Desde los inicios de Adopta Un Abuelo, son muchas las relaciones que han tenido lugar en el programa intergeneracional de acompañamiento.

Valores y enseñanzas de vida, son algunas de las cosas que destacan en el intercambio intergeneracional que se produce en estos encuentros presenciales o telemáticos. Historias que marcan a los voluntarios y abuelos y que les permiten vivir experiencias transformadoras.

Un ejemplo de ello es el caso de Charo, Paloma y su abuela adoptiva Antonia, participantes del programa en la ciudad de Córdoba, quienes fueron protagonistas de una de las historias más emotivas de Adopta Un Abuelo.

Antonia nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela cuando era pequeña, de modo que no pudo aprender a leer. Cuando empezó a participar en el programa de acompañamiento y tras darse cuenta de la conexión que tuvo con sus dos voluntarias, no dudó en pedirles que le ayudaran a cumplir una de sus mayores ilusiones: aprender a leer.

Con mucho cariño y dedicación, Charo y Paloma aprovecharon sus visitas y se volcaron en conseguir que Antonia consiguiera su objetivo.

Antonia es un ejemplo de superación para todos, mientras que Charo y Paloma son un ejemplo de compromiso con el colectivo de las personas mayores.

Hasta la fecha, Adopta Un Abuelo ha contado con más de 4.800 voluntarios que han realizado más de 43.000 horas de compañía a más de 3.500 personas mayores.  

Si quieres que tu residencia forme parte de su red de centros involucrados con las personas mayores no dudes en contactarles a través de la web https://adoptaunabuelo.org/residencias/