Marina del Corral Téllez

Directora general de Ceaps

Marina del Corral es la gerente del Circulo Empresarial de Atención a las Personas (Ceaps) desde finales de junio, cuando el sector de atención a las personas mayores y en situación de dependencia luchaba por superar los momentos más difíciles de su existencia. Licenciada en Derecho por Universidad de Granada, Del Corral cuenta con una dilatada experiencia en gestión dentro de la Administración Pública. En esta entrevista, comparte con los lectores de Balance Sociosanitario sus proyectos y retos en el sector sociosanitaria que, como ella misma asegura, está “absolutamente volcado en perseguir el bienestar de las personas a las que presta servicios, con ganas de introducir mejoras sustantivas que redunden en ese bienestar”.

Su trayectoria profesional no está ligada al sector de atención a las personas mayores y en situación de dependencia: ¿Qué ha motivado este cambio?

Esa afirmación es relativa porque, si bien es cierto que no he trabajado directamente en el sector de atención a las personas mayores o en situación de dependencia, sí que cuento con casi siete años de experiencia en el área más amplia de Servicios Sociales, desde una posición de elevada responsabilidad dentro de la Administración General del Estado, como titular de la Secretaría General de Inmigración y Emigración.

Desde mi cargo, siempre he trabajado en pro de políticas de integración de personas en riesgo de exclusión social y de personas muy vulnerables como los menores extranjeros no acompañados o los solicitantes de asilo y refugiados.

Además, por su naturaleza, ha sido un trabajo llevado a cabo en colaboración y coordinación con otros departamentos, con las comunidades y ciudades autónomas, con entes locales, con la UE y con organizaciones internacionales. También contando con la valiosa cooperación del Tercer Sector y con los agentes sociales.

Por lo tanto, más que de un cambio pienso que se trata de una evolución hacia un terreno que también me gusta mucho que es la atención a mayores y personas dependientes.

¿Qué conocimiento tiene del mismo? Al ir profundizando en las diferentes realidades del sector, imagino que habrá un antes y un después…

Soy abogado y durante muchos años he asesorado a empresas de muy diversos sectores, especialmente en el farmacéutico. Hago esta reflexión en voz alta porque, en realidad, cuando prestas un asesoramiento, un servicio, se analizan los hechos, se identifican o diagnostican los problemas y se buscan y proponen soluciones basadas en razones fundadas. Ello requiere un estudio del área de actuación, evidentemente.

Eso es lo que hago: estudio y aprendo de todo y de todos los actores del sector. Me he incorporado en un momento muy convulso, pero lo que observo es un sector absolutamente volcado en perseguir el bienestar de las personas a las que presta servicios, con ganas de introducir mejoras sustantivas que redunden en ese bienestar, dejando margen a la autonomía de la voluntad.

No conocía el funcionamiento del sistema y me ha sorprendido conocer que descansa, principalmente, en la colaboración público-privada. Es decir, las diferentes administraciones cuentan con las plazas de los centros de titularidad privada en su oferta para los ciudadanos. Si no se produjera esa colaboración (concertación), las administraciones verían muy mermada la oferta y no podrían dar respuesta al derecho universal de acceso a una plaza en una residencia.  

¿Qué opina del sector que se ha encontrado, en general, y de CEAPs, en particular?

Creo que es un sector que, más que prestar un servicio, ejerce una función encomiable, con una empatía personal de gerentes y profesionales.

Ceaps es la organización empresarial de mayor representatividad en España y su rápido crecimiento (sólo tiene cuatro años) se debe a la unidad de criterio de todos sus asociados caracterizada por una conciencia social muy arraigada, que pone el foco en las personas a las que considera centro neurálgico de la organización. Las patronales que forman parte de Ceaps cuentan con grandes profesionales, no sólo en el sentido de trayectoria empresarial sino de su dimensión humanidad.

¿Cuáles son sus objetivos a corto y medio plazo?

Contribuir al crecimiento de Ceaps. Y no me refiero solo a crecer en cifras. En mi opinión, Ceaps está llamado a promover un cambio de modelo donde las personas a las que sus asociados prestan servicios ganen en bienestar y autonomía personal. Un modelo donde, por ejemplo, los centros residenciales ofrezcan a sus usuarios un lugar donde vivir con autonomía para poder cocinar o ver su programa favorito en televisión, sin rigidez horaria, a la vez que unos servicios comunes cuando se busque la convivencia o se necesiten por el grado de dependencia.

Considerando el sistema actual de centros residenciales de mayores y dependientes, para que este nuevo modelo sea accesible a todos los ciudadanos se requiere fortalecer la coordinación y colaboración público-privada. Todo lo que se avance en este sentido es crecer.

No conocía el funcionamiento del sistema y me ha sorprendido conocer que descansa, principalmente, en la colaboración público-privada

En estos momentos, ¿cuáles cree que son las prioridades del sector?

Es un momento muy complejo. Se desea primar el bienestar de las personas y nos enfrentamos a una pandemia ante la cual, por ahora, las medidas preventivas en caso de brotes apuntan al aislamiento. Esto es extremadamente difícil para todos porque, además, los centros no pueden cerrarse. Es un servicio imprescindible.

La prioridad inmediata es, por lo tanto, mantener el virus a raya; que no entre en los centros.

¿Cómo conseguirlo?

Pues según mi criterio ha de actuarse con corresponsabilidad. En primer lugar, creo que a las administraciones corresponde asegurar la coordinación entre autoridades sociales y sanitarias competentes.

En segundo lugar, les corresponde garantizar la asistencia sanitaria y fluida desde los centros de salud de primaria de referencia, con un número adecuado de facultativos y profesionales sanitarios y suministrar o financiar todos los test de diagnóstico necesarios, incluso con carácter preventivo, para la detección precoz de posibles contagios, sean PCR u otros que en cada caso se aconseje, tanto a los profesionales que prestan el servicio como a las personas mayores y/o dependientes que los reciban.

Además, deben prever un presupuesto finalista para compensar todas las inversiones abordadas a causa de la pandemia y poder llevar a cabo todo lo anterior.

Otro de los puntos claves para el sector es que las administraciones presten su apoyo en flexibilizar la contratación de personal ante la falta de una bolsa de trabajo a la que acudir en caso de sustituciones por bajas o cuarentenas o para incrementar la ratio de personal por número de personas atendidas.

Por otro lado, creo que los titulares y gestores de las residencias también tienen responsabilidades. Entre ellas, establecer y seguir estrictamente los protocolos y planes de contingencia acordados sobre ingresos y entradas y salidas de los centros, organizar el trabajo en equipos multiservicios, que permitan un aislamiento preventivo pero selectivo en caso de contagio, eludiendo un confinamiento completo o un cierre del centro.

En mi opinión, es primordial que lleven a cabo la labor de identificar las debilidades del sistema y su denuncia, mantener la comunicación directa con la Administración para notificaciones de casos de sospecha de COVID y su evolución y asegurar una relación personalizada con las personas usuarias de los centros y sus familias, especialmente en caso de adopción de medidas de aislamiento o restrictivas de visitas, así como garantizar la comunicación y la relación de usuarios y sus familias.

¿Y oportunidades?

El sector habla de “lecciones aprendidas”. Efectivamente, se ha aprendido mucho. Se han puesto de manifiesto debilidades y fortalezas del Sistema de Dependencia en general. Gracias a ese aprendizaje se han establecido planes de contingencia y protocolos de actuación y prevención ante crisis sanitarias y epidemiológicas. Muy probablemente, sea un excelente inicio para acometer cambios estructurales que conduzcan hacia un cambio de modelo. La gran oportunidad es la vía de diálogo y los canales de coordinación sociosanitaria en los que se está trabajando.