vacuna contra el COVID

La SEGG recomienda la cuarta dosis de la vacuna contra el COVID en las personas mayores más vulnerables

El Covid-19 continúa siendo una amenaza para la salud pública y sigue planteando enormes retos, tales como la mayor transmisibilidad, posible mayor gravedad y el escape inmunitario a las vacunas disponibles debido a la posible aparición de nuevas variantes que, previsiblemente, pueden afectar de forma más importante a las personas más vulnerables, sobre todo a los mayores de 80 años.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) considera recomendable una nueva dosis de recuerdo de la vacuna frente al Covid 19 para los mayores de 80 años ya que continúa siendo actualmente una gran amenaza para la salud pública y sigue planteando enormes retos, tales como la mayor transmisibilidad, posible mayor gravedad y el escape inmunitario a las vacunas disponibles debido a la posible aparición de nuevas variantes que, previsiblemente, pueden afectar de forma más importante a las personas más vulnerables, sobre todo a los mayores de 80 años.

La Estrategia de vigilancia y control frente a COVID-19 ha cambiado tras la fase aguda de la pandemia y sólo se realiza una prueba diagnóstica de infección activa (PDIA) en situaciones específicas que incluyen, fundamentalmente, personas con criterios de vulnerabilidad o relacionadas con ámbitos vulnerables. Los casos notificados representan, por tanto, a estos grupos y no al total de infecciones por SARS-CoV-2.

En los últimos informes respecto a SARS CoV2, los datos previos de la incidencia de casos desde el inicio de la pandemia ha disminuido progresivamente, así como la letalidad global y la mortalidad lo que evidencia claramente la efectividad vacunal.

¿Por qué una cuarta dosis?

A pesar de que los datos epidemiológicos son favorables, en la valoración de la segunda dosis de recuerdo «cuarta dosis» se han tenido en cuenta diversas consideraciones sobre todo la alta efectividad de la vacunación realizada hasta el momento frente a la hospitalización, mortalidad y la posible estacionalidad de la infección. Además de las cepas circulantes, como sabemos, la variante ómicron sigue siendo dominante en estos momentos en España (actualmente los linajes predominantes son BA.5 y los derivados de BA.5) y es la que tiene mayor capacidad de escape inmune que variantes previas e incremento en transmisibilidad.

Si bien se observa una alta efectividad de la vacunación frente a COVID-19 (85-90%) de forma mantenidas frente a hospitalización y defunción en mayores de 60 años, también se evidencia mayor caída en personas de 80 y más años. Además, según los estudios se observa una disminución de la efectividad vacunal a partir de los seis meses. Otro fenómeno que tenemos que tener en cuenta sobre todo en la población vulnerable es la inmunosenescencia (deterioro del sistema inmunitario provocado por el envejecimiento).   

Reinfecciones y estacionalidad

Los estudios existentes hasta la fecha muestran diferentes tasas de protección tras la reinfección en función de la edad, la vacunación previa y el tiempo transcurrido desde la vacunación, siendo en general una clínica más leve. Sin embargo, los principales factores de riesgo de enfermedad grave tras reinfección son la mayor edad, el sexo (mayor en hombres) y otras enfermedades concomitantes.

Según la evidencia, es muy probable que ni el padecimiento de la infección ni la vacunación sean altamente protectoras frente a las nuevas subvariantes de ómicron. Por otra parte, la infección más la vacunación, a pesar de inducir una inmunidad híbrida (es la protección inmunitaria conferida por una o más dosis de vacuna frente a COVID-19 y haber pasado al menos una infección antes o después de la vacunación), puede que no sea duradera ni logre una sustancial protección frente a las nuevas subvariantes. La estacionalidad aún no está completamente establecida para el SARS-COV-2, pero la evidencia de los últimos dos años apunta a que puede haber una transmisión más importante durante la temporada de invierno.

Como sabemos, las vacunas se adaptan (es decir, se actualizan); los datos disponibles de las nuevas vacunas, que se utilizarán como dosis de recuerdo, dirigidas principalmente contra las variantes que circulan en la actualidad, indican que pueden potenciar y ampliar la respuesta inmune.