Reforzar la coordinación entre servicios sociales y sanitarios, urgir a que se elaboren planes de contingencia, aumentar la participación de residentes y cuidadores e incrementar el ratio de profesionales son algunas prioridades que la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha transmitido al secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, para afrontar un nuevo brote de la infección por SARS-Cov-2 en las residencias.

Las propuestas se han presentado en la reunión mantenida entre el secretario de Estado y representantes de organizaciones civiles en relación con los protocolos y medidas adoptadas por las diferentes comunidades autónomas para la atención a las residencias de mayores y a la que han asistido, el presidente de la SEGG, José Augusto García Navarro, y la vocal de la Junta Directiva, Maite Vidán.

García Navarro ha agradecido a la Secretaría de Estado la posibilidad de ofrecer la visión especializada para los documentos y protocolos que se trabajan entre el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y las comunidades autónomas: “Valoramos positivamente el trabajo y los documentos realizados hasta el momento (que están en fase de elaboración final) y solicitamos que se hagan públicas las últimas versiones lo antes posible para garantizar una actuación homogénea en todo el país”.

Reflexiones que hace la sociedad científica

Respecto a los documentos elaborados hasta el momento, la SEGG cree necesario que se tengan en consideración las siguientes reflexiones:

  1. Respecto al plan de respuesta temprana en las residencias del Consejo Interterritorial de 5-8-2020, la SEGG considera necesario insistir en que se deben reforzar los programas de formación en la utilización de equipos de protección individual (EPIs), en la sectorización de las residencias de mayores y en el manejo básico de síndromes geriátricos por parte de los equipos de enfermería de todos los centros.
  2. No sólo se necesita coordinación con los servicios sanitarios, sino que hay que incrementar la intensidad de la atención: la primera onda epidémica de SARS-CoV2 nos ha enseñado que la afectación en residencias de mayores puede tener una extensión rapidísima en las mismas y necesitar la actuación de equipos clínicos de forma muy intensa, al ser necesaria la valoración individualizada de personas vulnerables, con alta carga de enfermedades crónicas y complejidad. La intensidad de la intervención clínica en las diferentes comunidades autónomas es heterogénea. Por esta razón, desde la SEGG proponemos que, además de la mera coordinación entre servicios sociales y sanitarios, se considere:
  • El refuerzo de los equipos de atención primaria para que puedan prestar atención individualizada cuando se detecten casos.
  • El refuerzo de los equipos clínicos de las residencias que dispongan de ellos.
  • El refuerzo y coordinación estrecha con los servicios de geriatría hospitalarios. En las comunidades autónomas que han establecido “geriatría de enlace” hospital-residencias, estos equipos especializados han posibilitado un tratamiento individualizado para estas personas tan vulnerables y complejas.
  1. El contenido de los planes de contingencia que se han pactado es muy completo y adecuado en su contenido e instamos a que todas las residencias que aún no dispongan de ellos que acaben de elaborarlos lo antes posible. Desde la SEGG, dada la experiencia acumulada en los meses previos, proponemos que:
  • La propuesta de sectorización de las residencias siempre sea supervisada y aprobada por los servicios de salud pública y, siempre que sea posible, con supervisión “in situ”.
  • También creemos necesario que el responsable de la residencia comunique y explique el plan a los usuarios y sus familiares.
  • Que en los planes quede claramente establecido cómo y dónde realizar la derivación de residentes con coronavirus cuando la situación clínica así o requiera.
  • Como señalamos en el último punto de este escrito, sugerimos que los planes consideren el incremento de programas de actividad física, ocupacional, psicológica y relacional durante los periodos de cierre de las residencias a las visitas del exterior.
  1. Respecto al modelo creemos que es muy importante la transparencia y participación de residentes y cuidadores en la elaboración de los planes de contingencia, que estén correctamente informados de la utilización de EPIs, de cómo se replanifican las actividades del centro o los medios de comunicación con sus familiares, etc. Es importante hacer todos los esfuerzos necesarios dentro de las organizaciones para que sea compatible la lucha efectiva contra el coronavirus con un modelo de atención centrado en la persona. Desde la SEGG siempre hemos mantenido que no hay que convertir las residencias de mayores en hospitales, pero sí que hay que garantizar una atención clínica rápida, de la intensidad necesaria y utilizando todos los recursos del sistema de salud para atender a estas personas tan vulnerables.
  1. Las medidas de protección (circuitos y equipos de protección individual) exigen más tiempo y hay que favorecer el incremento de ratios de profesionales. Aunque no disponemos de estudios cuantitativos rigurosos, sabemos que la dinámica de trabajo a la que obliga el coronavirus (utilización de EPIs, circuitos separados en función de la presencia del SARS-CoV-2 en algunos residentes, aislamiento individual en habitaciones, etc.) hace necesaria la presencia de más personal. Desde la SEGG solicitamos al Ministerio y a las diferentes CCAA que sean muy sensibles a los incrementos de coste que estos refuerzos de personal representarán y que atiendan a los mismos para que no representen una dificultad añadida en la lucha contra la COVID19.
  1. Al cerrar las residencias a visitas y salidas al exterior se incrementan los síndromes geriátricos, los trastornos del comportamiento en personas con demencia, la depresión y ansiedad y la pérdida de movilidad y autoestima. Desde la SEGG proponemos que todas las restricciones totales o parciales de visitas de familiares y de salidas al exterior se acompañen de un incremento efectivo de los programas de actividades físicas, de terapia ocupacional y de estimulación psicológica y relación social de los residentes. Para ello creemos necesario que:
  • Se especifiquen estos programas en los planes de contingencia de cada residencia.
  • Se incremente en número de profesionales y técnicos que se realizan estos programas.