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La necesidad de humanizar la medicina se ha hecho más patente tras la actual crisis sanitaria, así se ha puesto de manifiesto en el encuentro “Medicina Centrada en el Paciente: ¿ha llegado el momento de la personómica?” enmarcado en el ciclo de encuentros virtuales Argumentos cruzados organizados por la Fundación Lilly.

La atención centrada en el paciente trata de ser respetuosa con sus preferencias, necesidades y valores y, de garantizar que ellos sean quienes guíen las decisiones clínicas. En este modelo de cuidados, donde la humanización es clave, se han identificado grandes retos que resolver como el de hacer efectiva la toma de decisiones compartida, la atención integral y el apoyo y reconocimiento a las necesidades de los cuidadores. Estas son algunas de las conclusiones de los expertos que han participado en el encuentro “Medicina Centrada en el Paciente: ¿ha llegado el momento de la personómica?”.

Los ponentes han coincidido en resaltar que la actual crisis sanitaria ha puesto en evidencia la necesidad de que el sistema sanitario y los profesionales orienten sus actuaciones a satisfacer no solo las necesidades clínicas del paciente y su entorno sino también las afectivas. “La atención sanitaria no se puede entender sin humanización. Durante esta crisis, profesionales e instituciones han sido conscientes de la importancia del cuidado o de la proximidad con el paciente y con sus familiares. Un ejemplo de ello son las recomendaciones para ayudar a los profesionales sanitarios a comunicarse con las familias por teléfono, a dar malas noticias, y a captar las emociones de la persona en la distancia que han elaborado la mayoría de centros sanitarios”, ha señalado Gloria Gálvez, doctora en Psicología Social y jefa de la Unidad de Atención a la ciudadanía del Hospital General del Vall d’ Hebrón de Barcelona.

El modelo centrado en los pacientes necesita sobre todo de tiempo

En este sentido, Benjamín Herreros, médico especialista en Medicina Interna del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés-UE y director del Máster en Bioética Clínica FOM-UIMP, ha explicado que “para que el sistema centrado en los pacientes sea efectivo en situaciones de crisis, los recursos deben dejar de ser un problema para que así los profesionales puedan dedicarse únicamente a cuidar de ellos y no centrar sus preocupaciones en los medios que disponen para realizar su trabajo”. En un contexto normal, – añade– “el modelo centrado en los pacientes necesita sobre todo de tiempo. Dar tiempo a los pacientes y a los profesionales para que puedan deliberar sobre las opciones disponibles y que entre ambos puedan escoger la mejor, las más adecuadas a sus necesidades y circunstancias”.

Por su parte, José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, ha resaltado la importancia de que “la ciencia y el arte médico, representadas respectivamente por la medicina basada en la evidencia y el humanismo médico, se ejerzan de forma equilibrada en toda práctica médica”.

Profesionales sanos, pacientes sanos

Un modelo de humanización de la medicina debe estar centrado tanto en el profesional como en los pacientes. Según Benjamín Herreros, para que un paciente sea atendido íntegramente como persona necesitamos tener profesionales cuidados y cualificados. “Si el sistema cuida al profesional y este está preparado, motivado y cuenta con las mejores herramientas para trabajar, seguro será mucho más fácil que el sistema se centre, al mismo tiempo, en el paciente. Pacientes y profesionales forman un binomio que debe ser compatible. Los dos deben tener su sitio. El primero, el paciente, le da sentido al sistema; el segundo, el profesional, es la estructura del sistema, su esqueleto”.

A este respecto, la doctora Gálvez ha comentado que “los profesionales son el eje vertebrador de nuestro sistema de salud y los garantes de una atención personalizada. Por eso, sabemos que no se puede entender la humanización sanitaria sin cuidar al que cuida. Una buena salud de los profesionales redundará en una mejor relación y cuidados del paciente”.

Ética y comunicación, asignaturas pendientes

Durante el encuentro, además, se puso de manifiesto el importante papel que juegan la ética y la comunicación a la hora de desarrollar una medicina centrada en el paciente. Valores y virtudes como la comprensión, el respeto, la transparencia, el cuidado, la capacidad de diálogo, la honradez o la escucha activa son, según los expertos, esenciales para la medicina. “Aunque debería ser una de nuestras prioridades, no se está formando a los profesionales ni sobre cómo comunicar, ni sobre cómo tomar decisiones, ni sobre las cuestiones clínicas. Las asignaturas relacionadas con la ética y la comunicación deberían tener más peso en las carreras de medicina. Ambas disciplinas requieren un aprendizaje práctico para que los alumnos tengan la posibilidad de aprender a comunicar comunicando”, ha concluido Herreros.