y de que se pueda contar con facilidades a la hora de tener que acudir a algún centro sanitario si fuera preciso.
  • Movilidad durante el trayecto. En caso de que se trate de un destino lejano con un viaje largo que dure más de dos horas, es necesario que el mayor mueva piernas brazos y cuello para evitar la aparición de posibles coágulos y contracturas. Asimismo, es aconsejable cambiar de postura frecuentemente para evitar complicaciones y dolores.
  • Dieta pautada. Es cierto que el cambio de alimentación o el disfrute de nuevas gastronomías puede ser beneficioso para el mayor siempre y cuando se haga con moderación. Sin embargo, se debe de tener en cuenta que llevar una dieta pautada es imprescindible para mantener su salud física y correcta hidratación y, de esta manera, su salud emocional también.
  • Protegerse del calor. El golpe de calor en las personas mayores es muy habitual en los meses de verano y, por ello, necesitan mantener una buena hidratación a base de agua (nunca bebidas con cafeína, con azúcar o con alcohol) para que el organismo sea efectivo en cuanto a los mecanismos de termorregulación, que se deterioran con el paso de los años. Es muy importante que las personas mayores siempre tengan a mano agua fresca para poder hidratarse y que vayan bebiendo en pequeñas cantidades, sin darse un atracón, para que su organismo pueda asimilarla de forma adecuada.
  • Vestimenta adecuada. La vestimenta debe ir acorde con el clima y es preferible que sea amplia y cómoda. Asimismo, es preciso prestar atención al tipo de calzado, que sea cómodo y no genere heridas ni rozaduras en el pie del mayor.
  • Protegerse del sol. Hay que prestar especial atención a la exposición de las personas mayores al sol, ya que su piel es más vulnerable. Protectores solares, gel hidratante crema y barra labial son algunos de los productos que no pueden faltar en la maleta.
  • Medicamentos. Es aconsejable llevar un botiquín preparado que contenga ibuprofeno o paracetamol para paliar posibles dolores que puedan aparecer. Asimismo, para las curas, lo más adecuado es el suero fisiológico en monodosis. En caso de que se necesite una medicación especial, es importante llevar a mano las recetas o el informe médicos y contar con la cantidad de tratamiento necesario que cubra los días de vacaciones.