El XIV Congreso Europeo Lares, que se ha desarrollado durante los días 25, 26 y 27 de noviembre, bajo el lema de Comprometidos con el futuro de los cuidados, con la colaboración de la Red Europea de Envejecimiento (EAN), de la que Lares es su único miembro en España, ha supuesto todo un éxito de participación con cerca de 1.000 inscritos de 42 países de todo el mundo. Alguno de los 60 mejores expertos del sector han dibujado las líneas concretas que deben servir de marco a los cuidados de larga duración hasta el 2030.

“Nuestro modelo está centrado en la persona. Las personas mayores deben decidir cómo y dónde quieren vivir. Hablamos de cuidados en centros residenciales, a domicilio o comunitarios. Los servicios de atención deben ser según lo que desean las personas, y no al revés”, afirma Juan Vela, presidente de Lares.

“Nuestra aportación es marcar como irrenunciable el cuidado, y hacerlo posible en perfecta colaboración con las Administraciones Públicas. Sabemos hacerlo, pero necesitamos ayuda y financiación desde lo público, en España y Europa”, recuerda Vela.

Por ello, expone 12 retos que hay que abordar con extrema urgencia:

  1.  Reto demográfico. Es una oportunidad si lo vinculamos al envejecimiento, pero puede ser un serio problema si los gobiernos y parlamentos siguen mirando hacia otro lado. “Queremos que los mayores vivan más y mejor pero, también, que los mayores quieran seguir viviendo”, afirma Vela.
  2. Centrados en la persona. Los servicios deben adaptarse a las personas y no las personas a los servicios de atención. La persona y sus momentos vitales están en el centro de todo. El lugar donde se realice es indiferente: residencia o su propio domicilio.
  3. El voluntariado y la familia son aliados en la atención de las personas. La familia es insustituible, pero Lares también apuesta por potenciar los servicios de proximidad, domiciliarios y comunitarios. “Es necesario promover la figura del voluntariado con unos criterios de calidad básicos. El voluntario corporativo tiene que ser alguien que remueva conciencias en su entorno”, apunta.
  4.  Arquitecturas de los centros: hay que redefinirla. Las residencias son hogares, no hospitales. Y allí viven personas con necesidades que deben ser cubiertas por las Administraciones Públicas, incluso con subvenciones directas para obras de remodelación.
  5. Trato digno y humanizante, también para los profesionales de este secto En 2040, habrá 260.000 nuevos puestos de trabajo en el sector. “Es fundamental que estén formados. La emigración jugará un papel fundamental y debemos ayudar a esa realidad, con todas las garantías. Reconocimiento social y política feminista de verdad para un sector de mujeres trabajadoras. Cuidar al final de la vida no solo es tarea de una serie de expertos, sino de toda la comunidad. El cuidado al final de la vida es responsabilidad de todos”, continúa Vela.
  6. Ordenación del sistema. Responsabilidad pública para ordenar y determinar modelos. Son fundamentales los marcos de negociación colectiva y establecer medidas para evitar el trabajo no declarado en el sector.
  7. Sin inversión y financiación pública. Necesitamos 1.000 millones de euros anuales, de aquí al 2030, para poder atender todas las necesidades que van a surgir. “Si no lo hacemos así, llegaremos tarde, y habrá personas que no podrá ser atendidas como merecen”, advierte.
  8. Las nuevas tecnologías: innovación. La innovación no cambia con la tecnología, sino con las personas. El gran reto de la implementación tecnológica es desarrollar soluciones donde la tecnología no sea un fin en sí misma, sino un medio para poner en el centro de atención a las personas. No podemos entender la digitalización sin el factor humano.
  9. Lo social y lo sanitario. Hay que discutir la relación y gobernanza entre estos ámbitos. El COVID-19 ha mostrado la escasa preocupación que, en muchos países, hay desde lo sanitario hacia los centros residenciales. “Nunca más puede volver a ocurrir que lo sanitario arrolle a lo social”, señala Vela.
  10.  Diálogo social. Debe redefinirse la participación de las Administraciones Públicas. No dejar a nadie atrás es hacer visible las necesidades de todas las personas y dar voz a las entidades que siempre están ahí.
  11. El Tercer Sector debe ser apoyado por las Administraciones Pública Atendemos situaciones no cubiertas desde lo mercantil o, incluso, desde lo público. La economía social debe ser el objetivo de la colaboración público-privada de los servicios sociales.
  12. Es urgente una Europa social y solidaria. La Unión Europea debe ser cobijo y garantía de las personas, y sus derechos fundamentales. Estamos comprometidos con el futuro de los cuidados, y lo estamos de forma irrenunciable.