“Tenemos el reto de hacer una reconstrucción hospitalaria basada en servicios de geriatría, mejorar los cuidados de larga duración y poner a la persona en el centro”, ha afirmado el presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), José Augusto García, durante la clausura del II Congreso Virtual de la SEGG.

Las ciudades amigables y la atención a enfermedades crónicas también son nuevos retos del envejecimiento que han quedado relegados en el último año por el impacto de la COVID-19 y que han tenido su protagonismo en este II Congreso Virtual de la SEGG.

Otros temas abordados en el II Congreso Virtual de la SEGG han sido los siguientes: vacunación, envejecimiento saludable, gerontotecnología, diabetes y cuidados de larga duración.

En lo que respecta a la vacunación, se han abordado los cambios y la situación de los mayores tras el COVID-19. El coordinador del Grupo de Vacunas de la SEGG, José Gutiérrez, ha afirmado que “las vacunas han sido y son seguras y muy eficaces” y hay altas tasas de vacunación en países desarrollados.

“El 14 de mayo, España había recibido 24 millones de dosis, un 25 % de las comprometidas. Casi un tercio de población una dosis, un 15 %, estaba correctamente vacunado. Casi todos los mayores de 80 años habían recibido una pauta completa. En el resto del mundo solo el 8 % ha recibido al menos una dosis. En España, estamos en 46.38 dosis por cada 100 habitantes administradas. Hay países en el mundo que no han recibido ni una y los de más renta acaparan el 75 %. Los países pobres no alcanzarán la inmunidad de rebaño hasta 2023”, ha explicado.

Vejez como causa de mortalidad

Por su parte, Alex Kalache, exdirector del Departamento de Envejecimiento y Ciclo de Vida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y presidente del Centro Internacional de Longevidad de Brasil, ha llamado la atención sobre la aprobación, por parte de la OMS, de la inclusión de la vejez como causa de mortalidad o morbilidad en la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades).

«No quiero que pongan vejez como causa de mi muerte», ha indicado. Si no se diagnostica una dolencia, no se trata. Lo que no se puede medir es invisible».

Kalache, embajador mundial sobre Envejecimiento de la organización HelpAge Internacional, trabaja en movilizar a la sociedad civil para intentar recurrir esta decisión de la OMS que entra en vigor el 1 de enero y continuar en la idea de envejecimiento activo y saludable. «Es un tema complicado que también afecta a las políticas públicas».

Ciudades amigables

Thomas Scharf, presidente de la Sociedad de Gerontología de Reino Unido, presentó el modelo de ciudad amigable de Newscastle, diseñado para minimizar los riesgos de exclusión de los mayores. Concretamente, al acceso a servicios, instalaciones y movilidad. Sabemos que muchas personas mayores se han visto desproporcionadamente excluidas del mundo digital, del acceso a servicios de salud o cuidados.

Además, también vemos en cuanto a los recursos materiales y financieros, que los riesgos asociados al abandono prematuro del mercado laboral pueden llevar a un riesgo aumentado de pobreza para algunos grupos de personas mayores que ya eran vulnerables a la pobreza previamente. “Las comunidades amigables con las personas mayores son exactamente los ambientes correctos en los que las sociedades pueden responder a la pandemia”.

Gerontotecnología

Luis Goenaga Lumbier, experto y promotor de encuentros entre instituciones, empresas y tecnología ha señalado que debemos conformar un ecosistema formado por la persona, la atención sanitaria y el entorno, junto con la automatización de la tecnología.

La telemedicina surge como nuevo método de atención sanitaria que permitirá una asistencia predictiva, personalizada, participativa e inclusiva. La aparición de la tecnología aplicada a los cuidados domiciliarios nos permitirá contar con hogares inteligentes, que favorezcan el monitoreo continuo y remoto de la salud y dispositivos para el bienestar de las personas mayores.

Pero también –ha dicho- nos abre una serie de retos como estandarizar plataformas y dispositivos en la búsqueda de estrategias de integración, capacitar y dar soporte a las personas mayores, cuidadores y profesionales para desarrollar nuevas habilidades tecnoasistenciales y, por último, integrar, compartiendo información y procesos, los sistemas de salud y cuidados, en la búsqueda de una mayor eficiencia y eficacia.