Desde la Confederación Española de Alzheimer CEAFA afirman que desde la entrada en vigor del estado de alarma provocado por la crisis del Covid-19 alrededor de 200.000 personas afectadas por Alzheimer u otro tipo de demencia han dejado de recibir los servicios y atenciones especializados que ofrecen las Asociaciones de Familiares de Personas afectadas por estas enfermedades.

Las más de 315 Asociaciones confederadas, haciendo un ejercicio de responsabilidad y compromiso social, y siguiendo las directrices tanto de las Comunidades Autónomas como del propio Gobierno central han cesado su actividad, lo que ha conllevado el cierre de los centros y recursos, el confinamiento domiciliario de los usuarios y la adopción de expedientes de regulación temporales de empleo para más del 80% de los 4.664 profesionales que integran las plantillas de estas entidades sin fines lucrativos.
Conscientes que a la fecha de redacción del presente escrito se están dando ya los pasos oportunos para facilitar la vuelta a la “nueva normalidad”, lo cual es un factor de optimismo que significa que se ve la luz al final del túnel de esta crisis que nos está tocando vivir; pero también es el momento de plantear algunas cuestiones de especial relevancia para el colectivo al que representamos y defendemos, y que deben tenerse en cuenta para preservar la dignidad y el cumplimiento de los derechos de muchos miles de ciudadanos.
La reapertura de los centros de día terapéuticos, las unidades de respiro, los talleres de memoria, etc. deberá ser considerada como prioritaria desde el primer momento en que este tipo de instalaciones pueda reanudar sus actividades.
Con independencia de que el 90% de las personas con Alzheimer u otro tipo de demencia tenga una edad avanzada y, por lo tanto, sean consideradas como población de elevado riesgo de contagio de coronavirus, se considera fundamental que aquellas Asociaciones que estén en disposición de hacerlo, puedan reabrir lo antes posible sus recursos, como manera de paliar la situación de deterioro incrementado que presentan la práctica totalidad de las personas con demencia tras dos meses de confinamiento; además, por supuesto, de los problemas de toda índole que afectan a la persona que asume el cuidado principal.

 

Recuperación de los centros terapéuticos de atención a las personas con Alzheimer y sus familiares

los efectos que el confinamiento está provocando tanto en la persona enferma como en la que la cuida son argumentos más que suficientes para que los centros de día gestionados por las Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias no tengan la categorización de “centros de mayores”, sino recursos terapéuticos cuya reapertura en los procesos hacia la nueva normalidad no pueden ni deben relegarse a los últimos momentos o fases de la desescalada.

No obstante lo anterior, la reapertura de los centros terapéuticos de abordaje integral de la demencia deberá permitirse que se pueda realizar de manera progresiva y escalonada, teniendo en cuenta no sólo las medidas básicas de higiene y de distanciamiento social que impidan nuevos contagios, sino la progresiva reincorporación de los usuarios tras dos meses de confinamiento, y la recuperación de los profesionales a la actividad, escalonando y adaptando su incorporación a la de los usuarios, como premisa para mantener las ratios de calidad adecuadas, al tiempo que para garantizar la solvencia y la sostenibilidad de las entidades.

Necesarios equipos de protección e los centros de atención integral a la demencia 

  • Pasación de test diagnósticos tanto a los equipos profesionales como a los usuarios de los centros o recursos.
  • Dotación de los equipos de protección individuales en cantidad y calidad suficiente para que pueda darse en el centro una atención personalizada adecuada minimizando el riesgo de contagios.
  • Mascarillas, guantes, viseras, etc. en cantidad y calidad suficiente para que pueda darse una atención personalizada adecuada minimizando el riesgo de contagios.
  • Desinfección integral de centros antes del reinicio de la actividad, y cuando sea necesario de acuerdo a los plazos racionales establecidos para ello.
  • Desinfección integral de los vehículos de transporte adaptados de los que disponen la mayoría de las Asociaciones, con carácter previo y posterior a la prestación de los servicios del domicilio al centro y del centro al domicilio.
  • Dotación de materiales de protección adecuados para el personal que se ocupa del transporte de usuarios.
  • Para el personal que desarrolla y/o va a desarrollar atenciones domiciliarias, dotación de los equipos de protección individuales en cantidad y calidad suficiente para que pueda darse en el centro una atención personalizada adecuada minimizando el riesgo de contagios.

 

La importancia de la atención a domicilio 

La potenciación, refuerzo y apoyo de los servicios de ayuda a domicilio, entendidos no sólo como un apoyo a las actividades de la vida diaria, sino además, como una oportunidad de estimulación cognitiva y un marco complementario de aplicación de terapias no farmacológicas.

Esta atención a domicilio que se está ofreciendo desde las Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer no se limita a actividades vinculadas exclusivamente con tareas de mantenimiento de condiciones de vida básicas, sino que se ha pretendido dar un paso más, trasladando a los domicilios de las personas afectadas la dimensión terapéutica que caracteriza a estas asociaciones.

 

Recuperación de los profesionales en situación de ERTE de manera progresiva y escalonada

La entrada en vigor del estado de alarma,  ha conllevado la solicitud de ERTES para el personal y la desatención física de los usuarios. En este sentido, y partiendo de la situación económica precaria que atraviesan las Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias, pero también su firme compromiso de recuperar su posición como estructuras de apoyo a miles de personas, se deberá garantizar que todos los centros de atención integral a la demencia puedan recuperar a su personal técnico o profesional actualmente en situación de ERTE, pero de una manera escalonada y adaptada a la capacidad operativa de los recursos para garantizar una adecuada ratio de atención; la recuperación inmediata del personal, sin el centro tener capacidad suficiente, aboca a la inmensa mayoría de Asociaciones a su desaparición, provocando no sólo importantes pérdidas de empleo que deberán ser asumidas por el Estado, sino, lo que es más preocupante, el cese de la atención específica y especializada a 200.000 personas, de quienes también tendrá que hacerse cargo un Sistema bastante maltratado por la crisis del Covid-19.